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Acordes de esperanza y ritmo desde el aparcamiento de la residencia de Vilaboa

Notas para la esperanza en Vilaboa
Unos 50 jóvenes de la Banda de Música de Vilaboa dieron el concierto de Navidad en el exterior de la residencia

"Muchos os dirían que no viniéseis aquí, que era peligroso, pero decidísteis venir y es un acto hermoso". Con estas palabras, la directora de la residencia de mayores Caser de Vilaboa, uno de los centros castigados por la pandemia, que encadena varias semanas luchando por contener la expansión del virus, agradeció este sábado, en el párking del centro, la acción de la Banda de Música de Vilaboa, que ofreció sub del mismo. El momento fue uno de los más emotivos del concierto que todo el mundo está deseando que no se repita: los músicos y músicas, muchos de ellos menores de edad, sentados en el párking, y los usuarios y usuarias, en las habitaciones que daban a la fachada del mismo, en el hall del centro e incluso en la terraza. Todo el inmenso edificio convertido en un anfiteatro para una hora de música y adornado con varios carteles con mensajes de esperanza de los mayores que permanecen en el centro, con estrictas medidas de seguridad sanitaria, desde hace semanas. "Por más Navidades juntos", rezaba la más grande de las pancartas, que, como explicó a los asistentes la animadora sociocultural del centro, fue realizada por los usuarios.

Dentro del centro, aún hay diez usuarios contagiados de covid, tras más de un mes desde que se registró el primer caso de la segunda oleada. Hay seis trabajadores positivos, y en la lista, como en la de la mayor parte de los centros, no faltaron los fallecimientos.

Los responsables de la residencia Caser de Vilaboa decidieron hacer uso de la terraza en la que había cerca de una veintena de personas, para ofrecer más distancia y espacio a todos los asistentes. Otros, pudieron oír la música desde sus camas o butacas.

Entre los músicos tampoco faltaron medidas de seguridad. Los padres y madres dejaron a los participantes en el exterior del inmueble y la consigna era que no se quedasen. Protección Civil e incluso el alcalde acudieron al aparcamiento, en donde se distribuyeron las sillas, separadas entre ellas y se realizó una desinfección para dar más garantías a la convocatoria. "Pasaron todos moito frío, foi moi difícil para eles e elas tocar, pero tamén moi emocionante. Viamos as pancartas, oíanse os aplausos e mesmo oímos berrar. Cando desexamos que o ano que vén poidamos voltar a dar este concerto. Dixen que haberá concerto, dentro ou fóra, e desde a terraza gritaban: ¡Dentro, dentro!", explicó Daniel Figueira, director de la formación. "Fixemos este concerto durante os catro últimos anos e este era aínda máis importante poder vir", concluyó.

Acordes de esperanza y ritmo desde el aparcamiento de la residencia...
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