"A ambulancia tardou unha hora e cuarto e o meu pai está a morrer por culpa diso"

Denuncia que el 061 dejó esperando más de una hora el jueves a un octogenario de Ponte Caldelas que sufría síntomas claros de ictus
Una ambulancia del 061. AEP
photo_camera Una ambulancia del 061. AEP

Ana María Martínez, vecina de Ponte Caldelas, que vive a escasos 500 metros del centro urbano de la villa, protagonizará una de las últimas quejas del año a Sanidade y tal vez una de las más amargas.

Esta vecina, cuya residencia está a menos de un cuarto de hora de distancia del Hospital de Montecelo, ha tenido que hacer frente el jueves al diagnóstico de su padre, que no tiene esperanza de superar el derrame cerebral que le sobrevino esa misma tarde. "A ambulancia tardou máis dunha hora e meu pai está a morrer por culpa diso". La mujer afirma que esta situación irrevocable (los médicos dicen que su padre apenas podrá vivir unas pocas horas o un par de días) es por la tardanza de la ambulancia, que empleó más de una hora en llegar a Ponte Caldelas, y lo hizo sin medios medicalizados, aún cuando ella señaló que la sintomatología del hombre, de 86 años, era la de un ictus.

Ana María, que permanece en el hospital, con su padre ingresado, ya ha presentado una queja al 061 y hará lo propio "cando todo remate", ante Sanidade.

La mujer llamó al 112 a las 21.42 horas y ya entonces alertó "tiña o xesto torcido, non tiña forza e non eramos capaces de levantalo e non o entendiamos. Era, claramente, un ictus". Hasta ese instante, aunque él llevaba marcapasos y se medicaba, estaba fuerte, sano y hacía vida plena. En ese momento, le dijeron que la ambulancia tardaría 15 minutos, pero pasadas las 22.00 no aparecía. Entonces (22.08 horas), volvió a llamar "e dixeron que tardaría 18 minutos". De nuevo esperó, y a las 22.29 realizó una nueva llamada, ya desesperada, en la que añadieron diez minutos más. "Ao final, chegaron ás 22.50 horas. Aínda que non tivemos que esperar en Urxencias, os médicos xa nos dixeron que non se podía facer nada".

La mujer quiere señalar públicamente lo que considera un caso marcado por la escasez de medios. "Déronme a entender que había moitas chamadas inútiles, de xente por cuestións menores e que por culpa diso non viñeran", indica, lamentando "que se nos enganara cos tempos, e sobre todo, que se nos faga sentir culpables, como se todos os enfermos foramos un estorbo ou estiveramos chamando por molestar".