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"Para la mayoría de los mortales soñar es algo temerario"

Xoel López. EP
Xoel López. EP

Xoel López inaugurará la Sala Tebras de Lugo bailando con los sintetizadores y teclados de su tercer disco, 'Sueños y pan', diez temas oníricos para cantarle a la felicidad del hogar

FLORENCIO dos Vilares viajaba de feria en feria, con sueños encerrados en un violín, para poder tener pan. Él no sabía que era un artista, solo se ganaba la vida transportando melodías e historias. Su sobrino nieto, Xoel López, tampoco se considera artista. Dice que es un "músico de canción popular" que llega este domingo para inaugurar la Sala Tebras (Praza Viana do Castelo, 3)–dentro del ciclo Escenarios Vibra Mahou– con Sueños y pan debajo del brazo.

¿Recuerda a través de los olores, sabores, texturas o imágenes?
Los olores me resultan súper evocadores, me pueden transportar a otro tiempo y a otro lugar.

¿Cómo era el olor de Seoane do Courel?
Dije olores y ahora me viene una sensación que tiene que ver con la piel. Recuerdo la calor húmeda del verano en la montaña de Lugo que.... ¡Carallo, pica! Me acuerdo de que en Seoane aprendí a tirar piedras planas en el río y que hicieran botes y también a jugar al billar en el único bar que había en el pueblo.

¿Seoane era el lugar de sus veranos?
Tiene que ver con la parte de mi madre. Por casualidades de la vida, un tío mío se casó con mi tía Carmen de Lugo. Acabaron en Seoane porque lo destinaron como médico del pueblo. Entonces siempre fui en los veranos, y todavía sigo yendo.

Y si le digo Pin, ¿qué me dice?
Contra todo pronóstico, no tiene nada que ver con un teléfono móvil. Es la aldea donde se crió mi abuelo, Pascasio López, y su familia. Mi tío abuelo era Florencio López, O Cego dos Vilares. Tengo la suerte de tenerlos de ascendentes. Florencio es una referencia musical a día de hoy, ya me gustaría que se me hubiese pegado algo de él. Todavía lo escucho y me emociona, la voz de mi tío me recuerda a la de mi abuelo, y mi padre sigue siendo un gran conoceder de esas canciones.

¿Por eso dice que conoció las músicas del mundo en su casa?
Mi padre abrió la caja de las músicos del mundo. Tuvo la suerte de poder estudiar Arquitectura en Barcelona, conoció mundo y me dio acceso a muchas músicas. De aquellos polvos, estos lodos.

Era un niño de A Coruña, con una guitarra con funda de cuadros, que actuó en Lluvia de estrellas y que no tenía televisión.
¡Es muy buena definición! Lo de ‘Lluvia de estrellas’ fue cuando estaba estudiando en Santiago y no teníamos televisión en el piso. Yo nunca había visto el programa y, cuando ya había dicho que sí, me enseñaron un vídeo y dije: "Uy, ¿dónde me he metido?". Después me lo pasé bién. Sabía que no era el camino que quería, fue algo que yo mismo corté. Nos llamaron para volver y dije que no.

Una vez encontrado el camino, se paró y viajó a América Latina para buscar la raíz de la música y la suya también.
Me fui buscando aventura, conocerme mejor, salir de la época de Deluxe. El éxito a veces no te deja ver bien lo que está pasando. Me di una buena cura de humildad y nunca volví a lo mismo, escogí un camino más sosegado y hacia otro lugar. También me reencontré con mi infancia, con Galicia... Tuve que irme tan lejos para volver a sentir cosas tan cerca.

Y al regresar se notó solo en el panorama musical...
Hubo un momento en el que sentía que tenía un camino muy particular y no enganchaba con lo que estaba pasando. Poco a poco retomé mi lugar en la escena de aquí.

Ahora está sacándose capas y depurándose. Se nota hasta en los títulos de Sueños y pan, que tienen una sola palabra.
Es una fase de sintetizar. Y de sintetizadores. ¡Manda carallo, parece que estaba pensado! [Ríe]. Estoy en una fase de síntesis en los dos sentidos. Tiene que ver con menos es más. Procuro llegar a lo mismo con lo menos posible. Es una idea un poco 'popera' de condensar. Nunca fui de grandes desarrollos. Los poemas cortos y las canciones de tres minutos.

En lugar de sumar atributos y adjetivos, ¿se los está intentando quitar?
A veces tenemos que romper la propia idea que tenemos de nosotros mismos y que ha sido creada por lo que nos han dicho que somos. Es un ejercicio de deconstruirse para volver a construirse.

¿Se puede soñar sin pan?
No. Me chirría cuando se dice: "Busca tus sueños". Hay que tener los pies en la tierra. Soñar sí, pero también ser realista, porque las hostias pueden ser tremendas si eres infantil o naif.

Para muchas personas, soñar puede ser un lujo.
Lo puede hacer alguien que tiene la vida resuelta, sin tener que pensar en su manutención, pero para la mayoría de mortales sería algo temerario.

"Cruzaré la frontera de las fieras negras en busca del sueño y el pan".
Las fieras negras es salir a trabajar, lo que te encuentras en la vida cuando sales del calor del hogar y tienes que buscarte las castañas en un mundo competitivo.

En Frutos dice que "si quieres bailar, yo te estaré esperando entre flores y frutos de plástico", ¿por qué de plástico?
No siempre tengo las respuestas a mis versos. Cada vez escribo más de una forma inconsciente y automática. En este caso creo que es una pequeña crítica a que a veces vivimos en un mundo de apariencias.

¿Dónde bailaría usted?
En casi todos los momentos de la vida. Bailar es la única salida muchas veces. Para mí es importante bailar, hay algo automático en ello, el cuerpo va solo. Es liberador, toxinas fuera.

¿Y qué bailaría?
¡Caribe! Héctor Lavoe, Rubén Blades, Devórame otra vez... Ese rollo, o sea, música gallega. [Ríe]

"Para la mayoría de los mortales soñar es algo temerario"
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