Viernes. 14.12.2018 |
El tiempo
Viernes. 14.12.2018
El tiempo

Las 110 primaveras de Concha

Concepción Pichel, vecina de Silleda, celebra hoy ser una de las personas más longevas de Galicia

El jueves no tuvo su mejor día, pero aún así no dudó en arrancarse, pandereta en mano, a cantar alguna de las coplas que aún recuerda de su juventud. Delante, un bizcocho con velas, apagadas, porque es este viernes cuando toca soplarlas. Concepción Pichel Sampaio, Concha, vecina de la parroquia silledense de Vilar, cumple 110 años, convirtiéndose así en una de las personas más longevas de Galicia.

Dedicó su vida a la labranza, a atender el ganado y a su hogar, a cuidar de sus siete hijos. La mayor tiene ahora 82 años; la más joven cumplirá pronto 69. Nacida en la aldea lalinense de Soutullo (Anseán), se trasladó a vivir a Vilar cuando se casó con su marido, Rogelio García. Se quedó viuda con 85 años y hasta hace poco más de dos aún se ocupaba de dar de comer a las gallinas, de hacer la comida y de atender la casa, en la que vive con su hijo Magín. "Con 107 anos aínda facía as camas!", recuerdan sus familiares. Una rotura de cadera de la que los médicos no quisieron operarla la postró hace dos años en una silla de ruedas, percance que la ha limitado en su día a día, pero que no le ha restado la vitalidad interior que la caracteriza. "Segue tendo xenio!", apunta una de sus hijas, que el jueves recibió a una hermana y a una sobrina recién llegadas de Uruguay para celebrar el aniversario de la matriarca.

La centenaria, con cuatro de sus siete hijos y dos de sus once nietos. B.P. - Centenaria de Silleda

Se levanta tarde, sobre la una, y se acuesta temprano, alrededor de las siete, "para que non se lle faga moito tempo sentada na cadeira". Come de todo y no se priva de un vinito para acompañar. Tampoco perdona el café. Goza de buena salud, más allá de las limitaciones propias de la edad. Tiene marcapasos desde poco antes de sufrir la caída y apenas toma dos pastillas y media al día: un diurético, para la tensión y para el corazón.

"Home, non hei estar!", contesta cuando se le pregunta si está contenta de sentirse tan arropada por su familia, a la que se nota que adora y de la que está muy pendiente, sobre todo de su hijo, al que este jueves reclamaba cada vez que lo perdía de su campo de visión. A los propios familiares más directos, repartidos entre Galicia, Londres y Uruguay, les cuesta hacer la cuenta de cuántos suman. Once nietos y "16 ou 17 bisnetos", apuntan. Casi cuarenta familiares se reunirán mañana en el Restaurante Coteliño para celebrar, juntos, el cumpleaños de Concha.

Alegría. La música es su diversión, y que no falte el aturuxo
Concha, con su pandereta. B.P. - Centenaria de Silleda"Que viva Lalín, que viva Leixós, estas tres mociñas han de ser pa' nós", entona Concha al ritmo de la pandereta que ella misma toca y que hace parar en cuanto remata con un aturuxo. Dice que es una de las coplas que le cantó un joven en su época moza y sigue recordándola.

La música fue su gran divertimento, y aunque ahora no la practica tanto, no rechaza la invitación a coger el instrumento de percusión, a pesar de que sus finos dedos ya se resienten. Entonces, el brillo de sus ojos y su cara risueña son reflejo de la alegría, la que transmite a través de sus cánticos.

 

Las 110 primaveras de Concha
Comentarios