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"Aquí o traballo nunca acaba"

Pepe Perol e Ignacio Valladares, retocando uno de los bojs de los inconfundibles jardines del pazo estradense. PATRICIA FIGUEIRAS
Pepe Perol e Ignacio Valladares, retocando uno de los bojs de los inconfundibles jardines del pazo estradense. PATRICIA FIGUEIRAS

Pazo de Oca ► "O labor é duro. pero gústame e penso dedicarme a isto toda a miña vida. Ocuparse dun xardín histórico deste nivel... que máis se pode pedir?". Ignacio Valladares es uno de los jardineros que durante todo el año cuidan de la joya más visitada del 'Versalles Gallego'

"Aquí o traballo nunca acaba". Y es que ocho hectáreas dan para mucho. Es la superficie de los jardines intramuros del Pazo de Oca, sin duda el mayor reclamo turístico de A Estrada. Del cuidado diario del conocido como Versalles Gallego se encargan, principalmente, Ignacio Valladares, nacido en Viveiro y afincado en la capital de Tabeirós, que, siguiendo la actividad empresarial de su tío, acabó entre flores y arbustos, tijera en mano, y Pepe Perol, un carpintero de Carcacía (Padrón) reconvertido en jardinero y a punto de jubilarse.

Con ambos colaboran siempre que es necesario otros tres operarios: Lola, que se encarga de la huerta y ayuda con las labores de retirada de ramas y limpieza, Miguel, un albañil-cantero, y Javier, dedicado a las tareas de jardinería y "ó que toque", explica Valladares. Completa la plantilla Mari Carmen, la cuidadora del pazo. Su marido, Manuel, ya jubilado, fue el responsable de los jardines hasta hace unos dos años. "Agora el non traballa, pero está permanentemente presente, porque vive aquí" dispuesto a atender a cualquiera que le pida consejo, explica Valladares, apurando la conversación para este reportaje, porque el tiempo apremia.

La llegada de la primavera anuncia más trabajo en el área de jardinería, que aún arrastra acicalamientos propios del invierno. "Levamos un pequeno atraso por unhas obras tanto na casa coma no xardín, pero estamos rematando os labores de poda e de transplante de hortensias e de buxo para novos espazos". La casona cuenta con un vivero fuera de los muros que abastece de plantas al jardín para nuevos diseños. "Estamos nunha das últimas transformacións do xardín, que espero que sexa a definitiva porque pouco queda xa por arranxar". Terminar la restauración de las viñas es otro de los acometidos que realizarán.

"Vivimos co requirimento da natureza, é dicir, os traballos que marcan os ciclos das estacións, e en función do que os propietarios, neste caso o duque de Segorbe, nos piden". Aparte, deben amoldarse a la actividad de la casa, "se hai algún evento" para el que deban tener todo a punto. Las plantaciones de frutales, principalmente de kiwi y manzana, explotadas también intramuros, dejaron de ser rentables hace algo menos de una década y, poco a poco, están siendo reconvertidas en cultivos hortofrutícolas con una orientación ornamental. "Son variedades do país relativamente recentes, duns cinco anos, que están aínda en formación".

DIFERENTES ESTILOS. A lo largo de los años, los jardines del pazo se sometieron a un proceso de transformación que aún continúa. Se trata de un cambio "non global, pero si de determinados espazos que comezaron a definirse". Hace décadas fue recuperado el trazado geométrico correspondiente a la época barroca, pero el conocido como Xardín Paisaxista "consérvase intacto". Fue diseñado por el arquitecto francés François Vie, que trabajaba en el Palacio Real de Madrid e intervino en el de Oca a mediados del siglo XIX. "Está máis ou menos como el o deixou, pero as outras partes perdéranse porque gran parte do trazado xeométrico fora transformado tamén na época de Vie e, claro, a xardinería vai en función dos estilos correspondentes ás épocas. O Bosquecillo Inglés, como nós lle chamamos, e que, curiosamente, foi deseñado por un francés, é o que se mantén intacto; o resto foise recuperando cos anos". Entremedias, existían "espazos sen acabar de trazar, como a canle da Presa de los Arroyos, que pode ter uns 200 anos e que é na que estivemos traballando este inverno, replantando con buxos" para crear un paseo.

Las directrices, dice, las marca el duque de Segorbe. "El é o que dirixe as obras e traza os deseños. Antes tratábase a través dos caseiros; agora, coas novas tecnoloxías, xa temos contacto directo con el" a diario, a través del teléfono.

"O outro día preguntábame un visitante inglés cal era o lugar do xardín que un non pode perder. A min gústame especialmente o Xardín Inglés porque é moi sombrío, ten moitos recunchos... son coma claroscuros , é coma un sitio de refuxio", comenta Valladares El Xardín Topiario, con figuras en boj de personajes de cuentos clásicos como Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan, es otro de los rincones que más espectación despiertan.

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