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A LA CONTRA

"Quiero compartir mi vida entre lobos"

Marcos Rodríguez Pantoja abraza a un lobo. DP
Marcos Rodríguez Pantoja abraza a un lobo. DP

El hombre que vivió once años en una manada cuenta su experiencia en Fornelos de Montes

En ocasiones pensó en regresar a la sierra y dejarlo todo otra vez. Ahora, para darle una bofetada a la vida antes de que sea de nuevo la vida quien lo zarandee. La edad y el reuma (que no las ganas) lo echaron siempre para atrás. Eso y que sus hermanos lobos ya no están. Marcos Rodríguez Pantoja creció desde los siete hasta los dieciocho años entre una manada de lobos, cobijado en sus mismas guaridas y sin rastro de presencia humana. Llegó a la sierra tras una infancia de penuria y malos tratos y se olvidó hasta de hablar y caminar... Ahora odia que la gente se equivoque al juzgarlo. Y cada vez que tiene ocasión de narrar su singular vivencia la sentencia con una expresión impactante: "Fui inmensamente feliz".

Víctima de una familia desestructurada, en 1954 fue entregado a un terrateniente local quien, a su vez, lo cedió a un cabrero que habitaba en una cueva para que le sirviese de relevo. A la muerte de éste (con siete años de edad) se quedó abandonado en medio de la naturaleza... hasta 1965.

Su vida ha sido objeto de estudio por parte de prestigiosos antropólogos, fue recopilada en una sesuda tesis doctoral y acabó en el cine de la mano de la cinta Entre lobos, dirigida por Gerardo Olivares y estrenada en 2010.

No es la primera vez que pisa Galicia para recrear su odisea. Pero este domingo regresa a Fornelos de Montes para liderar una curiosa actividad en familia, organizada por el centro de ocio en la naturaleza El Kiriko. Se trata de Un día en familia en la Naturaleza, donde tanto mayores como pequeños desarrollan diversas actividades junto a los animales.

Cada una de estas jornadas mensuales gira en torno a una temática explícita. En esta ocasión, el protagonista será El Lobo Ibérico. Y nadie mejor que Marcos Rodríguez para amenizar la experiencia con sus comentarios en primerísima persona. El hombre que vivió once años con los lobos es, posiblemente, el español que más sabe de aullidos.

Los asistentes a la actividad de El Kiriko ([email protected]) escucharán sus relatos de infancia y vivirán junto a él una clase magistral de vida en manada.

Pudiera parecer que a Marcos se le abrió una ventana al mundo el día en que la Guardia Civil lo encontró perdido entre las grietas de Sierra Leona. Pero todavía hoy echa de menos a mamá loba y a sus hermanos. Así se lo contó el pasado mayo a la periodista de Diario de Pontevedra Águeda Piñeiro, en una deliciosa entrevista de repaso a su inédita experiencia: "Todo está escrito –decía–. Contado y más que contado. Mi historia, mi vida... para mí ha sido una maravilla. Preciosa. Allí en la sierra estaba en la gloria. Me había hecho con todos los animales, todos eran mis amigos. Bueno, todos menos el jabalí, que va a su bola y que no tiene ni amigos ni nada... Yo tenía a mi mamá loba que me cuidaba, me daba de comer cuando era pequeño y, luego, cuando pude cazar, me dejaba cazar con ellos. Aquello lo recuerdo como la pura gloria. Ha sido la mejor vida que viví en todos mis días. Y entonces vino lo peor. Me cogieron, me sacaron de allí y no me metieron en un colegio ni me enseñaron nada. Así que me puse a trabajar sin saber lo que eran los trabajos y sin saber nada de nada. Todo el mundo me engañaba con el dinero. Yo no sabía lo que era el dinero. Aún ahora lo voy sabiendo así, así".

Entre lobos, entre sorpresas, entre amigos, entre sonrisas... Rodríguez Pantoja es, en sí mismo, una excelente lección de vida, superación y optimismo. El domingo, en Fornelos de Montes, la volverá a contar, entre lobos... en familia.

"Quiero compartir mi vida entre lobos"
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