Mónica Rivas: "Conocer el mindfulness ha supuesto un antes y un después en mi vida"

"No significa más que entrenar la capacidad de prestar atención", resume Mónica Rivas. Economista, que lleva más de 20 años trabajando en la CNMV, la pontevedresa se ha formado durante una década en mindfulness y meditación. Este sábado presenta en el Liceo Casino un libro sobre su experiencia
Mónica Rivas Lis, con su libro, en las escaleras del Liceo Casino de Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Mónica Rivas Lis, con su libro, en las escaleras del Liceo Casino de Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El fallecimiento de un amigo llevó a Mónica Rivas Lis (Pontevedra, 1970) a acercarse al mindfulness, una técnica de meditación en la que ha profundizado a lo largo de una década. Economista que trabaja desde hace más de 20 anos en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), actualmente en el servicio de publicaciones, este sábado (19.00 horas, entrada libre), presentará, en el Liceo Casino, el libro que ha escrito sobre esta faceta de su vida, Mindfulness. El regalo de existir.

¿Qué es este libro?
Es una reflexión personal que hice hace diez años, cuando descubrí el mindfulness que, aunque suena raro, no es más que entrenar la capacidad de prestar atención. Esta configuración por defecto que tenemos los humanos, que es nuestra capacidad de anticipar y de recordar, nos ha hecho triunfar como especie y nos está hundiendo como individuos. Cuando anticipamos demasiado caemos en la ansiedad y cuando nos instalamos en los recuerdos caemos en la nostalgia. Es necesario entonces reequilibrar hacia el presente el peso de pasado, presente y futuro. ¿Cómo se hace esto? Intentando hacer algo sin estar pensando en otra cosa. Para mí conocer el mindfulness supuso un antes y un después en mi vida. Así que este libro, en principio un trabajo personal de reflexión, ha acabado diez años después autopublicado para compartirlo con mis hijos, con mis amigos y con todo el que sienta curiosidad por este tema. 

En realidad todo el mundo practica mindfulness. Lo hace cada vez que da un paseo, practica sexo o se fija en una puesta de sol

¿Sus hijos lo han leído? 
Lo han leído y hay cosas que les han gustado. Pero tienen 23 y 17 años. Pedirle a un adolescente que reflexione sobre que solo hay una vida quizás es mucho pedir. En este sentido, a mí me encanta una frase de Confucio que dice "todos tenemos dos vidas y la segunda empieza cuando te das cuenta de que solo tienes una".

Su libro está lleno de citas como esta.
Así es. De alguna manera tiene que ver con el capítulo que se titula 'Formo parte de un todo' y con la posibilidad de aprovechar la sabiduría acumulada por la humanidad. De hecho, el mindfulness está directamente conectado con enseñanzas que tienen miles de años como el budismo o el estoicismo. No es algo nuevo.

Lo que se ha hecho es actualizar algunas de esas ideas.
Lo que hizo Jon Kabat-Zinn, que fue el gran divulgador del mindfulness en Occidente, fue aislar esas técnicas de todas las connotaciones religiosas que tiene el budismo. Las aplicó en los años 70 en el Hospital de Massachusetts para tratar el dolor crónico. Hoy en día existe una gran evidencia científica sobre su eficacia en el tratamiento del estrés y del dolor.

¿Por qué dice que ha supuesto un antes y un después en su vida? ¿Qué es lo que ha cambiado?
Un pilar básico del mindfulness es aceptar tus pensamientos y tus emociones. Eso te ayuda a convivir con la tristeza o con el enfado. A mí ya no me alteran como lo hacían. De alguna manera, siento que soy yo quien las gestiona y no ellas a mí. También aprendes que la vida es impermanencia. De todas maneras, hay que dejar claro que esto no es ninguna fórmula mágica, simplemente una forma de aprender a aceptarte y a vivir con más serenidad. Nada más.

¿Cómo animaría a alguien a probar el mindfulness?
En realidad esto va, más que de aprender algo nuevo, de desaprender, de reencontrarnos con algo que hemos olvidado. Porque todo el mundo practica mindfulness. Lo hace cada vez que da un paseo, cada vez que tiene una buena conversación, cada vez que practicas sexo o te fijas en una puesta de sol.

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