Martes. 25.09.2018 |
El tiempo
Martes. 25.09.2018
El tiempo

Las bateas de Poio reabren tras cuatro meses cerradas por presencia de toxina

Las bateas de Samieira y Raxó concentran a alrededor de 30 productores. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Las bateas de Samieira y Raxó concentran a alrededor de 30 productores. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El Intecmar señaló este martes que ya es posible trabajar en los tres polígonos mejilloneros que estaban clausurados desde el 12 de marzo

Después de cuatro meses de cierre forzoso, los bateeiros que faenan en los polígonos mejilloneros situados en el litoral de Poio pudieron retomar este martes su actividad. La Consellería do Mar permitió su reapertura después de que el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) certificase que las analíticas realizadas ya no muestran signos de biotoxinas en los moluscos.

En esta ocasión, los trabajadores del sector llevaban parados desde el 12 de marzo por culpa de la presencia de toxinas lipofílicas, las de mayor incidencia en las rías gallegas.

Aunque es un fenómeno natural vinculado al propio fitoplancton del que se alimentan los moluscos, lo cierto es que este cierre de las bateas fue prolongado y ha causado perjuicios al sector mejillonero local. 

Con todo, los bateeiros poienses están teniendo más suerte que sus colegas del otro lado de la ría, ya que el Intecmar solo ha permitido la reapertura de los polígonos denominados Portonovo A, B y C (los emplazados frente a la costa de Poio), mientras que los de Bueu y de Aldán (en Cangas) continúan clausurados. En estos casos, la mayor parte también permanece inoperativa desde principios del mes de marzo, con la única excepción del Cangas A, que cerró el 8 de mayo.

EPISODIOS FRECUENTES. No obstante, estas circunstancias no son para nada nuevas, sino que llueve sobre mojado. El año pasado, las bateas de la ría estuvieron cerradas una media de 161 jornadas (las que más, las situadas en el polígono Bueu A2, que permanecieron clausuradas 220 días). En toda Galicia, solo las de Corme superaron esa cifra, pues no se pudo trabajar en ellas durante todo el año.

En 2016 la situación fue todavía peor, pues la media de cierre en los polígonos pontevedreses alcanzó los 249 días al año, siendo el peor segundo ejercicio de la década para los mejilloneros de la zona, especialmente para los del litoral buenense.

Por si fuera poco, a las restricciones provocadas por el proceso natural de las biotoxinas se suman otras causadas por la mala depuración de la aguas. En abril de este año el Intecmar declaró zona C estable dos de los tres polígonos mejilloneros de Poio: los Portonovo A y B, localizados frente a las costas de Samieira y Raxó, y el Portonovo D, situado en el interior de la ría (entre la isla de Tambo y la desembocadura del Lérez) y que no se dedica a la producción, sino a labores de reparqueo.

A pesar de todos estos factores, con ocho polígonos de viveros flotantes y un importante número de profesionales dedicados a este sector, el cultivo de mejillones sigue siendo una de las principales actividades de explotación marítima en este territorio.
La mayor parte de su producción se vende actualmente a industrias conserveras.

Las bateas de Poio reabren tras cuatro meses cerradas por presencia...
Comentarios