Preocupación en Poio por el estado del padre Iñaki Valderrama tras sufrir un ictus

El párroco de San Xoán fue hallado inconsciente el martes y atendido por los servicios de Emerxencias
El padre Iñaki Valderrama, en el centro, tras oficiar la misa de San Xoán, el viernes. R. FARIÑA
photo_camera El padre Iñaki Valderrama, en el centro, tras oficiar la misa de San Xoán, el viernes. R. FARIÑA

La comunidad religiosa de Poio y los feligreses de la parroquia de San Xoán mostraron su preocupación en las últimas horas por el estado de salud del padre Iñaki Valderrama, después de que se supiese que sufrió un episodio de ictus el pasado martes.

Fuentes próximas a la parroquia de San Xoán indicaron que el padre fue hallado por la mañana en sus dependencias, ya inconsciente y se desconoce cuánto tiempo llevaba así. Fue trasladado por los servizos de Emerxencias a un centro hospitalario en donde permanece ingresado.

El padre José Ignacio Valderrama es el cura párroco de San Xoán, muy conocido no solo en esta feligresía, sino en todo Poio y, a estas alturas, se le puede considerar uno de los más veteranos de todo el plantel de religiosos del municipio, en donde lleva más de 25 años ejerciendo al frente de la parroquia más importante del mismo.

La noticia sentó como un jarro de agua fría a todos sus feligreses, que han visto como era él el que oficiaba, en jornadas recientes, las misas del día de la festividad de San Xoán.

El padre Iñaki, como es conocido en su parroquia, participó activamente en las actividades religiosas y acompañó a la procesión. En muchos de los casos, se le pudo ver distendido, charlando con los asistentes a la liturgia después de la misma.

Valderrama ha demostrado en diversas ocasiones su particular forma de gobernar en el templo poiense y su excepcional carácter. Una de ellas fue en junio de 2020 cuando promovió una misa para todas las familias de fallecidos en la parroquia durante la etapa de confinamiento y mayores restricciones de la pandemia.

Un acto que estaba planificado con detalle para 17 familias que no habían podido organizar entierros ni funerales con los que acompañar a sus seres queridos, y con el que Iñaki Valderrama quiso ayudar a todos a gestionar su dolor y a las personas mayores a empezar a normalizar las salidas a la calle en una etapa en la que muchos estaban aterrorizados por el virus.

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