"Estamos ante la semana más fría del año"

La temperatura más baja se registró en Baltar (Ourense), con -6,7º ► Lalín estuvo bajo cero
Helada en Becerreá. CARLOS CASTRO
photo_camera Helada en Becerreá. CARLOS CASTRO

Galicia afronta una de las semanas más frías delaño. Este martes, la temperatura más baja se registró en Baltar (Ourense), con -6,7º, seguida de los -6,1º de Verín.

El interior de la comunidad es el más afectado por las temperaturas gélidas. Lalín estuvo bajo cero, con -1,1º, aunque en la costa pontevedresa el tiempo fue más benévolo. En la capital los termómetros solo descendieron hasta los 4,6º.

En la zona de A Montaña la temperatura mínima fue incluso inferior a la registrada en la madrugada del lunes y el termómetro llegó a bajar hasta -5,3 grados en Pedrafita do Cebreiro.

También fue fría la mañana en Lugo capital, aunque la temperatura mínima ha subido considerablemente en relación con los 2,5 grados en negativo registrados en la jornada previa por el termómetro instalado en el campus universitario de la ciudad, que en esta ocasión no ha bajado de un grado en positivo.

Ese incremento de las temperaturas mínimas es mucho más evidente incluso en los municipios de A Mariña y en Terra Chá.

La mínima gallega se marcó este martes en Baltar (Ourense), con -6,7º.

"La semana más fría de 2023"

"Estamos ante una de las semanas probablemente y previsiblemente más frías de este año 2023". Lo dice la portavoz de Aemet, la ourensana Beatriz Hervella, que apunta a un patrón meteorológico constante al menos hasta el jueves o el viernes: días despejados y soleados y noches gélidas, "casi al límite" de convertirse en ola de frío. De hecho, el lunes el mercurio bajó en zonas altas de Lérida o Huesca a los 15 y 13 bajo cero, respectivamente. Y en Galicia, hasta 6,7 grados negativos en Viana do Bolo (Ourense).

Aemet confirma que esta sensación térmica de frío no se irá en buena parte de la semana, porque parece que lo más probable es que el jueves suban las máximas y el viernes las mínimas también subirán de forma generalizada y apreciable, pero no lo suficiente como para dejar de hablar de bajas temperaturas.

Agravadas además por una sensación térmica todavía peor a causa del viento de norte y nordeste, que en sitios llegó a soplar con cierta intensidad, como en O Xistral –por encima de los 70 por hora– o Baleira –más de 50–.

Meteogalicia tiene este martes activada una alerta amarilla por frío en la zona ourensana de O Xurés y la Baixa Limia, donde se enclava Calvos de Randín, considerado el "congelador" de Galicia.

Precisamente allí, en Baltar, se dio la segunda temperatura más fría con -5,8. En 5,5 bajo cero se quedaron Pedrafita do Cebreiro y en 5,2 Sarria y el alto de Lardeira, en Carballeda de Valdeorras. En la capital lucense el termómetro cayó el lunes hasta 2,5 bajo cero. Pero en un vistazo rápido a las cifras se constata que toda la provincia estuvo en valores negativos excepto el extremo de Burela y San Cibrao. Porque incluso Foz bajó de cero.

Menos muertes por frío

Y precisamente este lunes trascendió un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que apunta a que las muertes por temperaturas extremas, tanto por el frío como por el calor, disminuyeron en España debido a la progresiva adaptación de la población a temperaturas no óptimas en los últimos cuarenta años. Este trabajo, publicado en la revista Environmental Health, analizó más de 14 millones de fallecimientos y evidenció la progresiva aclimatación de la población de España a las temperaturas extremas, desde el año 1989 para el frío y desde 2009 para el calor.

La realidad de frío actual contrasta con otro balance publicado este lunes, el de Aemet para 2022, que fue el año más cálido en España desde que hay registros, que comenzaron hace 62 años. En el resumen climático del año explica que ocho de los diez años más cálidos de la serie se han registrado en este siglo XXI. Además, el pasado ejercicio también fue muy seco, el sexto más seco desde 1961 y el cuarto más seco en lo que va de siglo. Aemet apunta a anomalías por exceso de calor en el interior de Galicia.