Codeseda saca lustre a su hórreo

El hórreo de la antigua Casa de Lois, hoy sede del Centro Cristiano Codeseda, en A Estrada, recupera su esplendor más de un siglo después de su construcción, tras la rehabilitación realizada por un carpintero local

El hórreo sirve habitualmente de fondo para las fotos de familia de los actos del Centro Cristiano de Codeseda. DP
photo_camera El hórreo sirve habitualmente de fondo para las fotos de familia de los actos del Centro Cristiano de Codeseda. DP

LA SINGULARIDAD del hórreo de la Casa de Lois, hoy sede del Centro Cristiano Codeseda (A Estrada), no solo salta a la vista, sino que la especifican documentos oficiales. Sus actuales propietarios pidieron licencia en el Concello para reponer su cubierta y fue entonces cuando descubrieron que la edificación, que data de 1899, no solo era un bien de interés patrimonial, sino que estaba catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC). A partir de entonces, se sucedieron cinco años de trámites administrativos que culminaron recientemente con la conclusión de su restauración integral, convirtiéndolo en un nuevo atractivo turístico. Como BIC que es, sus dueños tienen la obligación de abrirlo a visitantes, como mínimo, dos días al año.

La estructura interior del hórreo era muy diferente a la normal. Lo utilizaban para almacenaje y arriba tenía una buhardilla dividida en jaulas, en la que había un palomar

Situado en el lugar de As Quintas, el hórreo, al que algunos se refieren como hórrea por sus dimensiones, se asienta en una parcela de 23.000 metros cuadrados que también alberga una antigua casa de labranza. Perteneció a Juan García, alcalde de A Estrada y Juez de Paz y también Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica en 1862. La propiedad fue adquirida en 1991 por la citada asociación religiosa, formada por miembros de iglesias evangélicas de toda Galicia. "La estructura interior del hórreo era muy diferente a la normal. Lo utilizaban para almacenaje y arriba tenía una buhardilla dividida en jaulas, en la que había un palomar", explica Octavio Iglesias, representante del Centro Cristiano. En efecto, la edificación disponía de tres alturas: una primera de almacén, otra para granero y un bajo cubierta para las aves. La estructura mide ocho metros y medio de largo, más de cuatro metros de ancho y siete metros y medio de alto.

Siempre tratando de respetar al máximo la filosofía de la construcción original, y ciñéndose a las directrices de Patrimonio, el arquitecto Diego González fue el encargado de diseñar y dirigir la rehabilitación, que materializó José Fuentes, responsable de Carpintería de Codeseda. "Gran parte del éxito de este trabajo fue el haber decidido que fuese un carpintero local el que lo acometiese", admite Iglesias. El profesional empleó unos doce metros cúbicos de madera de castaño autóctono, procedente de serraderos de la zona. "O complicado foi a restauración en si, porque houbo que facer un cepillado das pedras. Fixemos as pezas no taller segundo marcou o arquitecto e despois fómolas colocando", explica el carpintero, que trabajó en el hórreo a lo largo de unos seis meses.

Restauramos moitos hórreos máis, pero do volume deste e que fosen con proxecto de arquitecto, foi o primeiro

"Restauramos moitos hórreos máis, pero do volume deste e que fosen con proxecto de arquitecto, foi o primeiro", añade Fuentes, que de la edificación destaca, especialmente, dos de sus elementos: las puertas, "réplicas das que había antigamente", y las vigas que nacen de los laterales y quedan interrumpidas con un corte como si fuese una flecha, guiño del arquitecto para lograr una sala con mayor amplitud. Antaño granero y lugar de almacén, hoy el hórreo vuelve a ser "sin duda, uno de los lugares destacados de la propiedad", señala el representante del Centro Cristiano Codeseda.

"La finalidad que le daremos será variada, dentro de lo que hacemos habitualmente, como campamentos, actividades con los niños, talleres medioambientales o un espacio de lectura", detalla Iglesias. Esta restauración, financiada con los fondos de la asociación, "ha sido el proyecto más ambicioso que hemos acometido desde que adquirimos la propiedad2, descontando la rehabilitación de la propia casa, argumenta. El hórreo ya está recibiendo visitas espontáneas, si bien el Centro tiene aún por definir los días exactos en los que abrirá al público.

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