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Los pontevedreses se reencuentran con sus seres queridos de otra provincia

La fase 3 de la desescalada ha entrado en vigor en la comunidad y con ella los gallegos ya pueden volver a reunirse con amigos, amigas y familiares separados, en algunas ocasiones, por solo unos metros

David Miramontes Santino. Vecino de Pontecesures

David Miramontes y su hijo, Paulo. CEDIDA

"Mis padres estuvieron más de dos meses sin ver a su nieto y el lunes se emocionaron"

Solo un puente divide a David Miramontes Santiso, Teresa Costa Bermúdez y su pequeño Paulo de la provincia de A Coruña, donde residen familiares y amigos de esta joven pareja. Por apenas unos metros, no han podido asistir a las reuniones familiares que tuvieron lugar desde que comenzó la desescalada; ni tomarse ese ansiado café con los amigos. Es más, los abuelos paternos del pequeño se han perdido los primeros meses de vida de Paulo, ya que nació en enero y poco después tuvieron que encerrarse. Viven en Pontecesures, y este lunes no dudaron en coger su coche y cruzar la frontera que los ha separado estos casi tres meses de sus seres queridos.

Durante todo este tiempo, David confiesa que se sentía frustrado, sobre todo cuando se autorizaron los encuentros dentro de una misma provincia y sus amigos y amigas quedaban para tomar algo, pero él, Teresa y Paulo, no podían acompañarlos.

Además, lamenta que "mis padres estuvieron más de dos meses y medio sin poder ver a su nieto", y asegura que este lunes, cuando pudieron volver a ver después de tanto tiempo al pequeño, "se emocionaron". "Vieron a Paulo muy grande y cambiado", apunta Miramontes.

Por otra parte, los padres del pequeño Paulo vivieron todavía con más tensión, si cabe, el confinamiento. Y es que el niño nació con labio leporino y le realizaron mediciones en la boca para ponerle una ortesis para corregir el problema.

Debido a la Covid-19, ahora las mediciones "no valen" y el pequeño tendrá que someterse a una cirugía.


Elvira Oliveira González. Vecina de A Estrada

Elvira Oliveira González. PATRI FIGUEIRAS

"Este tiempo lo pasé muy mal pero ahora ya podré ir a Coruña a ver a mi familia"

Elvira Oliveira González, de 53 años, vive sola en el concello de A Estrada. Su familia no solo se encuentra a varios kilómetros de distancia, sino que reside en otra provincia, por lo que desde que comenzó la crisis sanitaria provocada por e coronavirus, Elvira ha estado totalmente aislada en la capital de Tabeirós-Terra de Montes.

Antes, al menos una vez al mes cogía un autobús hacia A Coruña para poder disfrutar de la compañía de sus seres queridos; y tras a irrupción de la Covid-19 tan solo ha mantenido el contacto con ellos a través del teléfono móvil.

Después de casi tres meses desde que el Gobierno central prohibiese los desplazamientos debido al estado de alarma, esta estradense se muestra entusiasmada porque, al fin, ya tiene fecha para volver a reunirse con los suyos. "Estos meses lo pasé muy mal pero ahora ya podré ir a Coruña a ver a mi familia", confiesa. Ese gran día será el 20 de junio.

Y es que, pese a que las ganas de que ese reencuentro entre Elvira, su madre, su hermana y sus sobrinos se haga realidad son inmensas, la responsabilidad puede con todo y, en su caso, su progenitora tiene 90 años y una de sus sobrinas está embarazada, por lo que la vuelta a la normalidad la hará con mucha cautela. "Tengo miedo aún", dice, por lo que prefiere esperar unos días más.

Los pontevedreses se reencuentran con sus seres queridos de otra...
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