Valga incorpora a su amplio patrimonio cultural dos antiguas fábricas de tejas

Se trata de una estructura situada en Roeiro, caracterizada por su peculiar forma circular, mientras que la otra se encuentra en el lugar de Padín, y ambas permanecieron ocultas bajo la maleza durante décadas
Imagen de la fábrica de tejas situada en Vilar. CEDIDA
photo_camera Imagen de la fábrica de tejas situada en Vilar. CEDIDA

Concluyeron los trabajos de puesta en valor de las antiguas fábricas de tejas de Roeiro e Padín, situadas en las orillas del río Ulla a su paso por Valga. Las obras permitieron hacer de nuevo visibles estos vestigios del patrimonio etnográfico y cultural del municipio, que se encontraban ocultos por la maleza. Son dos ejemplos excepcionales de la arquitectura tradicional vinculada a la industria de producción de cerámica, que tanta relevancia tuvo en esta zona.

Los trabajos que se llevaron a cabo consistieron en la roza y la limpieza del entorno de las construcciones y del camino de acceso a las mismas, con la retirada de la maleza y el escombro, la limpieza en seco de las estructuras y la delimitación de la zona con una barandilla de madera.

El objetivo que persigue la intervención es frenar el deterioro de las edificaciones y darle la importancia cultural, patrimonial, histórica y ambiental que tienen, motivos por los que también fueron instalados sendos paneles explicativos sobre sus características y su historia.

En ambos casos aún se mantienen las estructuras de las edifi caciones principales, las que estaban destinadas a la cocción de productos cerámicos, principalmente teja, pero también ladrillo. La de Roeiro es una de las mejor conservadas. Su forma circular es poco frecuente y la convierte en una de las más singulares de cuantas fueron construidas en el entorno del Ulla.

Esta característica distintiva hace pensar que su origen podría remontarse a la época romana, siendo inicialmente un horno de fundición de metales, adaptado más tarde a su nuevo uso como fábrica de tejas. Dejó de funcionar en 1945.

La de Padín fue la última en ser construida, en 1942, y también en apagar su horno (1960). Conserva parte de la cubierta en forma de cúpula, del cubrimiento interior en ladrillo y el emparrado que separaba la caldera del horno.

En ambas se percibe claramente la zona destinada a la leñera, un terreno en pendiente desde el que se introducía en la boca del horno. También se conservan restos de las edificaciones dedicadas al descanso de los operarios.

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