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Réquiem por las últimas 'caixas' en Portas, Campelo y Campo Lameiro

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Cientos de personas cantaron un responso y siguieron el coche fúnebre hasta la sucursal. BEATRIZ CÍSCAR
Un exalcalde encadenado, un velatorio y dos concentraciones visibilizan el malestar del rural con la reestructuración de Abanca

Protestas en forma de entierro, lamentos, un encadenamiento de un exalcalde ante una de las sucursales y malestar generalizado. Así se resumen las últimas horas del proceso de reestructuración de sucursales que Abanca culminó este miércoles en la zona central de la provincia y que —pese a la oposición declarada de los habitantes y las fuerzas vivas de las poblaciones— se ha completado dejando el área con siete sucursales menos, dos de las cuales eran el único banco existente en el municipio.

Campo Lameiro, Campelo y Portas vieron este miércoles como se bajaba la persiana definitivamente en sus sucursales, mientras que Seixo y Moaña en O Morrazo, Soutelo en Terra de Montes y Cerdedo-Cotobade ya en la comarca de Pontevedra llegaron a la fecha tope de esta semana con sus sucursales ya clausuradas y, aunque en algunos casos hubo señales de malestar, la tónica iniciada ya ha sido la de buscar nuevos servicios bancarios que sustituyan al ausente.

En Carballedo el BNG se concentró ante el banco y pidió que el Concello declare también persona non grata a Juan Carlos Escotet, algo que se planteará en el próximo Pleno. La sucursal permanece cerrada desde finales de julio y el alcalde reconoce que en la actualidad la esperanza es que otra entidad financiera abra sus puertas en la capital municipal, "xa que os maiores non aprenden a usar o caixeiro e non o farán".

undefinedEn Marín, el BNG llevará este jueves la situación en la que queda Seixo a la sesión municipal y en Campelo —además de la paradoja de que esté fuera de servicio el cajero que en teoría queda disponible en el punto—, el Concello sigue en marcha con los acuerdos plenarios para responder a este cierre dejando de operar con la entidad. Lo más llamativo de la jornada en Portas fue el encadenamiento inesperado de Roberto Vázquez, que sacó todo el protagonismo a la convocatoria de concentración vecinal que se celebrará el viernes ante la sucursal.

En cuanto a Campo Lameiro, ha demostrado ser el Concello que más se revuelve contra la pérdida del banco. Este miércoles despidió su sucursal con un velatorio multitudinario que se convirtió en una especie de manifiesto en defensa del rural en el que comparecieron otros alcaldes afectados, e incluso el diputado nacional del PP Diego Gago. El cortejo fúnebre partió del Concello y contó con la cooperación de empresas locales, como Pompas Fúnebres Peña, que puso el coche fúnebre, y con entidades como la banda de música y la Coral Polifónica de Campo Lameiro. Hubo música fúnebre, cortejo, flores y cirios, pero la despedida, a cargo del alcalde, fue un alegato serio.

"Mañá volverei reunirme cos responsables de Abanca en Pontevedra para seguir esixindo unha saída satisfactoria a un problema que eles sós crearon e que afecta directamente á nosa xente maior que non se defende cos caixeiros intelixentes e moito menos coa banca electrónica", afirmó. "Hoxe aquí escribimos unha folla máis no noso camiño en defensa da dignidade dos pobos do rural galego pero esta historia aínda non tocou ao seu fin", concluyó, insistiendo en que se declarará "de inmediato" a Juan Carlos Escotet como persona non grata en el municipio.

 


El exalcalde Roberto Vázquez y un vecino, encadenados para impedir el cierre de Abanca
Alrededor del día 25 de cada mes, los mayores de Portas van a cobrar al banco su pensión para poder hacer sus compras. Sin embargo, a partir de ahora para poder hacerlo tendrán que conducir o coger un taxi unos diez kilómetros e ir a Caldas. Y es que está previsto que la oficina de Abanca de la localidad, la única entidad bancaria de Portas, eche el cierre a mediados de septiembre. 

La noticia ha impactado en la población como un jarro de agua fría e incluso "moitos choraron". Y es que para un concello en el que la mitad de los habitantes son personas mayores, el cierre de la sucursal de Abanca supone dejar colgados a más de 2.000 habitantes que no tienen ni siquiera opción a cambiar de banco. Para visibilizar esta problemática que tienen los vecinos y vecinas de Portas, su exregidor, Roberto Vázquez Souto, y el vecino Manuel Becerra González se han encadenado a un poste frente a la sucursal bancaria para "facer forza", mostrar su oposición al cierre del local e intentar explicar la gran problemática a la que se enfrentarán los vecinos y vecinas desde que el banco baje la verja. Permanecerán allí hasta el viernes a las ocho de la tarde, cuando está prevista una concentración de la ciudadanía en repulsa al cierre de Abanca. 

"Se vives nunha cidade e che cerran un banco vas a outro, pero aquí teremos que ir a Caldas, e aquí máis do 50% da poboación ten máis de 65 anos e non saben manexar un caixeiro. Terán que coller un taxi e moitos cobran 420 euros", apunta Vázquez Souto. 

"Moitos veciños choraron ao enterarse do peche. Isto é o peor que lle podía pasar a Portas", sentenció el exmandatario. Así, pide que los responsables "se poñan na piel da xente maior" y a las administraciones que se impliquen en la causa. Los portenses han mostrado su apoyo a los encadenados y a lo largo de la jornada les han llevado comida y bebida. "Trouxéronnos empanada de millo, iogures e cervexas", cuenta el exalcalde, que tienen previsto pasar las noches en el cajero.

La entidad se ofrece a formar a los usuarios de los cajeros

Tal y como ha insistido en las últimas jornadas la entidad crediticia, Abanca insiste en que en todos los concellos o localidades afectados por los cierres de sus sucursales se ofrecerán sus servicios financieros a través de cajeros, de la oficina móvil y de las oficinas que Abanca tiene en las localidades próximas, siempre situadas en un radio de pocos kilómetros con respecto a las oficinas que forman parte de la reestructuración. Además, la entidad crediticia añade que con este modelo "se dará solución a la casi totalidad de necesidades financieras que se realizaban en las sucursales clausuradas".

Así, sostiene que se da la circunstancia común de que todas las oficinas situadas en estas localidades, según la entidad, tienen "una operativa muy reducida" y, de hecho, "algunas presentan una media inferior a seis operaciones al día", algo difícil de asumir por los negocios bancarios en su día a día.

Además, dentro de las mismas medidas de respuesta tras la reestructuración, Abanca mantendrá activo unos seis meses el plan de ayuda para el uso de cajeros para todas las personas que la necesiten, con los que se formará o instruirá en el uso de los elementos automáticos a las personas que así lo requieran.

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