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"Es un libro de narcos, de historia y de rabiosa actualidad"

Víctor Méndez en una entrevista.RAFA FARIÑA
Víctor Méndez en una entrevista.RAFA FARIÑA
El panorama literario recibe con los brazos abiertos 'Traficantes de la muerte. De la heroína al fentanilo' (Catarata) la nueva obra de Víctor Méndez Sanguos, periodista del Diario de Pontevedra especializado en narcotráfico

VÍCTOR MÉNDEZ debutó como escritor en 2018 con 'Narcogallegos', por el que fue premiado meses después de su publicación por la Fundación Galega Contra O Narcotráfico. En aquel tomo, el experto relata con detalle la realidad del tráfico de cocaína en Galicia y en Europa tomando como hilo conductor la figura de Sito Miñanco. La repercusión que causó su primer libro sumado a la personalidad periodística y el interés por informar fueron la combinación perfecta para que surgiera este nuevo proyecto. Una investigación exhaustiva acerca de la distribución, organización y las diferentes formas de consumo de la heroína, un trabajo que abre las puertas de un campo que se encontraba prácticamente sin fuentes bibliográficas en lengua castellana.

¿Qué le impulsó a escribir este segundo libro?
Tanto este libro como el anterior tienen un fin divulgativo, no se escribieron con fines económicos. La heroína es la droga que más gente ha matado y los opiáceos en general siguen siéndolo a día de hoy. Y, a pesar de esto, no se habla del tema ni se tiene información detallada. La idea de esta obra es que sirva para que la gente sepa como funciona ese negocio y sus consecuencias. Algunos narcotraficantes muy conocidos del mundo de la cocaína y del hachís dicen "no, es que la droga que yo manejo no es tan mala, la que mata es la heroína, que es cosa de otros. ¿Porqué no habláis de ellos?" Pues en este libro es justo lo que hacemos.

"La heroína es la droga que provoca mayor gasto sanitario al Estado"

¿Qué se van a encontrar los lectores en su nueva obra?
Trato en profundidad los orígenes, la historia, lo que pasó en los ochenta, lo que pasa hoy en día; tanto aquí como en el resto de Europa, en EEUU o Afganistán. Se pretende alcanzar una visión global. Hay una segunda parte en la que hablo de la droga en su pura esencia, apoyándome en víctimas que vivieron de cerca o en su propia piel sus efectos. Y por supuesto, se habla de los narcos y de sus fechorías. Es un libro de narcos, de historia y de rabiosa actualidad.

La historia de Pablo abre y cierra el libro ¿cómo lo llegó a conocer?
Ellos llegaron a mí, un amigo en común me contó lo sucedido. En 2018 publiqué sobre el tema, un chico que comenzó con los porros y llegó a la heroína. Murió por una sobredosis, tenía recetados antidepresivos y la mezcla fue fatal, un caso de manual, una tragedia. Fue otro de los motivos por los que me animé a hablar de esto. Es necesario el factor humano para tratar este tema.

El consumo de heroína es un temas importante en su obra, ¿es realmente tan alarmante? ¿qué nos puede contar de la situación actual?
Los opiáceos están detrás de unas mil muertes al año en España, lo mismo que los accidentes de tráfico. Es verdad que el consumo de heroína descendió en el momento en el que se vieron las consecuencias, a finales de los noventa. Actualmente en España se mantiene estable. La cifra que sí sorprende es la de las muertes, que desde hace tres o cuatro años aumentan. Según los expertos el motivo principal es la mezcla de esta droga con otras sustancias. El problema más sobresaliente aparece con estos nuevos compuestos.

"Se calcula que el fentanilo, que ya se elabora en laboratorios clandestinos, es cincuenta veces más potente que la heroína"

Dedica una parte del libro a hablar acerca de una de estas sustancias, el fentanilo, ¿de qué se trata?
Es un compuesto creado en laboratorios. Se calcula que es cincuenta veces más potente que la heroína. En principio se había concebido como un analgésico para calmar el dolor de enfermedades como el cáncer. De hecho, hoy en día se receta para este tipo de enfermos, pero con un control y en dosis muy pequeñas. Fue de esta manera como entró en la población de Estados Unidos, pero acabó por descontrolarse. Ahora hay un mercado ilícito a nivel mundial con cárteles como el de Sinaloa produciendo esta droga, a veces ya mezclada con heroína.

¿Por qué este libro lo enfoca de una manera más global que 'Narcogallegos'? Galicia es un punto esencial dentro de lo que ocurre en el marco europeo y mundial de la cocaína, por lo que sirve como punto de partida para hacer un exhaustivo análisis sobre ese mercado. En cuanto a la heroína, y aunque existe tráfico en España, los reyes clásicos en Europa son los turcos. El propio argumento pedía hacerlo más global para contarlo bien. Turquía, Estados Unidos y Holanda son puntos clave y son tratados como tales.

A Holanda le dedica un capitulo completo, 'El papel de Holanda, paraíso del narco', ¿qué opina sobre la legislación vigente allí?
La legalización puede reducir el tráfico ilícito, aunque no en el caso de Holanda, pero revierte en un problema de salud, especialmente entre los jóvenes. Estoy en contra de la legalización. Holanda ha terminado siendo casi un narcoestado, solo hay que preguntarle a la Policía. La represión funciona muy mal y todas las mafias del narco, no solo las de la heroína, utilizan a Holanda como lugar de paso. La legislación laxa ha convertido a este país en un puente: una vez la droga entra allí se mueve de forma libre por el espacio Shengen.

También emplea parte de su obra en analizar socioe-conómicamente la situación, ¿cómo lo relaciona?
El tráfico de heroína representa un 5 por ciento del total, pero está detrás de más de la mitad de las muertes. Eso repercute en años perdidos de las personas. Es la droga que más dinero hace gastar al Estado con diferencia.

Por supuesto, habla de narcos...
Cuento las fechorías de algunos muy conocidos como Frank Lucas, Khun Sa o Husseyin Baybasin, y otros menos famosos, españoles y de medio mundo.

Es una obra realmente completa, ¿a qué lector va dirigida?
La idea es que sea para todos los públicos. Me gustaría que no solo lo leyese la generación que lo ha vivido de cerca sino también la gente más joven. Desde los quince años perfectamente podrían leerlo. No solamente porque se alerta de lo que es, sino también porque es un libro de historia y actualidad. Espero que cualquier persona sin conocimientos previos pueda leerlo sin problema.

Adelanto editorial
Nuevo libro de Víctor MéndezAntes de la muerte de Franco, la presencia de la heroína en España era prácticamente residual. El jarabe de Bayer contra la tos y el dolor se vendió a principios del siglo XX, pero su presencia en la Península no provocó problemas generalizados. El derivado del opio se manifestó con tibieza a finales de los setenta, pero fue a principios de los ochenta cuando los consumidores se empezaron a contar por miles. En los primeros años, la heroína que llegaba a la Península (principalmente por Barcelona) era blanca. Procedía de las últimas organizaciones francesas que mantenían contactos directos con sicilianos, con turcos y con el Triángulo Dorado, y de grupos pakistaníes que negociaban por su cuenta. Sin embargo, la democracia trajo consigo la llegada del Brown Sugar, que no era otra cosa que el caballo, de un tono marrón, adulterado en los laboratorios turcos que adquirían el opio en Irán, Pakistán y Afganistán.
En 1978, la aparición de los primeros casos de muerte por sobredosis trajo consigo una campaña publicitaria con noticias alarmante que, como ocurre en la actualidad con las series sobre narcos, causó el efecto contrario al que se buscaba. Los paneles publicitarios, los discos y las producciones cinematográficas situaron a la heroína en el mapa, lo que anticipó lo que iba a suceder. El caballo era ya un mito antes de tomar las calles. En aquella etapa, sin embargo, el desconocimiento de la sociedad española sobre las drogas y sus efectos era total, producto, posiblemente, de los 40 años en los que la dictadura franquista tapó los ojos y los oídos de la ciudadanía sobre lo que ocurría en el exterior.
En 1985 y en plena epidemia, ya todo el mundo sabía distinguir perfectamente entre cocaína y heroína, y conocía las terribles consecuencias de su consumo. En esa etapa nació el Plan Nacional Sobre Drogas, una iniciativa gubernamental que pretendió hacer frente al problema y que continúa activa en la actualidad.
La heroína llegó a España del mismo modo que la cocaína y el hachís. La droga, por donde pasa, acaba quedándose, dice el comisario Duarte, jefe de la Brigada Central de Estupefacientes. El recorrido hacia países del norte, por una parte, y hacia Portugal, por otra , pasaba en muchas ocasiones por una península ibérica que, a partir de 1980, se convirtió en punto de destino de la droga que al principio procedía del Triángulo Dorado y que pronto empezó a llegar de Afganistán, vía Turquía. Barcelona fue una de las principales puertas de entrada por su situación geográfica.
Eloy Quirós Álvarez, comisario general de Policía Judicial de la Policía Nacional, recuerda una de las primeras operaciones antidroga de la que formó parte, hace unos 40 años. "Les trincamos en plena Gran Vía. Distribuían heroína blanca, tailandesa, con una pureza excepcional. Pudimos interceptarles cuando iban a hacer un pase. Los traficantes eran orientales, de nacionalidad china. Recuerdo que salieron de un hotel muchas personas con rasgos físicos parecidos y fue muy complicado dar con los implicados, pero lo conseguimos. La droga venía de Tailandia y desde entonces no se ha vuelto a ver más. Al poco tiempo empezaron los pakistaníes, los iraníes y los turcos con la Brown Sugar, e invadieron el mercado".

"Es un libro de narcos, de historia y de rabiosa actualidad"
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