Peter Bagge: "Me cargaría a todos los superhéroes"

El dibujante norteamericano, un referente en el cómic underground, visita Pontevedra, donde firmará ejemplares de su obra e inaugurará una exposición con su trabajo en el Pazo da Cultura
El dibujante de cómic underground estadounidense Peter Bagge en la librería Paz. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera El dibujante de cómic underground estadounidense Peter Bagge en la librería Paz. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

A Peter Bagge (Peekskill, Nueva York, Estados Unidos, 1957) le gusta Galicia. Dice que, "salvo por los edificios antiguos", le recuerda mucho al lugar de donde es. "Me gusta el verde, los paisajes y la lluvia". El autor norteamericano, todo un referente en el cómic underground, está en Pontevedra esta semana dentro de una gira por España que ya le ha llevado a Barcelona, Valencia y Madrid, y en los próximos días, a Vigo, Santiago y A Coruña.

En Pontevedra, además de estar firmando ejemplares este miércoles (18.00 horas) en la librería Paz, inaugurará una exposición con su trabajo, ese mismo día (20.00 horas), en el Pazo da Cultura. Comisariada por el también dibujante Kiko da Silva, Todo o mundo é imbécil menos eu. Peter Bagge e o cómic underground permanecerá abierta al público hasta el 17 de julio.

Antes de todo eso y previamente a aprovechar la jornada del martes para conocer algunas bodegas de vino albariño, Bagge tuvo este lunes un encuentro con la prensa, acompañado de Natalia Mosquera, de Ediciones La Cúpula, el sello que le ha traído a Europa. "La de Pontevedra es la primera exposición importante del autor en España", explicó Mosquera. "Anteriormente solo había protagonizada una pequeña muestra en Bilbao en 2017".

En España es donde mejor funcionan mis cómics fuera de Estados Unidos. Sospecho que tiene que ver con la traducción de Hernán Migoya.

El dibujante llegó a Pontevedra un par de días despúes de haber recibido una ovación en un encuentro con lectores en la librería especializada Generación X de Madrid. Confiesa que le sorprendió y le emocionó, y bromea con que a partir de ahora espera una ovación allá por donde vaya. "Es curioso: en España es donde mejor funcionan mis cómics fuera de Estados Unidos. Sospencho que tiene que ver con la traducción de Hernán Migoya". Cuenta que, a pesar de no conocer, fuera de Max, a casi autores de cómic españoles, "porque no se encuentran traducidos", sí que ve cosas muy interesantes cada vez que visita el país, y menciona, por ejemplo, un cómic reciente que le ha gustado especialmente, Carne de cañón, de Aroha Travé

Sobre sus gustos en general, Peter Bagge contó que, si bien sigue leyendo cómics, lo hace sobre todo de autores de su generación. "A veces creo caer en el error de considerarnos los mejores. Luego reviso que se está haciendo hoy y lo confirmo: sí, sí, somos los mejores". Sí que reconoce que la consideración del cómic en general ha cambiado mucho en los últimos 20 años. Hasta no hace tanto tiempo, todo el mundo identificaba este tipo de narración con la protagonizada únicamente por superhéroes, nada del gusto de Bagge. "Me los cargaría a todos". Algo que también ha ido cambiando con el tiempo ha sido la penetración del manga. Aunque él no es lector de este tipo de cómic admite que su irrupción en Occidente ha llevado aparejada la incorporación de una gran cantidad de lectoras mujeres. "Antes, el 90% eran solo chicos".

A los dibujantes que comienzan les diría que crean en lo que hacen. Si no, no merece la pena.

Las adaptaciones audiovisuales de muchos cómics han contribuido también a su mayor difusión entre el público. Su propio trabajo ha estado a punto de ser adaptado en varias ocasiones. "Ha habido muchos proyectos en este sentido, pero no pasaron de ser proyectos en desarrollo, que no llegaron a tener luz verde para ejecutarse", explicó. "No me parece mal que se adapten. Pagan bien".

Peter Bagge contó que él empezó a dibujar siendo un crío de la mano de su hermano mayor, que fue el primero que empezó a dibujar. "Leíamos las tiras de Snoopy y otras. Como él tenía un don para hacer historias divertidas empezamos a hacerlas". Cuando su hermano lo dejó, él siguió dibujando y desarrollo una trayectoria, hoy referencial. Empezó a trabajar a comienzos de los años 80. Poco después fichó por unha publicación de culto, Weirdo, de Robert Crumb, un autor con el que tiene muchas cosas en común y que él mismo ha reconocido como una referencia fundamental. Una de sus obras más importantes es Odio, en la que fue narrando la vida de Buddy Bradley en el Seattle de los años 90.

"¡Ni idea de qué habrá sido de Buddy Bradley! A medida que se iba haciendo mayor, el interés de los lectores por él fue disminuyendo y por eso se terminaron sus historias", explicó el autor. "En los últimos años empecé a hacer cómic de no ficción. Me gusta mucho seguir aprendiendo". Dentro de esta última etapa se incluye la serie de biografías de mujeres como Rose Wilder Lane o Zora Neale Hurston. ¿Un consejo para los estudiantes de escuelas de cómic como la de Pontevedra? "Que se pongan en el lugar del lector para valorar el trabajo. Y que crean en lo que hacen. Si no, no merece la pena".