El arte de dibujar sobre la piel

El silledense Adrián Villar Calviño se lanzó a abrir su propio estudio de tatuajes en Bandeira en plena pandemia del coronavirus. "Nunca pensé que podría vivir del arte", reconoce
 
Adrián Villar Calviño, en su estudio de Bandeira. PATRI FIGUEIRAS
photo_camera Adrián Villar Calviño, en su estudio de Bandeira. PATRI FIGUEIRAS

Desde que era pequeño, a Adrián Villar Calviño le ha apasionado el dibujo. Si apenas con unos años de vida ya mostraba su talento, con el tiempo fue perfeccionando su estilo y sus dibujos nunca pasaron desapercibidos.

A los 16 años decidió ya sumergirse en el mercado laboral. "Trabajé en una obra, en un matadero, en una gasolinera", cuenta, pero estos empleos no llegaban a satisfacerle profesionalmente. Así, decidió arriesgarse y lanzarse al mundo de los tatuajes. "Empecé en Santiago»", dice Adrián, "y eché dos años en ese estudio", un negocio que sucumbió a la crisis de la pandemia del coronavirus. Fue entonces, hace unos dos años, cuando se lanzó a abrir su estudio en su tierra, en Bandeira (Silleda).

"Vi que había demanda de tatuajes. Es un pueblo pequeño y que no tiene una ciudad cerca", cuenta Adrián, orgulloso de que su estudio AV Tattoo Ink se ha ganado la confianza y la admiración de cada vez más vecinos y vecinas silledenses. Y es que "la gente busca el estilo que tú tengas", por lo que no ubicar su negocio en una gran ciudad no supone ningún hándicap para crecer como artista.

Además de trabajar en su estudio, Adrián colabora dos días a la semana en uno de Santiago de Compostela, y entre ambos "de lunes a sábado estamos siempre a tope", apunta.

Este artista silledense reconoce que pasar de dibujar "del papel a la piel" fue un "cambio bastante brusco". "Pero al final la aguja acaba siendo como un lápiz, con diferentes medidas, diferentes tamaños, algunas para sombrear, otras para línea, otras para relleno... y acaba siendo como dibujar con un lápiz, con un rotulador, un pincel" llevo haciendo todo el tiempo exactamente lo mismo, ¿Lo único que cambia? El lienzo, ya que cada vez que te pones a trabajar es un lienzo nuevo", cuenta.

Mientras, su piel ya está repleta de sus diseños, pues "tengo toda la pierna y medio brazo izquierdos tatuados por mí", indica este silledense, que apunta que es diestro, por lo que no ha podido tatuarse ninguno en el lado derecho.

Adrián Villar Calviño, en su estudio de Bandeira.
Uno de sus tatuajes. PATRI FIGUEIRAS

"Yo nunca pensé poder vivir del arte, pero al final conseguí trabajar de esto y estoy muy contento", dice Adrián, cuya especialidad de tatuaje es la línea fina y el puntillismo, desde palabras hasta dibujos de microrrealismo. De hecho, este es precisamente el estilo de tattoo que recomienda, ya que "a lo largo del tiempo hay menos riesgo a que se expanda, de que se junte, y va a ser mucho más legible", explica.

¿La media de edad de sus clientes? "Ahora mismo no hay", dice, ya que tanto una persona joven como una mayor se anima a tatuarse una palabra o un dibujo sobre su piel.

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