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Un proyecto lleno de historias de éxito

Alonso de la Cantera y Annie Sánchez. PATRI FIGUEIRAS
Alonso de la Cantera y Annie Sánchez. PATRI FIGUEIRAS
La Asociación Ocionautas lleva siete años trabajando para ayudar a los jóvenes a construir valores y sentar las bases de su futuro ►Su objetivo actual es lograr la cesión oficial de las instalaciones del centro juvenil para evitar la precariedad y el peligro de desaparecer

Alonso de la Cantera y Annie Sánchez son dos venezolanos afincados en A Estrada y cuyo compromiso con la juventud les ha llevado a contribuir de forma muy positiva en el crecimiento personal de muchos adolescentes gallegos. No parece tarea fácil y menos en estos tiempos, pero su fórmula es sencilla como explica Alonso: "Desarrollamos una metodología para que ellos sean líderes de su tiempo libre, determinando su formación y las actividades que quieren desarrollar. Ellos son los jefes y nosotros los coordinadores que les facilitamos las cosas".

Por medio de la Asociación Ocionautas se dedican a ayudar a estos jóvenes con sus necesidades integrales. Les informan y asesoran en diferentes campos como salud mental, emprendimiento, temas jurídicos, fiscales o familiares. "Si les gusta la fotografía y no pueden pagarse la formación buscamos quien pueda ayudarles", apunta Alonso. Todo ello con la colaboración de un equipo que cuenta con profesionales de la abogacía, la cultura o la salud, entre otros.

Los jóvenes desarrollan diversas actividades en el Centro Juvenil La Estación y realizan trabajos para la recuperación o mejora de espacios públicos. PATRI FIGUEIRAS

A pesar de no tener aún la visibilidad que merecen por la cantidad de trabajo que han desarrollado en la última década, estos ocionautas mantienen la ilusión por su labor, especialmente tras comprobar el gran resultado obtenido. Según Alonso, "por aquí pasaron varias generaciones. Algunos están en la universidad o ya han finalizado sus estudios y ves como se llevaron estos valores a sus vidas. No vienen a matar el tiempo, lo que hacen es construir una base de valores que se transmiten a varias áreas de sus vidas. Este proyecto está lleno de historias de éxito".

"La aventura comenzó en 2014 y el próximo enero hacemos siete años", señala Annie, "aunque involucrados con la juventud llevamos un par de años más. Me vine a España con 19 años porque mi familia es de aquí y ahora tengo 37, así que casi llevo media vida en Galicia. Alonso viene de la producción de espectáculos y yo del diseño gráfico y la publicidad. Nos dimos cuenta de las carencias que tenían los chavales, nos reunimos con ellos para tratar temas de asociacionismo, voluntariado o juegos y la pelota rodó sola".

Los jóvenes desarrollan diversas actividades en el Centro Juvenil La Estación y realizan trabajos para la recuperación o mejora de espacios públicos. PATRI FIGUEIRAS (3)

Con la necesidad de encontrar un lugar donde desarrollarse pusieron la mirada en la estación de autobuses abandonada para crear un centro juvenil, pero "no querían saber nada porque los jóvenes lo habían destrozado. Era un fumadero, un lugar de peleas y para hacer sexo. Tratamos de explicar que estos jóvenes eran diferentes, necesitaban un espacio y querían trabajar. Nos dieron 15 días de prueba y a la semana ya habían cambiado la opinión", recuerda Annie.

Finalmente consiguieron el consentimiento de la Xunta de Galicia, propietaria del edificio. Durante estos años los diferentes jóvenes que pasaron por allí fueron adecentando las instalaciones, pero hay obras que necesitan de una mano profesional, entre otras cosas para no poner en peligro la seguridad de los chavales. "Estamos en precario, sin documentos y eso nos ha imposibilitado pedir ayudas para adecuar el centro o para adquirir ordenadores con internet. Tratamos de gestionar una cesión oficial. En este momento está en peligro de desaparecer", explica Alonso.

Los jóvenes desarrollan diversas actividades en el Centro Juvenil La Estación y realizan trabajos para la recuperación o mejora de espacios públicos. PATRI FIGUEIRAS (2)

No obstante, Alonso y Annie se sienten apoyados por el Concello, empresas y vecinos, en gran medida porque les dieron la opción de mostrar la cara positiva de la juventud: "En Galicia hay jóvenes con ganas de producir. Son más los que construyen que los que destruyen. Ellos quieren seguir aquí porque tienen una sensación de pertenencia. Valoran mucho más algo que construyeron y se encargaron de cuidar. Si alguien come pipas donde no debe ellos mismos le llaman la atención".

La Estación. Un hogar a medida de los jóvenes
Annie y Alonso han trabajado con más de 200 jóvenes con edades comprendidas entre los 13 y los 25 años. En este centro que los [email protected] construyeron a su medida también se han creado más de una treintena de asociaciones juveniles. Además, los coordinadores trabajan con colectivos de toda Galicia. Y siempre aprenden y se sorprenden porque en algunas ocasiones ni conocen las actividades o propuestas que quieren llevar a cabo los chavales.

También son habituales las obras que hacen estos jóvenes para el beneficio de la comunidad. Recientemente pintaron bancos y papeleras en la carballeira de AEstrada y adecentaron el degradado Lavadero de Leicures.

Un proyecto lleno de historias de éxito
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