Adrián Esperón: "De Pontevedra, por ahora, a mí no me van a mover"

"Tenía muchas ganas de volver", confiesa. Después de cuatro meses en el programa Bailando con las estrellas, el pontevedrés retoma la rutina y sus clases en la escuela PonteBaile. ¿A pesar del cansancio y de la polémica con Elena Tablada, repitiría? "Sí, repetiría".
El bailarín Adrián Esperón en una calle del centro de Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera El bailarín Adrián Esperón en una calle del centro de Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Catorce veces campeón de España de baile deportivo y cinco veces semifinalista de Europa y del Mundo, así como de los World Games, Adrián Esperón (Pontevedra, 1989) ha conseguido ahora un importante impacto entre el público tras pasar los últimos cuatro meses como profesor del programa Bailando con las estrellas. Esta semana retoma las clases en su escuela, PonteBaile. "Me han dicho los alumnos que se han pasado los sábados enganchados a la tele", cuenta. "Hay un grupo que quedaba con la excusa del programa y montaba unas fiestas tremendas, mariscadas incluídas. Alguno me decía que veía Telecinco solo por mí. Todo esto me parece muy bonito". A mayores, el tirón del programa ha llevado a más gente a preguntar por sus clases. "Se han apuntado hasta las primas de Bruno [Vila, de los Mozos de Arousa]. Ahora las tenemos aquí".

¿Tenía ganas de volver a Pontevedra y recuperar la rutina o ya está echando de menos la televisión?
Tenía muchas ganas de volver. Fíjate que gracias a mi carrera deportiva he tenido la oportunidad que viajar un montón, pero siempre he tenido claro que mi sitio estaba en Pontevedra. Y mira que he podido conocer muchos lugares, algunos preciosos, pero de Pontevedra, por ahora, a mí no me van a mover. Con esta experiencia me ha pasado lo mismo: ha sido un proyecto chulo, pero ya tenía ganas de volver. Porque han sido cuatro meses muy intensos.

La televisión es muy bonita, pero tiene una parte que no se ve, que es agotadora

¿Hay detrás del programa más trabajo del que puede parecer?
En la televisión se ve minuto y medio de baile, pero nosotros estábamos ensayando seis o siete horas diarias desde el lunes. Eso hasta el miércoles. Desde el jueves ya nos metíamos en plató para empezar con los ensayos técnicos, de cámara, de luces, de vestuario... El sábado era la gala, que aunque empezaba a la diez de la noche te obligaba a estar allí desde las cinco de la tarde. Ya me dirás. La televisión es muy bonita, pero tiene toda esta parte que no se ve, que es agotadora. Al final, el domingo, que era el día que teníamos libre, lo dedicábamos dormir y a respirar aire fresco un rato, porque a última hora ya teníamos que empezar a preparar la coreografía. No podíamos llegar el lunes al ensayo sin nada preparado.

¿Qué balance hace de toda esta experiencia?
El balance es positivo.

Al principio reconozco que me chocó un poco la parte de reality. Pero entiendo que era un plus para el programa

¿Era lo que esperaba?
No, la verdad es que no. Si soy sincero, yo pensaba que era un programa de baile y punto. Pero, en este formato, había una parte de reality importante. Es decir, se veían los ensayos, se nos conocía un poco más interiormente... Al principio reconozco que me chocó un poco. Pero entiendo que era un plus para el programa. 

En esa parte de reality fue donde se vio que usted no acabó de entenderse con su pareja, la socialité Elena Tablada, de la que se acabó separando.
Las primeras semanas fueron fabulosas, pero a medida que avanzaba el programa, la competición, la presión, el cansancio, quieras o no, te van influyendo. En este caso tuvimos dos desencuentros y no hubo manera de arreglarlo. Por ambas parte. Ya he comentado alguna vez que, aunque parece que yo quise desligarme de ella, no fue así. Era su concurso, no el mío. Yo era su maestro. Estaba para ayudarla. Las puntaciones no eran para mí, sino para ella. Si yo era el culpable de que las cosas no fuesen bien y su resultado se estaba viendo afectado, lo más razonable era dar un paso al lado y que le pusiesen a otro profesor. Entre adultos estas cosas tendrían que haberse solucionado de otra manera pero, como digo, todo se acabó haciendo bola.

Todo lo que se vio fue verdad. Yo no soy actor. No me dedico a este mundo ni sé fingir. Solo hice lo que creía que tenía que hacer

¿Pero todo lo que se vio fue verdad o estaba guionizado?
Totalmente verdad. Yo no soy actor. No me dedico a ese mundo ni sé fingir. Solo hice lo que creía que debía hacer llegados al punto al que llegamos. Había un problema entre nosotros y el programa debía saberlo para intentar solucionarlo. Y se pusieron todos los medios para hacerlo, te lo aseguro. Que se podría haber intentado, yo qué sé, acentuarlo más, provocarnos... Todo lo contrario. Se intentó solucionar de todas las maneras posibles, pero no cuajó. De verdad que nunca me dijeron ni lo que tenía que decir, ni me hicieron ninguna indicación de nada. 

¿Y la experiencia con el resto de los profesores y de los famosos?
Con los otros profes, muy bien. Y mira que pasamos mucho tiempo juntos y cada uno tiene su forma de ver el baile, pero no hubo ni un solo problema. La verdad es que hemos hecho piña y acabamos creando una pequeña familia. Con los otros famosos teníamos poco contacto. Algo en el plató o cuando te los cruzabas en la sala de baile. Lo poquito que los tratamos, la verdad es que muy bien. Gente normal y simpática. De los dos presentadores, Jesús Vázquez y Valeria Mazza, teníamos más contacto con ella, que era la que pasaba el programa con nosotros. Pero él también buscaba siempre algún momento para saludarte o preguntarte qué tal estabas. Muy cercanos los dos, la verdad. Y con el jurado también muy bien.

No cobré nada por aparecer en la prensa del corazón y ni se me pasa por la cabeza entrar en ese mundillo

¿Es María Isabel una justa ganadora?
De los finalistas, tanto ella como Adrián Lastra o Athenea Pérez eran buenos candidatos a ganar. Bruno tenía una conexión fuerte con el público y fue eso lo que le aupó a la final. Y él lo sabe. ¿Entre los otros tres con cuál me quedaría? No sabría decirte porque habría que valorar muchas cosas. ¿Es ella una justa ganadora? Sí, para mí, sí que lo es.

Entre las cosas que le han sucedido de forma paralela a su paso por el concurso está el aparecer en la prensa del corazón o el acabar desfilando para Ágatha Ruiz de la Prada. ¿Se imaginaba que le podrían pasar cosas así?
¡Para nada! Bueno, lo de la prensa del corazón, en realidad, fueron dos apariciones en Lecturas que ellos llamaron exclusivas. En la primera contaban quién era yo y hablaban de mi carrera. Eso me gustó mucho. Cuando me volvieron a contactar para preguntarme mi versión sobre la polémica, les atendí por lo respetuosos que habían sido en aquel primer contacto. No cobré absolutamente nada y ni se me pasa por la cabeza entrar en ese mundillo. Luego, lo del desfile, fue algo casual. Ágatha le dijo a su profesor, Roberto, que nos invitaba a su desfile en la Fashion Week Madrid. Como mi pareja, Noe, está estudiando diseño aquí en Pontevedra, aceptamos encantados. Y esa conversación derivó en que, si íbamos, podíamos hacer un baile. Y eso fue lo que efectivamente pasó: fuimos y acabamos bailando el tema de Coyote Dax, con la letra modificada, encima de la pasarela.

¿Repetirá si hay otra edición?
Oficialmente no se sabe nada de si habrá nueva edición o no. Todo parece indicar que sí, pero quién sabe. Y, si la hay, tampoco se sabe quién estará. Si me llamasen, escucharé la oferta que me hagan y haría hincapié en conseguir algún día libre más para poder venir a Pontevedra. Pero en definitiva sí, repetiría. Primero, porque para nosotros es muy importante que el baile esté presente en la televisión.

De hecho, ahora mismo han coincidido de nuevo dos formatos: el suyo y Baila como puedas, en Televisión Española.
Eso es fantástico. Primero, volvería por eso. Y segundo, para seguir aprendiendo cosas. Porque, al final, es una experiencia de la aprendes muchísimo.

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