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Los daños de la A-57 en Vilaboa, en el punto de mira

La polémica canalización de Río de Barcos. DP
La polémica canalización de Río de Barcos. DP
El alcalde se reunirá con Augas de Galicia para negociar soluciones a las deficiencias que se han detectado en la conducción de pluviales

Medidas urgentes para paliar los daños que la A-57 está ocasionando en el territorio. Es lo que busca el alcalde, César Poza, después de que se iniciase la semana hablando de este tema en la toma de contacto con la subdelegada del Gobierno, Maica Larriba, y de que, las lluvias del pasado martes demostrasen que la petición municipal y vecinal era mucho más apremiante de lo calculado inicialmente.

El regidor había demandado en esa reunión un interlocutor de la empresa ejecutora para tratar los pequeños problemas que esta obra genera en el día a día vecinal y había subrayado que la conducción de pluviales y el error al ubicar un barrio de Bértola (Río de Bois) eran dos de los asuntos que más le preocupaban.

Algo más de 24 horas después, las lluvias demostraron que el asunto puede generar problemas a nivel vecinal a corto y a largo plazo. Ya en la jornada del miércoles, tras una noche de gran pluviosisdad, Bértola y Figueirido se encontraron con las primeras sorpresas propiciadas por el trazado, a medio realizar, de la carretera. La precariedad de la obra hizo que los acumulados de tierra de muchos puntos no resistiesen el arrastre del agua, con lo que el descenso de lodos invadió varios puntos, entre ellos, un vial local en Río de Bois, que quedó cubierto de lodo en uno de sus tramos.

TOBOGÁN. Más preocupante es la situación en el punto denominado Rego do Barco. El alcalde visitó el lugar el jueves y descubrió que, lo que sobre el papel es una conducción de pluviales que iría a un regato local, en la versión real va a ser "un tobogán quilométrico de metro e medio de diámetro" que concluye a caño abierto en una zona en la que no hay alcantarilla o medio que absorba la ingente cantidad de agua que puede llegar a bajar por el conducto.

Al contrario, especifica el regidor, "se a auga vai tal e como a deixan, polo medio do monte, cae directamente na entrada dunha vivienda".

Poza volvió a pedir, después de reconocer la zona, que se ponga especial atención a lo que está pasando y a lo que puede pasar en el futuro, con un vial que atravesará longitudinalmente la falda de un monte y que acaparará escorrentías de agua invernal que, si son mal gestionadas, resultarán muy nocivas para vecinos y dotaciones públicas.

"A resposta foi poñer cita con responsables de Augas de Galicia, da propia e obra e do Concello. O vindeiro mércores volveremos a reunirnos na zona para analizar alí a situación e as posibles solucións". El BNG de Vilaboa también denunció en las redes sociales los desperfectos ocasionados por las primeras lluvias del otoño en las dos parroquias. Más contundente fue el colectivo Vaipolorío, que llevó el asunto al Seprona, dada la cantidad de agua que se filtró al río y la tierra que este recibió. El curso bajó de color marrón hasta la desembocadura durante todo el miércoles.

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