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Sin último rezo ni reuniones familiares: así vive Pontevedra el Ramadán de la covid

El rezo de la tarde, que este domingo tuvo lugar a las 18.20 horas, en la principal mezquita de Pontevedra. DAVID FREIRE
El rezo de la tarde, que este domingo tuvo lugar a las 18.20 horas, en la principal mezquita de Pontevedra. DAVID FREIRE
La comunidad islámica sopesa pedir permiso a la Subdelegación para celebrar la rotura del ayuno, dentro de casi un mes, en un espacio al aire libre 

El Ramadán, mes del ayuno musulmán, se vive en la comarca de Pontevedra de un modo similar al que se están desarrollando los eventos religiosos en toda la geografía gallega, marcados por el toque de queda y con límites de aforo y para las reuniones. Es una fiesta que llega después de que en 2020 el confinamiento total impidiese su desarrollo, pero que este año también tendrá la cautela como uno de sus ejes centrales, ya que las mezquitas de la comarca, en especial la de Pontevedra, son lugares en los que se reúne, tradicionalmente, un gran aforo, particularmente los viernes.

El presidente de la Comunidad Islámica de Pontevedra, Mohamed Bah, explica que, si la organización es fundamental ya de por sí en este mes en el que el horario de los cinco rezos diarios va cambiando, este año, la necesidad de seguir unas normas y estar pendientes de la comunidad es aún mayor. "El aforo de la mezquita de Pontevedra es del 30%, como el del resto de los lugares de oración, así que solo caben 48 personas. El toque de queda nos impide realizar el último rezo del día en la mezquita", añade, "solo estamos haciendo cuatro de las cinco oraciones: a las seis, a las doce, a las seis de la tarde y las nueve".

A esa hora (este domingo, en concreto, a las 21.20 horas), se permite la única comida diaria de las personas que realizan el ayuno y después de esto se realizaría el último rezo del día, a las 22.50 horas "pero este es el que no hacemos en la mezquita, porque no nos daría tiempo a acabarlo y volver a casa antes del toque de queda".

El Ramadán consiste en ayunar totalmente, permanecer sin beber y sin fumar o realizar prácticas sexuales durante las horas de sol, hasta la caída del mismo, momento en el que se fija la realización de la única comida de la jornada. Son momentos en los que se reúne la familia extensa (no solo convivientes) o amigos y que se han visto empañados por las normas sanitarias. Del mismo modo, la fiesta con la que se despide el Ramadán, que este año se celebrará el 13 de mayo, Aíd al Fitr, reúne a grupos de no convivientes y es una celebración amplia que este año se verá restringida. "Hay países islámicos en los que no hay rezo, en España hay toque de queda y no se pueden celebrar reuniones, así que la comunidad sigue las indicaciones como lo harían el resto de los españoles. Las normas son las mismas para todos, aunque la religión sea distinta", explica Bah.

Después de los primeros compases del Ramadán, el presidente de la asociación explica que se han detectado pocos problemas en el cumplimiento de la norma y la gestión del espacio de oración. "Durante los días normales hay poca gente y solo bajamos los vecinos más cercanos, así que no hay problema. En el viernes se suelen reunir más personas y en este último lo hemos notado. El sistema que usamos para controlar es sencillo: los que llegan primero, pasan. Cuando ya hay 48 personas, se cierra la puerta y no puede entrar nadie más", apostilla.

La norma se cumple por interés de todos los participantes y, al no haber reserva, los ha habido que se han desplazado hasta el centro y han tenido que volverse a casa "porque tampoco estaría permitido que rezasen en la calle".

CUATRO MEZQUITAS. Aunque hace unos años solo en Vilaboa existía un centro de oración, la Comunidad Islámica se ha ido asentando en la comarca y gestionando otros espacios para este fin: Vilaboa sigue teniendo una mezquita, Pontevedra cuenta con el local de la calle Gaiteiro de Soutelo, así como con otro espacio, en Rúa Cruz Vermella, en el que se reúne la comunidad senegalesa y realizan también la oración durante la semana, (aunque los viernes suelen acudir al local de O Castañal), mientras que Marín cuenta también con mezquita propia.

La comunidad marroquí aporta la gran mayoría de los y las seguidoras de esta fe en la ciudad, aunque existen también familias de Senegal, Pakistán y Bangladesh.

En cuanto al desarrollo de este Ramadán, la comunidad islámica está pendiente de que las condiciones sanitarias se mantengan o mejoren para planificar el día en el que se termina el ayuno. Se trata de una jornada muy valorada por la comunidad, por lo que "estamos pensando pedir a la Subdelegación del Gobierno permiso para poder celebrar la oración en un sitio amplio, abierto, como un campo de fútbol o similar, para no tener que dejar a nadie fuera", indica Mohamed Bah.

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