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"Al terminar, nos abrazamos de alegría: habíamos salvado una vida"

El agente de la Policía Local Santiago Pereira (i); el jefe del COS de Pontevedra Javier Maquieira (centro) y el policía nacional Iván Casalderrey (d). GONZALO GARCÍA
El agente de la Policía Local Santiago Pereira (i); el jefe del COS de Pontevedra Javier Maquieira (centro) y el policía nacional Iván Casalderrey (d). GONZALO GARCÍA
Los tres agentes de Policía y el guardia civil que salvaron a un hombre de morir asfixiado explican cómo le auxiliaron durante unos 40 minutos

Con un abrazo de alegría entre cuatro personas que al final resultaron ser agentes de las fuerzas de seguridad. Así acabó el pasado sábado la noche que había comenzado como una jornada libre para los cuatro y que les llevó, casualmente, a cenar en un restaurante de Vilaboa en donde un hombre de 60 años se atragantó con un trozo de carne y estuvo a punto de perder la vida.

"Debería haber más formación para nosotros y para los particulares. Uno no elige que pasen estas cosas, ni cuándo van a pasar"

El brigada Javier Maquieira Piay, jefe del Centros Operativos de Servicios de la Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra; el agente Iván Casalderrey, de la octava unidad de intervención de la Policía Nacional, con base en Vigo; Santiago Pereira Castro, policía local en la ciudad olívica y un cuarto agente llamado Elías, que no pudo estar presente este martes en la comparecencia por tener destino en Fuencarral-El Pardo, Madrid, son los cuatro héroes que evitaron la muerte del cliente sexagenario del restaurante, en el que todos estaban cenando en familia o en pareja.

Los tres policías son amigos, y el agente de la Guardia Civil abandonaba el restaurante con su familia cuando, según explicó, "un trabajador salió bastante nervioso, pidiendo ayuda, diciendo que había alguien que no era capaz de respirar. Me acerqué a ver lo que ocurría y vi a este hombre que estaba bastante desvanecido, la piel ya la tenía de color malva y, bueno, pues los primeros síntomas decían que estaba atragantado, que algo le impedía respirar".

Ya en casa, el hombre se recupera de los daños que sufrió

AHOGADO. En ese momento, el agente Maquieira trató de reanimar al hombre, practicándole la maniobra de Heimlich en la silla. "Salió un trocito de carne pequeño, pero el hombre seguía sin poder respirar. Estaba totalmente ahogado. En ese momento llegaron más personas, a las que yo no conocía. Santi intentó la maniobra como yo y no conseguimos nada más. Entonces, siguiendo indicaciones del 061, tendimos al señor en el suelo y tratamos de seguir haciendo la maniobra", explicó el Guardia Civil, añadiendo que, los tres agentes que se habían acercado se integraron y se pusieron a trabajar en equipo para tratar de reanimar al hombre, que estaba ya semiinconsciente.

"Iván estaba en todo momento con el teléfono dándonos las instrucciones", apunta, para revelar que la reanimación se prolongó durante más de media hora. "Estuvimos trabajando unos 30 o 40 minutos. La verdad es que no tuvimos mucha idea del tiempo que pasó. Al principio preguntaron y dijimos que serían diez minutos o así, por la tensión, pero fue mucho más. Se pierde la noción del tiempo. Al final conseguimos sacarle el trozo más grande de carne de la garganta y el hombre empezó a recobrar la consciencia", relató.

"Nos integramos en todo momento. Nadie cuestionó quién hacía qué"

En ese momento, el agente de la Policía Local realizaba las presiones sobre el estómago, el de la Guardia Civil despejaba las vías con la mano y los otros dos daban apoyo. Pero el delicado proceso no se acabó ahí. El sexagenario "podía respirar con mucha dificultad, de modo que el médico recomendó que iniciásemos un masaje cardíaco y maniobra de reanimación". Fue entonces cuando llegó la ambulancia y los profesionales sanitarios se hicieron cargo del paciente, que en pocos minutos estaba estabilizado. "Al terminar todo, nos abrazamos de alegría: habíamos salvado una vida, que no es poca cosa". El médico de la ambulancia confirmó lo que los cuatro agentes habían temido en todo momento: de no haber sido por ellos, los servicios sanitario no hubiesen llegado a tiempo y el paciente, probablemente, hubiese muerto. Ahora, ya en casa, el hombre se recupera de los daños que sufrió.

Los tres agentes presentes este martes en el hall de la comandancia de Pontevedra destacaron la feliz casualidad de haber actuado como mejor saben: en equipo. "Nos integramos en todo momento. Nadie cuestionó quién hacía qué", apuntó Iván Casalderrey, que destacó la capacidad para mantener la calma a pesar de que no conseguían resultados en la reanimación. Aunque creen que, con tranquilidad y sangre fría, cualquier persona podría actuar en un rescate similar, los tres coinciden en que su formación específica les ayudó a realizar esta tarea con éxito. "Debería haber más formación, tanto para nosotros como para los particulares. Uno no elige que le pasen estas cosas, ni cuándo van a pasar", sentencian.

"Al terminar, nos abrazamos de alegría: habíamos salvado una vida"
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