El último 'cambio de opinión' de Pedro Sánchez: reforma de la reforma del mercado eléctrico

torre de alta tensión

La reforma del mercado eléctrico en la Unión Europea encara su recta final después del acuerdo alcanzado por los Veintisiete a mediados de octubre tras meses de intensas y duras negociaciones. Una fumata blanca a la que se llegó bajo la presidencia de turno española de la UE y que Moncloa ha vendido como un gran éxito de gestión. Pero Pedro Sánchez ha vuelto a cambiar de opinión, tal y como se desprende del acuerdo programático de gobierno entre PSOE y Sumar, donde sorprende el anuncio de una nueva reforma del mercado eléctrico.

"Continuaremos profundizando en la reforma del mercado eléctrico mayorista, encaminada a resolver los elementos perjudiciales del actual mercado marginalista y los llamados beneficios caídos del cielo. De esta forma, trasladaremos el beneficio de las energías renovables a los consumidores, abaratando la factura eléctrica para hogares y empresas, con una mayor equidad y seguridad de suministro, al tiempo que se proporcionan las señales adecuadas para atraer inversiones", indica el documento.

Es decir, que ambas formaciones pretenden una reforma de la reforma del mercado eléctrico consensuada por el Consejo de la UE –bajo la batuta de la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera– que además refrenda el mecanismo de casación de mercado en el corto plazo, lo que alejaría la opción de poder abordar, si es que existen, los beneficios caídos del cielo.

Los llamados "windfall profits" consisten en las ganancias que obtienen las tecnologías de generación eléctrica, que no tienen que pagar derechos de CO2 ni usan gas, al cobrar en el mercado el mismo precio que la fuente de generación más cara, los ciclos combinados de gas. Una situación puramente coyuntural (subida del gas natural por conflictos geopolítcos) en el sector eléctrico frente a los productores y comercializadores de energías fósiles en los que estos beneficios caídos del cielo tienen un carácter estructural.

Lo que es cierto es que en la UE se ha alcanzado un gran consenso en los temas principales de la reforma del mercado eléctrico, como la seguridad jurídica y homogeneidad de regulación del sistema eléctrico en todos los países de la UE, o la necesidad de avanzar decididamente en la descarbonización para incrementar nuestra seguridad de suministro y reducir la volatilidad de precios causada por los combustibles fósiles, protegiendo así tanto a los consumidores industriales y domésticos como a las inversiones en transición energética. También dando por válido al mercado como el sistema más eficiente para la asignación de precios.

Ya en la fase de tramitación inicial de la reforma del mercado eléctrico, la Comisión Europea rechazó de plano las pretensiones de España de abandonar un sistema marginalista de precios que ha demostrado su eficiencia durante décadas y que, según los expertos, desincentivaría tanto el ahorro de los consumidores como la inversión de las empresas, rompiendo además la unidad de mercado. Además, reguladores, asociaciones sectoriales y diversos servicios de estudios alertaron sobre el peligro de caer en tentaciones intervencionistas.

Beneficios de 34.000 millones a los consumidores

La Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) defendió que el diseño marginalista del mercado de la luz no solo no fue el responsable de la crisis de precios del año pasado, sino que contribuyó a mitigarla, evitando además cortes de electricidad o incluso apagones parciales.

Es más, la agencia de reguladores europea advirtió, en el marco del debate de la reforma del mercado eléctrico, de que las intervenciones en la formación de precios del mercado “podrían hacer retroceder la integración del mercado eléctrico en la UE y la competencia”, lo que podría poner en riesgo los beneficios alcanzados y aumentar el coste de la transición energética. ACER estima que, en la última década, el comercio transfronterizo y los esfuerzos de integración de mercado liberalizado han reportado beneficios a los consumidores de unos 34.000 millones de euros al año.

"Los beneficios se deben a que la estructura del mercado mayorista de la energía permite el comercio transfronterizo entre los Estados miembros y mejora la seguridad del suministro en una zona geográfica más amplia. El diseño del mercado de la electricidad también facilita la adopción significativa de la generación renovable, cuya aceleración es probable que resulte un requisito previo para alcanzar a buen ritmo la ambiciosa trayectoria de descarbonización de la UE", indicó.

"Por el contrario, las medidas de emergencia mal diseñadas o la distorsión de las señales de precios mediante la interferencia en la formación de precios de mercado pueden hacer retroceder la integración del mercado de la UE y la competencia en general, poniendo así en peligro los beneficios logrados hasta ahora y posiblemente aumentando el coste global de la transición energética en el futuro", aseguró la agencia europea de reguladores.

El sistema de precios marginales, utilizado en las economías más eficientes y vigente en Europa desde 1997, establece un equilibrio entre oferta y demanda incentivando una generación más competitiva y limpia con una visión a largo plazo que ha permitido a España ganar competitividad en los últimos años gracias a la expansión de las energías renovables, más baratas de producir y sin emisiones.