Se inicia en Combarro la reparación del paso subterráneo de A Canteira

La empresa Ehisa Construcciones se encargará de las tareas de consolidación de un paso bajo la PO-308 que une la playa con los edificios cercanos  La construcción existe desde los años 40 y por ella pasó todo el granito de la cantera que da nombre a la zona
photo_camera Uno de los dos tramos de tunel, cuya reparación será de 50.000 euros. GONZALO GARCÍA

Un nuevo tramo de la PO-308 a su paso por Poio está en obras, pero, en este caso, muy pocos usuarios notarán molestias por las mismas, puesto que se trata de trabajos de consolidación que se realizarán en un paso subterráneo. El municipio de Poio dispone de un único paso por debajo de su principal arteria y este se sitúa en Combarro, en la zona de A Canteira. El conducto permite acceder a la playa del mismo nombre desde la plazoleta de los edificios existentes al otro lado del vial autonómico, pero lleva cerrado tanto tiempo que casi todo el mundo desconoce su existencia.

A pesar de ello, el hecho de ser un túnel que da practicamente al mar ha influido mucho en su estado de conservación, con lo cual, la Administración autonómica ha tenido que iniciar su reparación.

De este modo, la Consellería de Infraestruturas e Mobilidade anunció a finales de febrero la reciente adjudicación de las obras de conservación del paso inferior, planificadas con el objetivo de reparar las deficiencias detectadas, derivadas de la exposición al ambiente marino, reforzando y mejorando la estructura de hormigón. Este mismo martes se iniciaron las citadas obras, adjudicadas a la empresa Ehisa Construcciones y Obras S. A. por cerca de 50.000 euros.

Tal y como detalló en su momento la Consellería, con la intervención se pretende actuar en una estructura en la que se acometieron varias ampliaciones, por lo que se pueden diferenciar tres tipologías de estructuras diferentes, con sus respectivos niveles de deterioro.

Uno de los tramos del túnel. DP
Uno de los tramos del túnel. DP

El primer tramo, el más reciente y el menos expuesto al ambiente marino, tiene una longitud de unos seis metros y está formado por elementos verticales y horizontales de hormigón. En el segundo tramo, de una longitud de trece metros, las paredes son de sillería con rejuntado de cemento y el forjado es de hormigón sobre viguetas metálicas. El tercer tramo, de once metros, está compuesto por paredes y loseta superior de hormigón armado.

Por este tramo pasan diferentes servicios: de agua y de suministro eléctrico, y es el de mayor exposición al mar. Las obras abarcarán dos tipos de actuaciones. En primer lugar, se acometerá la reparación y refuerzo para restituir la estructura a su estado inicial: limpieza general, saneado de la zona con medios mecánicos de baja potencia, limpieza y el recubrimiento de todas las armaduras vistas a las que se les aplicará un mortero de altas prestaciones mecánicas.

En el segundo tramo, tras la limpieza de los elementos metálicos se aplicará pintura con una protección de alta durabilidad. En el último tramo, se apearán las conducciones de servicios, se reforzará la estructura con mortero proyectado armado con mallazo y se unificará el acabado con el existente con inhibidor de corrosión y una pintura anticarbonatación.

Un túnel casi desconocido

Pocas personas recuerdan haber pasado por el paso subterráneo de A Canteira en las últimas décadas en Poio. Algunos incluso afirman que ese punto que ahora se está empezando a reparar "estivo pechado sempre", aunque los vecinos oriundos del lugar reconocen que, en sus orígenes, este paso a la pequeña playa sí tenía sentido.

"Tratábase dun paso que unía unha rampla que baixaba da canteira, cando se iniciou esa gran explotación nesa zona de Combarro, da que saíu moito do granito empregado no Porto de Marín", explica Rafa Vallejo, catedrático de Historia e Instituciones Económicas en la Universidade de Vigo y uno de los grandes conocedores de la historia de Combarro, de donde es nativo. La cantera fue una excavación gigante de la que salió mucho del granito que forma la zona portuaria de Marín y esa piedra, primero, sirvió para hacer el muelle de A Canteira y, después, circulaba por debajo del camino principal hasta los barcos que la llevaban a Marín.

Con el tiempo, la carretera creció, la playa se urbanizó y también se construyeron los edificios que hoy ocupan el espacio de la excavación. El catedrático calcula que fue en los años 70 cuando el túnel originario sufrió su ampliación y pasó a conducir a la plazoleta de las edificaciones. Tal vez fuese en aquella época, cuando dejó de ser un paso abierto a los vecinos del lugar.

Comentarios