"Lo que pasa con el gato es que es un animal muy seductor"

Su amor por Oye, un gato con el que convivió 17 años, llevó a Laura Agustí a dedicarle un libro y, de paso, a recopilar en esas páginas todo lo que sabe de estos animales, a los que adora. 'Historia de un gato' va por su tercera edición.

La ilustradora Laura Agustí, este jueves, en O Sanatorio. DAVID FREIRE
photo_camera La ilustradora Laura Agustí, este jueves, en O Sanatorio. DAVID FREIRE

"Tenía muchas ganas de venir a Galicia. Le pedí expresamente a la editorial que me trajese", comenta Laura Agustí (Sant Boi, Barcelona, 1980). La ilustradora ha cumplido su deseo.  Este miércoles estuvo en la librería Moito Conto, de A Coruña, y el jueves en Cronopios, de Pontevedra. Estuvo hablando de su último libro, Historia de un gato (Lumen, 2022), una obra autobiográfica  de la que se han vendido los derechos de publicación a países como Portugal, Francia, Italia o Alemania. 

¿Quién es Oye?
Oye fue mi gato. Vivió conmigo durante 17 años: desde que lo adopté, cuando yo tenía 23 y me fui a vivir a Barcelona, hasta que falleció en 2020.

A él le ha dedicado este libro, que es casi una carta de amor.
Hay algo de homenaje y hay algo relacionado con el duelo que iba a venir. Porque, cuando a Oye le diagnosticaron insuficiencia renal, sentí la necesidad de dibujarlo, hacerle fotos y escribir todo lo que sentía en aquel momento. El libro surge de la necesidad de intentar retenerlo conmigo. 

Cuando te crías en un pueblo, la relación la naturaleza es distinta a cuando te crías en una ciudad. Salir a jugar significa salir a jugar con los animales

Es una historia autobiográfica.
Sí. Es un relato autobiográfico. Aunque intenté combinarlo con otras cosas de interés general sobre los gatos, cosas que he ido buscando para aprender a relacionarme con ellos. Por ejemplo: consejos para hacerle la vida más cómoda a medida que se van haciendo mayores o para introducir otro animal en casa. Incorporar todo eso en el libro, además de buscar a los gatos en el arte o de hablar de la gatoterapia, me parecía interesante.

Sobre la gatoterapia, expone los beneficios de tener un gato entre niños pequeños o entre personas mayores, incluso con enfermedades como el alzhéimer.
Como te decía, yo tenía la sensación de que, si hacía únicamente un relato autobiográfico, iba a resultar algo aburrido. Quizás tiene que ver con ese miedo que tenemos a exponernos, con ese pensamiento de ‘¿a quién le va a interesar mi historia?’. Creo que todos esos añadidos refuerzan el libro. 

¿Qué tienen los gatos? Están desde en el Antiguo Egipto hasta en los vídeos de internet.
Son animales muy mediáticos, sí. Por su belleza y por su carácter. Llevan otro ritmo distinto al nuestro, porque son nocturnos. Y son cazadores, hasta el punto de que se dice que se tuvieran un tamaño mayor serían nuestros depredadores. Pero los tenemos en casa domesticados. Todo eso los convierte en animales muy atractivos. Lo que pasa con el gato es que es un animal muy seductor.

Es cierto que hay gente que trata a los animales como si fuesen bebés. Yo nunca lo he hecho. Pero tampoco uso la palabra mascota. Porque siento que son algo más

¿Hasta qué punto ha sido importante, en su relación con los animales o en la escritura de este libro, haberse criado en un sitio pequeño como Valdealgorfa (Teruel)?
Ha sido fundamental. De hecho, cuando me planteé escribir el libro, empecé yendo directamente al origen de todo esto para que se entendiera lo que iba a contar. Porque cuando te crías en un pueblo la relación con la naturaleza es distinta a cuando te crías en una ciudad. Salir al jugar significa salir a jugar con animales que te vas encontrando. Tienes un contacto muy diferente.

En el libro se muestra crítica con una frase de su abuela: "Los animales como animales, y las personas como personas". ¿No cree que sí se tiende a humanizar a los animales en los contextos urbanos de la sociedad occidental actual?
Es cierto que eso pasa. Mucha gente trata a los animales como si fuesen sus bebés. Yo nunca lo he hecho. Y en el libro creo que se aprecia que yo no humanizo a mi gato. Mi abuela decía mucho esta frase porque era una mujer de la posguerra. Para ella, los animales tenían funciones. Tener un animal por el placer de tocarlo era alago que no entendía. Así que no entendería la vida que yo llevo con mis gatos igual que no entendería que no coma carne. A mí tampoco me gusta utilizar la palabra mascota. Porque siento que son algo más, animales que me acompañan.

De hecho, ha reconocido alguna vez que prefiere los animales a la personas.
¡A ver, tampoco se trata de generalizar! Es obvio que quería más a mi gato que a personas que no conozco o que conozco poco. Yo compartí con Oye 17 años. Pasaron parejas, pasaron amigos... Y él seguía a mi lado. Lo tenía más cerca que a mi familia. A final, el vínculo es muy fuerte. Hay que vivirlo para entenderlo, pero es así.

Me encantó estudiar Bellas Artes. Lo haría otra vez. Seguro que hoy aprendería tres veces más

Incluso a la hora de dibujar prefiere a los animales.
Siempre me ha gustado mucho más dibujar naturaleza que personas. Me atraen mucho más. 

¿Por qué trabaja en blanco y negro? 
Cuando terminé Bellas Artes [en la Universidad Miguel Hernández de Altea] estuve pintando cuadros unos diez años. Pero, de repente, entré a trabajar en un estudio de diseño de interiores y, en ese punto, lo dejé. El despliegue que suponía pintar un cuadro, tanto en tiempo como en espacio, era inasumible. Empecé a dibujar de esta manera de casualidad, al quedarme sin internet en el trabajo durante unos días. Aquellos dibujos fueron los primeros que compartí en Instagram. Tuvieron muy buena acogida y, a partir de ahí, cogí un Rotring y me di cuenta de lo cómodo que me resultaba dibujar con él. Pero, en cuanto puedo, tiro un poco a la acuarela y hago alguna cosita porque me encantan los pinceles.

En Pontevedra también hay una facultad de Bellas Artes. ¿Para usted fue importante pasar por ella o para nada?
A mí me encantó estudiar esa carrera. Aprendí muchísimo. Lo que pasa es que la hice con 18 años. No es lo mismo que con 26, cuando me metí a hacer interiorismo. Se estudia de forma muy diferente. Cuando eres mayor lo haces de una forma mucho más consciente. Pero sí, me encantó estudiar esa carrera. Lo haría otra vez. Seguro que aprendería tres veces más. 

Su trabajo coincide en el tiempo con el de otras ilustradoras como Agustina Guerrero, Ilu Ros, Raquel Riba Rossy... ¿Se siente parte de una generación?
No tengo ni idea. Creo que, en nuestro caso, ha sido importante el impacto que conseguimos a través de las redes sociales. Ahora es más difícil. Al mismo tiempo, las editoriales empezaron a apostar por este tipo de libros ilustrados y eso jugó a nuestro favor. 

Comentarios