Miles de devotos se rinden a Os Milagres

El santuario morañés recibió durante su día grande a los fieles que peregrinaron andando, a caballo o por distintos medios para encomendarse a la Virgen 

La Virxe dos Milagres recuperó este domingo en todo su esplendor la devoción de sus fieles que, como cada segundo fin de semana de septiembre con anterioridad a la pandemia, acudieron en masa para solicitar el favor de la santa, transformando la morañesa parroquia de Amil en un hervidero de tradición, gastronomía y devoción.

Los llegados al santuario durante toda la jornada de ayer se contaron por miles. La anterior noche de peregrinación desde distintos puntos de la provincia e incluso desde fuera de la comunidad gallega, tanto a pie como a caballo u otros métodos, dio paso a la celebración de la romería por excelencia, en la que la primera misa, prevista como es tradición para las 6.00 horas, tuvo lugar apenas recién terminada la verbena. A continuación, los actos litúrgicos tuvieron lugar cada hora junto a la novena, en el interior del templo y en el palco exterior del santuario. La misa solemne, a la que siguió la procesión de las sagradas imágenes desde las 13.00 horas, fue la que registró la máxima afluencia. En las horas de más calor cercanas al mediodía los servicios sanitarios desplazados al lugar tuvieron que atender algún que otro susto, entre los que destacaron bajones de tensión, que no pasaron a mayores.

Precisamente, ya poco antes del mediodía, la afluencia de vehículos y autobuses en las inmediaciones del santuario no tuvo nada que envidiar a la de anteriores ediciones y, a esa altura de la jornada, la afluencia de peregrinos ya había comenzado a disminuir.

En las horas de más calor de la jornada los servicios sanitarios tuvieron que atender a personas por bajones de tensión

Las interminables colas para cumplir con la tradición de visitar a la santa en el interior del templo volvieron a reflejar una de las imágenes más características de la romería. Así, la Virxe dos Milagres pudo recuperar sus interminables lazos con billetes colgados del manto, con los que los fieles fueron, si cabe, más generosos este año. Las flores y velas de todas las formas y tamaños, con representaciones de extremidades y distintas partes del cuerpo encomendadas a la santa "milagreira" por sus devotos, así como todo tipo de ofrendas, volvieron a acumularse en el lateral del recinto habilitado para ello, y en distintos puntos del santuario. Tampoco faltaron los fieles que se encomendaron de rodillas a la santa ni, por supuesto, aquellos que no dejaron de cumplir con la tradición de pasar por debajo de su imagen para buscar la suerte.

DECENAS DE PUESTOS. Tras el pico de afluencia durante el acto religioso central, el epicentro de la jornada se trasladó a la zona de puestos de comida y venta de utensilios de todo tipo, que se contaron por decenas, abarrotando las carpas de churrasco y, sobre todo, las de pulpo, cuyas raciones llegaron a alcanzar los 20 euros, algo que, sin embargo, no desanimó a los comensales, que disfrutaron de la jornada por todo lo alto. En el pico de afluencia más alto, sobre las 14.00 horas, las interminables colas para conseguir una mesa evidenciaron que la romería de Os Milagres sigue en plena forma, siempre que el tiempo acompañe.

Solo en un kilómetro a la redonda, en las inmediaciones públicas y privadas del recinto de la romería, también numerosos grupos celebraron Os Milagres disfrutando de la gastronomía local, eso sí, hecha en casa.