"Me harta que con 50 años la sociedad te pida que seas como de 30"

Marta Vidal, bloguera y autora de 'Sigo putoflipando'
Marta Vidal Pardo. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Marta Vidal Pardo. VICTORIA RODRÍGUEZ

De madre de adolescente a escritora consolidada. Marta Vidal Pardo —más conocida como Marta Está Harta, a través de su blog—, encara la publicación de su segundo libro, Sigo putoflipando, después del éxito del primero, Una madre que lo putoflipa, el año pasado. Ahora que su hija creció, cuenta historias de  mujeres de más de 50.

¿Ya no está harta Marta o todavía lo sigue estando?
Sigo estando harta. ¡Esto es el acabose! Sigo putoflipando habla de lo que les pasa a las mujeres de 50 una vez que se quedan en el paro, que les dan o nos dan por todas partes.

¿Por ejemplo?
Pues no me gusta nada esa sensación que tenemos de estar fuera de la sociedad, especialmente en el tema laboral. Me harta que con 50 hayas de ser como de 30, por poner un ejemplo.

¿Descubrió usted ahora su vena de escritora?
Creo que llevaba una escritora o cuentahistorias dentro desde que era pequeña. Primero, escribía mis diarios, y ya en la universidad, novelitas para las amigas. Me fui adaptando siempre a mi situación vital.

A estas alturas, ¿podría concluir que la adolescencia es una fuente de inspiración para hacer libros?
Sí, la verdad es que los adolescentes son divertidos, bien llevados claro. Tienen un perfil de niños y de adultos a la vez y hacen gamberradas y quieren experimentar con todo.

¿Qué aprendió después de escribir tantas anécdotas que vivió con su hija adolescente?
Aprendí a llevarlo con buen humor y a no autoculparme. Eso lo hacía al principio, antes de ponerme a escribir.  Luego, lo fui viendo como algo natural, al compartirlo a través del blog con otra gente, y empecé a relativizar lo que nos pasaba.

¿Escribir un libro puede ser, por lo tanto, una catarsis para torear la adolescencia?
Sí pero, sobre todo, es más liberador hacerlo público en las redes sociales porque encuentras apoyo y hay interacción con otra gente. Realmente, todo empezó así, en mi caso, como un desahogo. Creé un blog para contar cómo era mi hija adolescente, luego lo pasaba a las redes sociales y después escribí el libro.

¿De dónde saca tanto sentido del humor para explicar tantas peleas cotidianas como se producen cuando los hijos pasan por la edad del pavo?
Soy una persona capaz de reírme de mí misma. Quizás sea la herramienta que utilizo para defenderme. La apliqué con mi hija, pero también con mis jefes y con mis alumnos (pues estuve dando clase en la escuela Waldorf Meniñeiros y también en institutos). Me río y me alejo del problema.

Una sugerencia para recargar pilas en los peores momentos...
Pues lo mejor que se puede hacer siempre es reírse. En mi época de coaching —tarea en la que me metí también a raíz del blog—, leí a alguien que decía que es muy importante disponer de media hora o una hora al día para una misma, a modo de desconexión. Esto es algo que nos pasa mucho a todas las madres, que mascullamos todo el día con un pensamiento que nos preocupa. Necesitamos tener algo que nos desconecte. O si no, seguir el consejo de Escarlata O’Hara: "Mañana será otro día".

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