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Abdoulaye Bilal Traoré: "Los adultos necesitamos que nos cuenten cuentos"

El músico y escritor senegalés afincado en Pontevedra Abdoulaye Bilal Traore. DAVID FREIRE
El músico y escritor senegalés afincado en Pontevedra Abdoulaye Bilal Traore. DAVID FREIRE
"El vocablo no se come, se oye". Es la primera frase del libro de relatos Los cuentos de Cuenta sin Conta. Cuentos de la flauta y el tambor, que acaba de publicar el senegalés afincado en Pontevedra Abdoulaye Bilal Traoré.

Llegó a Pontevedra en 2000. Ahora está pensando en volver a Senegal para quedarse allí de forma definitiva. Antes de ese regreso, Abdoulaye Bilal Traoré (Dakar, Senegal, 1968) ha publicado un libro de relatos: Los cuentos de Cuenta sin Contar. Cuentos de la flauta y el tambor, con ilustraciones de Marthazul y Augusto Metztli, que se puede conseguir en la sede de la Fundación Cuña-Casasbellas de Pontevedra y en la página web de Taza Lunar Books.

¿Cuándo vino a Pontevedra por primera vez?
Yo llegué a Pontevedra el 25 de marzo de 2000, sobre las cinco y media de la tarde.

¿Así de exacto?
Así de exacto. Vine desde Lieja (Bélgica) con la intención de estar poco tiempo. Luego me gustó mucho y me quedé.

¿Por qué? ¿Qué encontró aquí?
Galicia es bastante parecida al sur de Senegal. En verde, en agua, en lluvia... El sur de Senegal es su jardín. De allí sale, por ejemplo, casi toda su fruta. Y yo soy de agua y de verde. Por eso me quedé.

¿Y la gente? ¿Se parece?
En algunas cosas sí. Por ejemplo, en ser trabajadores. Una de las particularidades de la gente del sur de Senegal es también su honradez. Es gente tranquila y que conoce muy bien la naturaleza. Algo de eso también hay en Galicia.

Usted aquí formó parte del grupo de percusión Deggo. ¿Aún existe?
No, ya no. Los miembros se fueron esparciendo por el mundo. Aunque la música me sigue interesando y el djembé siempre será mi instrumento, ahora mismo estoy más centrado en mi trabajo en el mundo de la pesca. Como tampoco he escrito mucho, cuando la gente me pregunta qué he estado haciendo estos últimos años, les contesto que he estado haciendo poesía con el pescado. Y en cierto modo es cierto, porque nunca imaginé que acabaría aprendiendo tantos nombres científicos de pescados. Me metí en el mundo de la exportación de pescado y trabajo con algunas empresas de Vigo. Soy una especie de agente de compras. ¿Sabes cuál es la palabra clave en este ‘bussiness’ en el que se mueve tanto dinero? La misma que casi en cualquier otra cuestión de la vida: confianza.

No hay por qué pelearse, no hay por qué sentirse superior a nadie. Lo que hay que hacer es cooperar. Estamos obligados a hacerlo. Porque uno solo no es nada.

También formó la asociación de inmigrantes Sinfronteras. 
Era un proyecto muy interesante, pero recibimos muy poco apoyo y la acabamos dando de baja en 2014. Creo que ni la gente ni las autoridades entendieron bien nuestro propósito. Queríamos jugar un rol importante en la sociedad, pero no tuvimos ni ayuda institucional ni por parte de la gente. A veces no somos conscientes de lo importante que es reforzarnos unos a otros, de la fuerza del colectivo. Por ejemplo, cuando en Pontevedra se reivindica algo y hay una manifestación, el senegalés se queda en casa y te dice que no es asunto suyo. Pero sí que es asunto suyo desde el momento en el que esta provincia es su casa. Todo lo que suceda en Pontevedra le incumbe como a cualquier otro vecino. Esto es algo que, además, no solo nos pasa a nosotros. Y las instituciones, la burocracia robotizada actual, tampoco ayuda a cambiar las cosas.

El 1 de abril presentó en la Fundación Cuña su libro de relatos. ¿Qué es esta serie de cuentos?
Este libro está escrito hace unos diez años y ha salido ahora gracias al apoyo de los lectores que lo han financiado. Es un libro de cuentos para adultos. No para niños, como la mayoría. Porque además lo necesitamos: los adultos necesitamos que nos cuenten cuentos. Pero cuentos de verdad, cuentos que nos ayuden a entender mejor el mundo, a repensar nuestra sociedad. Yo me considero un provocador intelectual. Me gusta provocar a partir de las ideas, de los pensamientos, porque sé que a partir de ahí se generan estímulos que pueden acabar haciendo click en tu cabeza.

Son cuentos con una importante carga filosófica y poética que casi siempre tratan de transmitir algún tipo de enseñanza.
Aunque yo me formé académicamente, reconozco que tengo problemas con la Academia con mayúsculas. ¿Por qué? Primero, porque creo que la Academia tiene mucho que ver con todo lo que pasa actualmente en el mundo. Y después, porque creo que buena parte de la auténtica sabiduría, del auténtico conocimiento, donde está realmente es en el pueblo. Aunque muchas veces nos olvidemos, lo despreciemos, lo ninguneemos. Este libro nació para demostrar que no hay por qué pelearse, no hay por qué sentirse superior a nadie o inferior a nadie, para demostrar que lo que hay que hacer es cooperar. Estamos obligados a hacerlo. Porque uno solo no es nada. Este libro entonces trata de enseñar de otra manera.

Una cosa que también comparten Galicia y Senegal es precisamente la importancia de la narración oral en las dos culturas.
A nosotros nos forjó esta manera de transmitir la historia. Pero no se trata de cuentos que cuentan milongas, sino de cuentos que transmiten enseñanzas importantes, que nos preparan para enfrentarnos a la vida.

Abdoulaye Bilal Traoré: "Los adultos necesitamos que nos cuenten...
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