En profundidad | La vejez en solitario pero activa, un reto poblacional en la comarca

Cursillos, centros en donde socializar, actividades deportivas y de memoria son la propuesta de los concellos para atender a la elevada cifra de mayores que viven solos, que en algunos municipios pueden representar el 20% del total
Mercedes, en la cocina de su vivienda. R. FARIÑA
photo_camera Mercedes, en la cocina de su vivienda. R. FARIÑA

Las viviendas en las que reside una única persona son uno de los indicadores sociales que va en aumento y que proliferan también a la par que el envejecimiento demográfico de las poblaciones, en especial del interior de la provincia. Los mayores que viven solos en una casa o en un piso no son casos aislados, sino que cada vez son una figura más normalizada en la actualidad.

Solo en los ocho concellos de la comarca de Pontevedra, sin contar con la población de la capital, se suman 11.980 personas mayores de 65 años, más de un 28 por ciento del total de la población recogida por el Instituto Galego de Estatística.

El IGE no analiza el número de hogares con un solo residente en los pequeños concellos, pero una simple extrapolación de la cifra de la provincia de Pontevedra, en donde 96.000 hogares tienen un solo residente, del total de 373.367 registrados permite calcular que la media puede acercarse al 25% del total.

Aunque los concellos, en su mayor parte, no realizan este cálculo, dado que los Servizos Sociais se centran en otros indicadores prácticos para el día a día, sí reconocen que la presencia de vecinos de avanzada edad que se quedan solos en sus casas es una tendencia al alza. La misión de los Gobiernos municipales es la de atender a esta franja de población de la mejor manera, por ser de las más vulnerables y también por suponer un indicador favorable, en cuanto a seguridad y longevidad de la población.

Con todo, envejecer en soledad no tiene por qué ser un concepto negativo, ni un callejón sin salida. La falta de plazas públicas en centros de día, centros ocupacionales o residencias son uno de los principales incentivos para que los concellos mantengan sus propias "cartas de servicios" para este sector de sus poblaciones, enfocadas, cada vez más, en el envejecimiento activo y saludable. La familia, el apoyo de la red social del entorno (amigos y vecinos) y las propuestas de los concellos centradas en romper barreras como la de la soledad o la del uso de las nuevas tecnologías, son los principales ingredientes de esta realidad cambiante.

Poio, como uno de los concellos más poblados de la comarca, destaca con respecto a sus mayores que viven en solitario, que solo en la franja de personas que superan los 80 años hay 223 personas viviendo solas. La cifra, reconocen, es alta, aunque se atiende de modo proactivo. Así, tanto las asistentes sociales como la propia concejala (Natividad Torres) van realizando un seguimiento de los mayores (a los que se suman las personas con dependencia) de cara a reforzar cualquier servicio o medida adoptada que les afecte. La mayor parte de ellos, indican, están participando en programas o actividades de Benestar Social como los talleres de memoria, pilates, Tai Chi y propuestas que se organizan de modo itinerante por las parroquias.

En caso de que estas personas falten a la actividad o sus familiares avisen de que están enfermos, este seguimiento se refuerza con llamadas telefónicas y atención personalizada.

En el lado opuesto de la balanza podemos situar a A Lama, que suma 2.520 habitantes de los que 865 (la tercera parte) superan los 65 años. Las viviendas con un solo habitante son una realidad, que, además es cada vez más frecuente. Los Servizos Sociais estiman que un 20% de estas personas, o tal vez más, viven solos. El problema añadido es que en muchos de los puntos del rural apenas hay vecinos. El Concello apuesta por el SAF (Servizo de Axuda no Fogar) como principal arma para combatir los problemas de los mayores en soledad y hay 30 usuarios y usuarias que lo reciben.

Ponte Caldelas calcula que hay cerca de 2.000 mayores de 65 años en el municipio, de los que muy pocos piden ayuda por vivir solos. Unos 30 forman parte del programa 'Contigo na casa' y de ellos diez reciben visitas mensuales de la concejala de área, Isabel Pregal. El Servizo de Axuda no Fogar es uno de los pilares de su propuesta, pero la integración social es, tal vez el más importantes. Tanto las fiestas itinerantes, como la de A Troita, como los talleres y actividades que llegan a las parroquias buscan sacar a los mayores de su soledad y que se relacionen con su entorno. Las excursiones, reconocen, también son un arma para la socialización y para abordar de modo activo estas situaciones. A mayores, el Concello se plantea conseguir una dotación social que pueda funcionar como centro de día. Proponen a la Xunta que habilite una casa, situada en Caritel, para tal finalidad.

En Vilaboa no saben cuantos mayores viven solos y son las áreas de Igualdade y las de Servizos Sociais las que más actúan ante estos casos. El Concello está invirtiendo cerca de 500.000 euros en reformar un local en la zona céntrica de O Picho para que funcione como centro social para la tercera edad. Cursillos y propuestas acabarán de completar este servicio.

En Soutomaior, los Servizos Sociais no consideran esta cifra un indicador a tener en cuenta como tal, dado que es muy variable y usan otros protocolos para atender a la tercera edad. Sí hay constancia de que los hogares con una sola persona son abundantes.

La situación no es muy distinta en los grandes municipios de la provincia. En Vilagarcía, por ejemplo, según el padrón, constan 2.022 personas mayores de 65 años que viven solas en Vilagarcía.

Desde el Concello de Vilagarcía se dispone de varios tipos de recursos como los programas y actividades de envejecimiento activo. También se organizan actividades lúdicas y culturales que contribuyen a socializar y para los que ya precisan de apoyo hay programas como el Xantar na Casa, el Servizo de Axuda no Fogar, y la teleasitencia domiciliaria mediante un sistema inalámbrico con collar o ulsera conectados que permiten avisar a los servicios de Emerxencias en caso de sentirse indispuestos.


Cómo es vivir en solitario, en primera persona

Mercedes: "Si me voy con la familia me lo van a poner todo más fácil y yo lo que quiero es estar activa"

"Ahora mismo, para los mayores que vivimos solos la Sanidad es una de nuestras grandes preocupaciones. Los mayores que tenemos enfermedades crónicas no deberíamos tener tanta lista de espera. A veces, para una cita con un especialista tienes que esperar un año, y eso es complicado". Esta es según Mercedes, de 77 años, una de las cuestiones que hay que revisar ante un panorama en el que las personas que envejecen en solitario va en aumento.

Mercedes, en la cocina de su vivienda. R. FARIÑA
Mercedes, en la cocina de su vivienda. R. FARIÑA

Ella, al igual que muchos de los casos actuales, está en su casa porque quiere prolongar su independencia al máximo, y los servicios públicos como la Sanidad o el transporte son fundamentales para garantizar esa autonomía. Después de quedarse viuda, aunque pudo optar por la compañía de hijos y nietos, Mercedes quiere mantenerse en su casa de siempre.

"Mientras sea independiente y esté capacitada para estar sola, esto es lo que prefiero", revela. Su familia vive muy cerca y casi puede ir andando a su encuentro, algo que le agrada, pero reconoce que "si me voy a vivir con los hijos me lo van a poner todo muy fácil y yo lo que quiero es estar activa", afirma, indicando que precisamente la memoria y las capacidades se conservan asumiendo el reto de quedarse en su entorno y realizar por su cuenta sus tareas cotidianas.

Mercedes vive en una zona bastante poblada y con conexiones, de modo que además de estar próxima a la capital también lo está a las actividades que ofrece su Concello. De Servizos Sociais afirma que "son fenomenales, nos echan una mano con cualquier problemilla, si les comentamos, y ofrecen todo tipo de actividades como pilates, gimnasia, coro y memoria, para que los mayores podamos mantenernos activos. En ese sentido, estamos encantados, porque ayuda y es una motivación".

A Mercedes le gusta participar en el coro, una de sus principales actividades y reivindica más contacto y menos tecnologías. "WhatsApp no me va, ni las nuevas tecnologías. Siempre les riño a los que me ponen mensajes: ¿Por qué no llaman? Con lo bonito que es escuchar la voz", reivindica.

Maruja: "Non quería interrumpir a vida que teñen organizada os fillos"

Para Maruja, lo importante a la hora de decidir vivir sola después de haberse quedado viuda, era no influir en la historia de sus hijos. "Non quería interrumpir a vida que teñen organizada os meus fillos. Teñen montada a súa rutina e ata penso se indo con eles lla cambiaría, ou dalgún xeito incordiaría e deixarían de facer cousas que eles teñen planeadas por min", indica.

                      Mercedes, en la cocina de su vivienda.
Mercedes, en la cocina de su vivienda. D. FREIRE

Además, su nivel de energía y sus ganas de ser autónoma le hacen pensar que esa, de momento, no es una opción que se ajuste a ella. De este modo se ha quedado al frente de su casa, en uno de los concellos rurales de la comarca. Lo que más la mueve es el deseo de "defenderme soa", el mismo que la lleva a mantenerse activa conduciendo, realizando excursiones y viajes (acaba de volver de Huelva) o apuntándose a los talleres de memoria en su localidad, que son impartidos por la Cruz Roja. Además, participa muy activamente en una de las asociaciones con coral.

Lo que más se echa de menos a la hora de planificar la existencia cuando eres una persona mayor son los transportes. "Teño un coche pequeno, pero non me gustan os grandes traxectos e aquí mesmo temos unha estación de tren, pero non hai frecuencias nin para ir a Vilagarcía. Para un de Pontevedra e un de Santiago, e non teñen parada de ida, así que non son útiles". Con los autobuses pasa lo mismo: "Hai que ir á estrada nacional para coller a maioría deles e nos sitios pequenos non temos e iso impide á xente ter máis contacto cos veciños".

Con todo, defiende que son vitales para mantenerse activa las reuniones de la asociación, los encuentros en el centro cívico, en donde se puede jugar a las cartas, o charlar, e incluso los cursos como el de nuevas tecnologías que va a realizar próximamente, así como su huerta y el corral.

Efrén: "Eu apáñome, cultivo e vou facendo cousas así que non pensei outras opcións"

Estar solo nunca es el plan, pero adaptarse a las circunstancias para permanecer el máximo de tiempo en donde uno vive, sí forma parte de la hoja de ruta, que, en general, tienen los mayores que viven solos. Efrén tiene 69 años y reconoce que no proyectó este momento de su vida. "Cando eu era cativo, nesta casa eramos seis. En tres meses morreron tres deles, máis adiante outra máis e o último que perdín foi un irmán, que estaba emigrado en Francia". Y fue así como fue adaptando su idea de hogar, a hogar en solitario.

En la zona en donde él vive, en uno de los concellos interiores de la comarca con más tasa de envejecimiento, no es una gran novedad. Su vecina tiene más de 80 y vive sola, desde que enviudó. Y la otra casa más próxima está ocupada por un nuevo residente "un catalán tamén de idade, que desde que veu está só". Tres casas habitadas, tres vecinos en la tercera edad. No es el único punto del municipio en el que esto sucede.

                      Mercedes, en la cocina de su vivienda.
Efrén, en el exterior de su casa. DP.

Él ha trabajado en la emigración y. antes de prejubilarse, en Caldas de Reis, y considera que, mientras pueda defenderse, esta es su opción de vida. "Eu apáñome por aquí, cultivo patacas e vou facendo cousas, así que de momento non pensei noutras opcións. Tamén teño contacto coa miña familia, as sobriñas que me chaman e están pendentes de min", reconoce.

En su municipio hay un centro social municipal para realizar actividades de memoria, manualidades y psicomotricidad, en el que participan bastantes usuarios, aunque, de momento, Efrén no echa de menos estos beneficios. "Recoñezo que van moitos veciños e que o pasan ben e lles vén ben, pero a min, de momento, non se me deu por ir, porque me relaciono bastante. Tamén teño a miña cuadrilla de amigos nun poco cercano e vou velos".

Del mismo modo que la mayor parte de los consultados, Efrén considera que un mejor transporte público animaría a los mayores a prolongar su tiempo de vida en sus casas y pueblos. "Eu, de momento, conduzo e podo desprazarme para ir aos recados e á compra, pero no caso de non conducir, para chegar á para de bus temos que andar un quilómetro e pico, e só hai un bus para ir a Pontevedra, a verdade é que é unha complicación. En casos como os de meus veciños, sen contar con axuda da familia, non poden saír. Bueno, ou sempre queda o taxi", apunta, aunque esta opción está claro que no es para todas las economías.

La acción de los Concellos ante esta realidad social

Isabel Pregal: "La idea de llamarles surgió en la pandemia"

Isabel Pregal, que es concejala de Ponte Caldelas, conoce bien la situación de muchos mayores del municipio porque se quedó al cargo de la misión de mantener el contacto con ellos. "La idea surgió en la pandemia y les llamo dos veces al año, que es el tiempo que me lleva ir hablando con todos y todas, una a una", ya que son cerca de 2.000. Isabel reconoce que hay muchos mayores que apenas le mantienen la conversación dos minutos, pero "hay otros que necesitan una hora".

                      Mercedes, en la cocina de su vivienda.
Isabel Pregal, en la casa de una vecina de Ponte Caldelas. DP.

Entre estos, la Concejalía que representa, ha detectado 30 casos que son de mayores que viven en soledad y demandan más atención. Y de ellos y ellas, que sobre todo son mujeres, hay diez a las que visito una vez al mes, dentro del programa 'Contigo na casa'.

Este programa surgió a raíz de las peticiones de estas mismas usuarias. "Al principio todos te dicen que te pases, que te tomes un café y contestas que sí, pero en algunos casos te lo recuerdan e insisten tanto porque tienen esa necesidad de comunicarse". Isabel lo comentó con el resto del equipo y el alcalde, Andrés Díaz, dio luz verde al programa de acompañamiento.

Una semana al mes, Isabel la dedica a estas visitas. "Siempre empezamos con el recorrido por la huerta, la visita a las gallinas, o el jardín", explica. Además le cuentan de sus hijos, nietos y vecinos. Esta medida ha permitido poner en marcha otra suerte de servicio de antención, dado que ahora todos los usuarios mayores tienen su número "y saben que me pueden llamar cuando lo necesiten".

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