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La manzana, un producto codiciado en A Estrada

Si no hay imprevistos de última hora, los productores de manzana de A Estrada comenzarán en quince días a recoger su fruto. El 1 de octubre es la fecha marcada en el calendario por la cooperativa Ullama para emprender una campaña que este año estará marcada por una importante bajada de la producción con respecto a la temporada pasada. El ejercicio de 2017 fue "excepcional", en palabras de Miguel Soto, técnico de la citada agrupación de cultivadores que aglutina a alrededor de medio centenar de socios del municipio de la capital de Tabeirós y del Val do Ulla y unas cien hectáreas de plantaciones. Pero detrás de un año excelente es frecuente que se presente otro más flojo. Es lo que se conoce como vecería.

"Este ano xa contabamos con que ía haber unha menor colleita, pero pode que haxa aínda menos do previsto", explica Soto. Y es que el frío y la lluvia caída en el momento de la floración y de cuajado de los manzanos, durante los meses de mayo y junio, jugaron en contra. "A floración atrasouse uns quince días e a primavera foi fatal", reconoce el técnico, que estima que habrá "unha baixada dun 60%" de la producción con respecto al año pasado. Una mejor recolección podría conllevar un incremento de precios, pero en el caso de Ullama estos no se dispararán porque tiene pactadas las tarifas con Custom Drinks de Chantada, firma que elabora la marca Maeloc y a la que la cooperativa estradense vende el 90% de su producción ecológica. El precio que reciben los productores, según Soto, ronda los 30 céntimos el kilo.

Los socios de Ullama y otros cuatro cultivadores locales a título individual recogieron en 2017 cerca de un millón y medio de kilos de manzana, solo en A Estrada. Las primeras estimaciones apuntan a que esta campaña bajará al medio millón. Las variedades sidreras están empezando a madurar y acabarán de hacerlo entre octubre y noviembre. El sector confía en que llueva durante lo que queda de mes para lograr que la manzana incremente su jugo y gane peso. Especies autóctonas como la Rabiosa de Callobre comparten espacio en las plantaciones estradenses con otras como la Raxao, la Regona, la Durona de Tresali, la Panquerina o la Verdialona, entre otras.

PROFESIONALIZACIÓN. La cooperativa contará este año por primera vez con una máquina recolectora para agilizar un trabajo que hasta ahora venía realizando a mano. El aparejo es propiedad de Mónica Brey, una productora de nueva incorporación de 39 años que aparcó su faceta como administrativa para centrarse en el cultivo de manzanas, actividad que ya realizaba su suegra. Entre ambas disponen de seis hectáreas, entre las fincas alquiladas en Curantes, Olives y Agar y las de la madre de su marido, en San Pedro de Ancorados.

Esta campaña Brey no espera recolectar más de 30.000 kilos, lejos de los alrededor de 90.000 de la temporada anterior. Vende todo a la cooperativa y, aunque "non da para vivir exclusivamente", reconoce que es una ayuda.

TURISMO. La mayoría de la manzana estradense se destina a la venta, pero existen algunos pequeños lagares que elaboran su propia sidra y aprovechan el potencial turístico de su actividad.

Jesús Armenteros, de Lagar de Ribela, ha sido uno de los pioneros y entre los días 27 y 30 de este mes representará a Galicia en el Encuentro Internacional de Cultura y Turismo de la Sidra, en Astigarraga (País Vasco).