Susana Fortes: "Donde un escritor se la juega es en cómo cuenta la historia"

El verano "en el que sucedió todo" es en el que comienza Nada que perder. La escritora regresa al thriller en esta historia en la que el territorio fronterizo del Baixo Miño es tan importante como cualquier personaje. Los derechos de la novela se han vendido para hacer una serie.
Susana Fortes, con su libro, en la cafetería El Pasaje. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
photo_camera Susana Fortes, con su libro, en la cafetería El Pasaje. JOSÉ LUIZ OUBIÑA

"La verdad es escurridiza. Persíguela con cautela". Se lee en la portada de la nueva novela de Susana Fortes (Pontevedra, 1959), Nada que perder (Planeta, 2022). Ambientada en el Baixo Miño, este thriller comienza con la desaparición de unos niños y continúa, años después, cuando un periodista revuelve en aquel suceso. En medio de unos días de intensa promoción, la escritora ha pasado por su casa en Pontevedra. La presentación de la obra y la firma de ejemplares la deja para más adelante. "Quizás en Navidad".

Después de aquel libro de memorias que fue Tal como éramos (Ézaro, 2021), vuelve a la ficción.
Es que mi terreno es la ficción, aunque de vez en cuando escriba algún libro distinto, más inclasificable, como ese que dices o algún otro que tengo. Pero mi terreno, en el que estoy verdaderamente cómoda, es el de la novela.

¿Cómo nació esta?
Por un lado, está el Baixo Miño, un terreno fronterizo, una zona peligrosa, en la que, por ejemplo, hay muchos naufragios. Por otro, las historias de niños perdidos. Mi propia abuela, cuando éramos pequeños, nos contaba estas historias, entre otras cosas, para aleccionarnos, para que fuésemos precavidos. Eso es algo que se te queda dentro. Son los miedos que arrastras desde la infancia, como arrastras los veranos de bicicletas y de aventuras. Esta novela nació, como casi todas las mías, a partir de una serie de imágenes: una furgoneta, una pista forestal, alguien que mira por la ventanilla... Me puse a escribir para ver a dónde me llevaban.  

¿Hasta qué punto es importante aquí el escenario?
Importantísimo. El escenario del Baixo Miño es imponente. Mi madre se crio ahí y el año pasado hicimos un pequeño viaje por la zona. Los espacios están llenos de significados, de fantasmas, de misterios. Fíjate que yo misma, que había ido de niña al Monte de Santa Tegra, al volver ahora lo he visto diferente. Me impresionó esa vista de 360 grados de océano, ese escenario atlántico.

Desde la infancia arrastras miedos, como arrastras veranos de bicicletas y de aventuras

La historia comienza con la desaparición de tres niños.
Eso es. Verano de 1979. Día de fiesta. Romería. Desaparecen tres niños: dos hermanos y una niña. A ella la encuentran en una cesta de mimbre, como a Moisés, a la mañana siguiente, pero de los niños nunca más se sabe. 25 años después. Copenhague. Nuestra protagonista, Blanca Suances, toma la palabra. Una mañana de enero recibe una llamada que la informa de que en Santa Tegra se han encontrado unos restos óseos de niños. Solo la noticia ya la deja noqueada, porque ella había puesto tierra de por medio con todo aquel suceso de la infancia para empezar una nueva vida. Había tratado de silenciar a aquella niña de ocho años, que había sobrevivido a aquel trauma. Pero esa llamada la pone contra las cuerdas.

La llamada de un periodista.
Me gustaba que fuese un periodista el que tirase de la manta. No quería que fuese el típico detective, el típico policía, ese cliché del género negro. Además, como los hechos que vamos a investigar sucedieron hace 25 años, desde el punto de vista policial o judicial ya habrían prescrito. Pero es que de verdad me apetecía ir de la mano de un periodista de información local, de calle, de grabadora... Como el propio personaje dice: de pararse a escuchar el viento porque la gente, antes o después, dice lo que tiene que decir. Me apetecía reivindicarlos. 

No es la primera vez que lo hace. En La huella del hereje (Planeta, 2011) ya tenían su protagonismo.
Así es. En aquella ocasión, en Santiago de Compostela. Es que me gusta la investigación periodística. Te sales un poco de los métodos clásicos de investigación forense y esas cosas. Introduces otra mirada.

Antes sí que daba a leer el borrador. Ya no.  Nunca. Ahora creo que una historia es como una botella de champán: si la descorchas antes de tiempo, se va el gas

¿Su hermano Xabier [Fortes, periodista de Televisión Española, actualmente director y presentador de ‘La noche en 24h] le ha aconsejado a la hora de dibujar al personaje?
Mi hermano Xabi es tajante en esto: hasta que el libro está editado no lo lee. Pero te digo más: antes, cuando empezaba, sí que daba a leer el borrador en mi casa o a la gente más cercana. Ya no. Ahora no lo hago nunca. Porque esta es mi apuesta. Si se pone a opinar la gente, te vuelves loca. Así que boca cerrada. Escribo sin que se entere nadie. Una historia es como una botella de champán: si la descorchas antes de tiempo, se va el gas. 

¿Puede haber algún tipo de conexión con la novela negra nórdica?
Me lo han dicho algunos periodistas. No lo sé... Podría haber algo. Y ciertamente a mí me encanta Benjamin Black, por ejemplo. Pero no lo tengo claro. Lo que sí que creo es que mantengo una voz reconocible como narradora, que es lo que me dicen los lectores en los encuentros: escribas de lo que escribas, sea la Guerra Civil Española en ‘Esperando a Rober Capa’ o el Londres de la Segunda Guerra Mundial en ‘Septiembre puede esperar’, se reconoce tu voz. Esto es algo que me gusta especialmente porque, al fin y al cabo, el género es una clasificación convencional, lo importante es cómo lo cuentas. Donde un escritor se la juega es ahí, en cómo cuenta la historia. 

Me gustan las frases cortas. De lo que se trata es de que el lector resbale por las páginas. Odio las subordinadas, la voz pasiva y el exceso de adjetivos. Las historias están en el hueso del idioma

La influencia del cine negro sí que no puede negarla.
Me encanta el cine negro. De hecho, los derechos de la novela los ha comprado una productora para hacer una serie. Ciertamente yo veo las historias en imágenes, como te decía antes. A través de ellas construyo mis novelas. En mi caso no nacen de un tema. No digo: voy a escribir sobre el amor o sobre la traición o sobre lo que sea. Empiezo a construir a partir de imágenes y personajes. Y sigo escribiendo para descubrir a dónde me llevan. Solo al final de la novela sé qué quería contar, no antes. Si supiera de antemano todo lo que va a pasar, mi mentalidad de lectora no sería capaz de trabajar. Sé que hay muchos escritores que lo tienen todo planificado milimétricamente desde el primer momento. Pero no es mi caso. A mí no me funciona. Yo tengo que ir descubriendo la historia a medida que la voy escribiendo.

Antes decía que al principio de su carrera daba a leer los textos y ahora no. ¿Ha cambiado en más aspectos su relación con la literatura?
En lo esencial diría que sigo siendo la misma autora que escribió Querido Corto Maltés. Pero, como en cualquier otro trabajo, la experiencia te ayuda a aprender el oficio. Vas descubriendo los trucos y se te va retorciendo el colmillo. Yo diría que he evolucionado hacia la sencillez y mi estilo es hoy más directo. Ahora me gustan las frases cortas y los capítulos cortos. De lo que se trata es de que el lector resbale por las páginas. Odio las subordinadas y la voz pasiva. Odio el exceso de adverbios y adjetivos. Las historias están en el hueso del idioma.

Abre su thriller con la cita de un autor inesperado: Federico García Lorca.
"Debajo de las alas del dragón hay un niño". Esa es la cita y el magma de la historia. Al final, en las novelas que escribes también están tus lecturas. Me gusta eso, que los libros te lleven a otros libros y que se creen lazos de complicidad entre ellos.

EL LIBRO
Nada que perder es el título número 11 de la carrera de Susana Fortes, que debutó en la literatura con Querido Corto Maltés (premio Nuevos Narradores 1994). Con Fronteras de arena fue finalista del premio Primavera 2001 y con El amante albanés, finalista del Premio Planeta 2003. Recibió el premio Fernando Lara por Esperando a Robert Capa (2009), obra que ha sido traducida a más de 15 idiomas.

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