El ave fénix de Paramos resurge a los cuatro años de la explosión pirotécnica

Con solo una casa por rehabilitar, esta parroquia ha recuperado la sonrisa. Aunque no olvida
La ofrenda floral, junto a la placa en recuerdo de los fallecidos. CRTVG
photo_camera La ofrenda floral, junto a la placa en recuerdo de los fallecidos. CRTVG

Tal día como este lunes a las 16.23 horas, pero de 2018, el reloj se detuvo en la parroquia tudense de Paramos. Una explosión pirotécnica en un polvorín ilegal barrió una treintena de casas del mapa, segando dos vidas y marcando para siempre otras tantas: las de un joven matrimonio marroquí fallecido y las de sus dos hijos huérfanos de 7 y 13 años. Son las heridas que el tiempo no curará. Las otras, las de los daños materiales, sí están ya cicatrizadas y, cuatro años después, el barrio ha resurgido literalmente de sus cenizas cual ave fénix. "Ya han sido rehabilitadas 21 de las 22 casas proyectadas, aunque no seremos los mismos de antes", comentaba un vecino.

Con motivo de esta negra efeméride el Concello de Tui quiso rendir homenaje a Abdelkhalek y Zhour con una ofrenda floral al lado de la placa ‘in memoriam’ que los recuerda en una de las plazas del pueblo. Sus hijos ya no viven en Paramos pero este lunes no faltaron las palabras de recuerdo hacia ellos y sus padres, "personas ejemplares" que fueron recibidas también de forma modélica por los vecinos cuando se asentaron en el barrio hace una década.

También echan de menos en Paramos a otras cinco familias que, tras ver sus casas destruidas por la explosión, decidieron marcharse y reiniciar sus vidas en otros lugares, la mayoría no muy lejos en otros puntos del municipio de Tui. Además, hay otras tres casas que servían como segundas residencias y cuyos propietarios decidieron no reconstruir, por lo que de las treinta que fueron arrasadas por la deflagración, se proyectó la rehabilitación únicamente de 22, de las que 21 están completamente reacondicionadas. La que sigue en ruinas, explican con tacto los vecinos, es de una familia que pasa por serias estrecheces económicas y que, a pesar de las ayudas públicas recibidas por la declaración de zona catastrófica, sigue viviendo de la caridad a expensas de poder volver a levantar su hogar, algo que la notoria subida del precio de los materiales de obra ha complicado.

EL PIROTÉCNICO. Durante el acto de este lunes en recuerdo de las víctimas los vecinos coincidieron en que quieren pasar página, pero no olvidan. Y de forma más o menos velada —se escuchó alguna alusión a un "fogueteiro"— se refirieron a Francisco González Lameiro, el pirotécnico que almacenaba de forma clandestina varias toneladas de explosivos en el galpón que saltó por los aires hace cuatro años. "Queremos velo no cárcere. Sabemos que nun par de anos estará fóra, pero queremos velo entrar", expresaba este lunes una vecina.

Con el juicio pendiente de fecha —se prevé en 2023—, este artificiero ilegal afrontará entre 4 y 8 años de cárcel por dos delitos de homicidio imprudente. Estuvo preso provisionalmente, pero ahora está libre. Eso sí, lejos de Paramos.