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Las gallegas ya usaban collares hace 17.000 años

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En las cuevas de Valdavara, en el municipio lucense de Becerreá, vivían seres humanos hace al menos 17.000 años.  Así lo prueban los restos encontrados por el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste de la USC, en colaboración con un equipo de la Universitat catalá Rovira i Virgili.

Se trata de  7 dentaliums, collares hechos sobre conchas de dentalium y un molusco de origen marino, y que se utilizaban como adornos o joyas, engarzados en cordeles. Los arqueólogos descubrieron el primero en febrero de este mismo año, y explican que su importancia radica en el hecho de que hasta el momento en el área peninsular cantábrica sólo se conocía, dentro de la categoría de adornos, el colgante pétreo del yacimiento de Férvedes II (Lugo).

En ambos casos se trata de hallazgos pertenecientes al período Magdalenense del Paleolítico Superior, "o que os converte na evidencia máis antiga do adorno persoal no noso país", según explica el responsable de la investigación, el catedrático de la USC, Ramón Fábregas. En toda a Cornisa Cantábrica se han encontrado 31 dentaliums.

Redes de comunicación
La presencia de estos colgantes demuestra además la existencia de redes de comunicación e intercambios entre el interior de las montañas lucenses y la costa y ponen de manifiesto la relación de estas comunidades con otras zonas de la Cornisa Cantábrica, donde fueron encontrados dentalium  (Cueva del Mirón, La Garma, Las Caldas o Tito Bustillo).

La exploración ha recuperado también vestigios de herramientas líticas, hechas principalmente en sílex, huesos de animales domésticos y de personas - falanges, metatarsos y dientes - . Todos permiten estudiar con profundidad el modo de vida de los pobladores paleolíticos así como la reconstrucción de la fauna y el ambiente en las cavidades de la parte oriental de Galicia.

Aunque en un principio se calculó que los restos tenían unos 14.000 años, el método del Carbono 14 determinó que alcanzaban una antigüedad de 17.000 años; a excepción de los restos óseos humanos, que pertenecerían a pobladores de hace 4.000 o 5.000 años.

Lugo, promesa para la arqueología

Los investigadores del Departamento de Historia I de la USC llevan 2 años excavando en dos pequeñas cavidades kársticas en el concello de Becerreá, las cuevas de Valdavara I y Valdavara II.  La campaña de este año comenzó con una fase preliminar de limpieza del exterior de ambas para descubrir la morfología exterior, que se encontraba escondida por la vegetación. Después del desbroce del terreno continuaron con las excavaciones, que ya han dado frutos.

Es destacable la impotancia de los restos humanos encontrados. Hasta hace bien poco nada se conocía de los pobladores prehistóricos de Galicia, ya que la humedad y la acidez de la tierra hace prácticamente imposible la conservación de los restos óseos, aún más al aire libre. La única oportunidad para encontrar nuevos vestigios la proporcionan pues este tipo de cuevas a medio explorar.

Estos avances en los yacimientos de Becerreá, sumados a los de las excavaciones de Monforte y O Courel, convierten el este de la provincia de Lugo en un fructífero campo para la investigación arqueológica.

Los trabajos de investigación se desarrollan dentro del proyecto de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia 'Ocupaciones Humanas durante el Pleistoceno en la cuenca media del Miño'.  En ellos, además de los alumnos de la USC, participan investigadores estadounidenses de la Universidad Estatal de Arizona, y excavadores del Proyecto Atapuerca.

Las gallegas ya usaban collares hace 17.000 años
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