El juez ordena a la Policía que precinte La Suite de A Caeira

El chalé era la sede en la comarca de Pontevedra de la red criminal dedicada a la prostitución de lujo con tentáculos en toda la provincia 
Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.
photo_camera Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.

La prostitución de alto standing no es nada nuevo. Mafias perfectamente organizadas, casi siempre de carácter transnacional, se instalan en la clandestinidad y ofrecen servicios sexuales en espacios muy cuidados a precios elevados. Mujeres de distintas nacionalidades y sustancias estupefacientes a gusto del consumidor se convierten en un reclamo para muchos.

Sin embargo, el foco mediático (y policial) en la provincia de Pontevedra se hallaba hasta ahora en los más conocidos clubes de alterne. El Vitiza, el T-4 (ambos en el área metropolitana de Vigo), el Pigalle o el Montparnasse (en la recta de Meis, "adscritos" al área de Pontevedra) fueron objeto de investigaciones judiciales.

Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.
La calle, venida a menos en la ciudad. DP

La empresa propietaria del Night Hotel T-4, por ejemplo, fue disuelta en 2020, y el local clausurado durante cinco años. Los responsables del Pigalle se enfrentan ahora a durísimas acusaciones de 22 y 23 años de cárcel por trata de seres humanos. Los servicios de lujo operaban sin muchas trabas, en un segundo plano. Eso fue así hasta que llegó la pandemia.

Las restricciones a la circulación de personas, el cierre total de la hostelería (actividad en la que se incluyen los clubes clásicos) y la demanda de los clientes se convirtieron en un cóctel que terminó por delatar las actividades de 'primera clase' en relación con la prostitución.

Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.
El Montparnasse, en la recta de Meis, saltó a la fama en 2019 tras proponer una fiesta con chicas en topless y churrasco. DP

Los vecinos de A Caeira, en Poio, sin ir más lejos, fueron los primeros en señalar lo que sucedía en torno a un chalé en el que, en medio de importantes restricciones, se congregaba un importante número de personas, todas ellas hombres y muchos con síntomas de haber consumido bebidas alcohólicas en gran cantidad o de hallarse bajo los efectos de sustancias estupefacientes.

Las denuncias, realizadas de forma anónima, se cruzaron con informaciones procedentes de Vigo. El resultado, la desarticulación de una red criminal presuntamente dirigida por una mujer de origen brasileño que regentaba La Suite, dos chalés, el citado de Poio y otro en el área de Vigo, donde se ofrecían los citados servicios al menos desde 2020.

El último paso para desmantelar las actividades presuntamente ilícitas se produjo en las últimas horas, con la orden judicial de precinto de las viviendas ejecutada por los agentes de la Ucrif (Unidad Contra las redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental) de la Comisaría de Vigo-Redondela del Cuerpo Nacional de Policía.

Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.
Los gerentes del Pigalle se enfrenta a pena de prisión por un presunto delito de trata. DP

Las mencionadas informaciones desembocaron en varias actuaciones encaminadas al control de la actividad relacionada con la prostitución en las denominadas 'casas de citas', y la investigación de posibles delitos de trata de seres humanos y explotación sexual. Dichas actuaciones dieron como resultado la desarticulación de dos organizaciones criminales dedicadas a la explotación sexual de mujeres, mediante el ejercicio coactivo de la prostitución, una de las cuales tenía su "sede" en el citado chalé de A Caeira ahora precintado.

La actividad se desarrollaba también en Vigo, en una 'casa de masajes' y en otros tres chalés de lujo, anunciados como de 'alto standing', en los que, tras la entrada y registro, se intervino una importante cantidad de dinero en efectivo, sustancias estupefacientes, fármacos y documentos relacionados con la logística y actividad económica de las organizaciones.

En concreto, la Policía Nacional decomisó en el primer operativo, desarrollado en junio, (el que afectó de lleno a la vivienda de Poio) distintas cantidades de drogas, teléfonos móviles con tarjetas de prepago, unos 3.000 euros en efectivo y tickets de TPV que confirmaban que los clientes realizaban allí pagos con tarjetas de crédito. Todas las viviendas investigadas se presentaban, según las pesquisas, bajo el nombre de La Suite. Fueron detenidas cuatro personas, tres de ellas miembros de la misma familia.

Instante en el que los agentes colocan los precintos en el chalé en el que se ejercía la prostitución.
La Audiencia ordenó el cierre del T-4 durante cinco años. DP

En la segunda redada, desarrollada en septiembre, fueron detenidas cinco personas más que compondrían una organización criminal perfectamente jerarquizada y estructurada, de manera que unas controlaban la prostitución ajena y otras distribuían las sustancias estupefacientes en los chalés con ocasión de las prácticas sexuales de lujo que ofertaban.

Uno de los investigados, además, tenía un papel muy concreto: el traslado de las mujeres para ofrecer sus servicios sexuales a domicilio, fuera de los inmuebles controlados por la red delictiva. Llevaba, al mismo tiempo, las drogas que también se suministraban a demanda en los servicios externos. Este individuo tenía a su disposición un taxi y cobraba un salario que le abonaba el responsable de la casa de la que procedía cada una de las mujeres.

Junto a los chalés, la trama disponía de un spa urbano ubicado en la viguesa calle Pizarro. Una pareja de nacionalidad española estaría detrás de la rama de la organización afincada en la ciudad olívica.

Estas actuaciones policiales se enmarcan, según detalla la Policía Nacional, en un operativo especial encaminado a la erradicación de estas prácticas, después de haber detectado un incremento de la actividad relacionada con la prostitución durante los períodos de confinamiento y restricciones, así como el desplazamiento de esta actividad desde los clubes de alterne y prostitución en la vía pública a las casas de citas y pisos de citas que se amparan en la consideración legal de domicilio particular para dificultar el control y la investigación policial.

Las investigaciones, realizadas por la Ucrif de la Comisaría de Vigo-Redondela en coordinación con la Fiscalía Provincial de Pontevedra, han propiciado la adopción por parte de la autoridad judicial, de la medida preventiva de clausura y cese de la actividad, todo ello mediante el precinto del inmueble del Concello de Poio y el resto de puntos investigados.

Lo complicado en este caso, como en todos los relacionados con la prostitución, será acreditar lo ocurrido en la fase de juicio oral. El motivo, que las víctimas, las mujeres, difícilmente delatan a los sospechosos.