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Los bebés vienen de París y las cigüeñas, de Deza

Dos cigüeñas en la cima de un poste y, al fondo, el casco urbano de Silleda.D. GONZÁLEZ ALÉN
Dos cigüeñas en la cima de un poste y, al fondo, el casco urbano de Silleda.D. GONZÁLEZ ALÉN

La presencia de ejemplares de estas aves en las zonas húmedas del rural silledense está siendo especialmente significativa en los últimos años. Quienes observan su comportamiento y evolución cifran en alrededor de medio centenar los nidos en la comarca

EL MIMO con el que la cigüeña prepara con minuciosidad el nido y cuida a sus crías la ha convertido en protagonista de un mito, de leyendas que comparten distintas culturas que relacionan esta ave con los nacimientos. «La cigüeña trae a los bebés de París», han escuchado, generación tras generación, niños de buena parte del mundo, que relacionan a este imponente ave con la ciudad del amor. Más allá de la transmisión oral y de la literatura, con los pies sobre la tierra, lo cierto es que su presencia en los últimos años es cada vez más notoria en Galicia. Que se lo digan, si no, a los vecinos de la comarca dezana, donde esta especie bicolor planea desde hace tiempo sus cielos y anida en los puntos más llanos, húmedos y tranquilos del entorno.

Silleda es uno de los municipios donde más se está dejando notar el asentamiento de parejas de cigüeñas. Así lo destaca el historiador lalinense Daniel González Alén, que lleva años prestando atención al comportamiento y evolución de estos animales en territorio dezano. Uno de los últimos avistamientos que ha recogido se refiere a los lugares de Soldecasa (Escuadro) y Corveira (Fiestras), en el término municipal trasdezano. Apunta que allí la concentración de estas aves «escapa do común». Pero no son, ni mucho menos, las únicas. «En menos dun kilómetro cadrado localízanse oito niños coas correspondentes parellas», asegura. Y es que, procedentes de tierras africanas, estas aves migratorias han encontrado en la zona su lugar perfecto de residencia.

Según apunta González Alén, estos ave «xa son cotiás na nosa paixaxe dende hai un par de décadas». No obstante, por mínimo observador que uno sea, puede comprobar que su presencia está siendo especialmente significativa en los últimos años. Sin confundir con las garzas, también presentes en humedales dezanos, las cigüeñas han construido nidos en postes del tendido eléctrico y telefónico, en muros, en árboles y también, para malestar de sus propietarios, en chimeneas de viviendas con poco uso, lo que les ha llevado en varios casos a tener que ideárselas para inventar artilugios que instalar en las cumbres elegidas por las aves para evitar que se posen y puedan montar su, tan poco deseado para ellos, nido.

RODEIRO Y AGOLADA. Aunque se desconoce la existencia de un cómputo exacto sobre el número de ejemplares que viven en Deza, las pesquisas de González Alén, a través de los datos recabados por él mismo y los aportados por vecinos de la zona, sitúan en alrededor de medio centenar los nidos repartidos por los diferentes municipios de la comarca. Además del área de Escuadro, Rellas y Fiestras, en torno a los riachuelos Toxa y Escuadro, en Silleda, las cigüeñas también son habituales ya en la fauna del Val de Camba y en la zona de Río, en Rodeiro. Curiosamente, en este concello, hace años, un nido levantado por estas aves en un poste de alta tensión acabó provocando un apagón. Hay que tener en cuenta la gran cantidad de ramas y vegetación que utilizan para construirlos. Según los expertos, su peso puede oscilar entre los 60 y los 250 kilos y son utilizados año tras año.

Hace días, vecinos de Rodeiro aseguraban haber visto hasta diez ejemplares sobrevolando un nido en Río. En esta parroquia, Unión Fenosa blindó en su momento sus postes de alta tensión para evitar que estos ave asentasen allí sus imponentes refugios, ante lo que algunos vecinos llegaron a podar sus robles para que anidaran allí las aves que, por otra parte, son también abundantes en Álceme, en las riberas del Arnego, como puede comprobarse en una de las imágenes que completan esta información.

También Vila de Cruces y Lalín son lugar de hábitat de las cigüeñas, aunque en menor medida que Silleda, Rodeiro y Agolada. En esta última localidad pueden verse en las proximidades del río Ulla, especialmente, en A Baíña, Sesto y Berredo, junto a Ponte Arcediago.

En cascos urbanos como los de Lalín, Vila de Cruces y Silleda, fue frecuente ver, sobre todo en la última década, a las cigüeñas aprovechar las grúas de las construcciones que quedaron paradas por la crisis del ladrillo para hacer sus nidos. Una estampa para gozo de muchos vecinos, encantados con su presencia.

ÉPOCA DE CRÍA. La primavera es la época de cría de las cigüeñas, el momento en el que se dejan ver con todo su esplendor y sorprenden a más de uno con su inconfundible vuelo. Se trata de una especie monógama y lo habitual es que el macho llegue a la zona unos días antes que la hembra, que puede llegar a poner entre tres y seis huevos. Estos son incubados por ambos y eclosionan al cabo de un mes.

La especie que puede verse por tierras dezanas es la Ciconia ciconia, comúnmente conocida como cigüeña blanca. Originariamente, este animal invernaba en tierras africanas y cruzaba hasta la Península Ibérica, marcando la llegada de la primavera. Pero, poco a poco, su presencia ha pasado de ser un hecho puntual circunscrito a esta época del año para convertirse en habitual y ya propio del hábitat natural del entorno, a donde ha sabido adaptarse a la perfección.

Su alimentación es carnívora, a base de insectos, peces, reptiles, pequeños mamíferos y otras aves, de ahí su concentración en zonas agrícolas, de ríos y humedales como las existentes en la comarca dezana, donde, si se creyese en la leyenda, la natalidad estaría por las nubes.

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