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"Fue el mayor regalo: la vida", dice el atragantado de Vilaboa a sus salvadores

El agente de la Policía Local Santiago Pereira (i); el jefe del COS de Pontevedra Javier Maquieira (centro) y el policía nacional Iván Casalderrey (d). GONZALO GARCÍA
El agente de la Policía Local Santiago Pereira (i); el jefe del COS de Pontevedra Javier Maquieira (centro) y el policía nacional Iván Casalderrey (d). GONZALO GARCÍA
"Merecen el mayor de los reconocimientos", sostiene en una carta dirigida al director de la Policía Nacional. "De no haber sido por sus hombres, hoy no estaría escribiendo estas líneas", sentencia

El hombre que estuvo a punto de morir tras atragantarse con un pedazo de carne en un restaurante de Vilaboa ha remitido una carta al director general de la Policía para pedir que se reconozca el mérito de los agentes que le salvaron la vida. El texto, dirigido por el sexagenario Rafael G. A. al director de la  Policía Nacional explica como en un simple instante, una situación de ocio se convirtió en un momento dramático para su protagonista, que reconoce que "de no haber sido por sus hombres, hoy no estaría escribiendo estas líneas".

El hombre, que da muestras de recuperación después de quedarse inconscientepor el atragantamiento reconoce que le debe la vida a la "rápida actuación", "conocimientos" y "entrega desinteresada" de los policías nacionales Iván Casalderrey y Elías Peón, así como del jefe del COS de la Guardia Civil de Pontevedra, Javier Maquieira y del policía local de Vigo, Santiago Pereira. Los cuatro tuvieron que realizarle la maniobra de Heimlich y la reanimación cardipulmonar durante más de 30 minutos el sábado por la noche, hasta que llegaron los servicios de emergencias para hacerse cargo de él. El afectado dice que le han hecho "el mayor de los regalos que podían hacerme: la vida", de modo que considera que son merecedores del máximo reconocimiento.

La carta:
Estimado Señor Director General de la Policía, D. Francisco Pardo Piqueras.
Mi nombre es Rafael Gómez Amoedo y he de comunicarle que, de no haber sido por dos de sus hombres, hoy no estaría escribiendo estas líneas.

Es para mí un verdadero orgullo saber que, sin la ayuda de sus agentes, Iván Casalderrey y Elías Peón, sigo vivo. También quiero agradecérselo a Santiago Pereira y Javier Maquieira. La ambulancia que me recibió en el restaurante así me lo dijo. De no haber sido por ellos, por su rápida actuación, por sus conocimientos y su entrega desinteresada, cérame, sería imposible que yo le contara esto.

La vida es muy corta, y puede serlo más cuando simplemente uno está con un amigo, deciden cenar y un mal trago intenta arrebatárnosla. Ya ve usted, algo tan sencillo como eso.

Todavía recuerdo ese día, 2 de noviembre, me atragango y comienza mi peor pesadilla. Solo recuerdo agobio e incacapacidad, caer al suleo, ver gente, no ver nada. Después despertarme dolorido, me costaba respirar, moverme débilmente, unos hombres, alrededor de mía, sus hombres, y un equipo médico que me dice "te han salvado, esos chicos te han salvado".

Y en este momento, cuando me veo en la obligación de pedirle a usted, que estos dos Policías Nacionales, Iván y Elías, merecen el mayor de los reconocimientos por una intervención memorable que es a mi parecer el mayor de los regalos que podían hacerme, la vida.

Sin más, me despido de usted, agradeciendo su atención y enviándole un cordial saludo.

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