Miguelanxo Prado: "Hay que ser impíos con nosotros mismos"

Miguelanxo Prado cierra el I Festival de Banda Deseñada BDra Gráfica repasando su carrera y reflexionando sobre la profesión ▶ Las exposiciones del evento, por el que pasaron 19 autores y que incluyó unas jornadas profesionales, permanecerán en el Museo hasta el 9 de abril ▶ Kiko da Silva aspira a que la iniciativa se consolide y crezca
Miguelanxo Prado (derecha) junto a Kiko da Silva en la clausura de BDra Gráfica. RAFA FARIÑA
photo_camera Miguelanxo Prado (derecha) junto a Kiko da Silva en la clausura de BDra Gráfica. RAFA FARIÑA

Reclamando el compromiso con la cultura en general y con el cómic en particular por parte de las instituciones públicas, el historietista gallego más importante de las últimas décadas, Miguelanxo Prado, creador de obras fundamentales como Trazo de tiza (de la que acaba de publicarse una edición especial por su 30º aniversario) o Ardalén (Premio Nacional de Cómic en 2012), cerró este domingo la primera edición del Festival de Banda Deseñada de Pontevedra BDra Gráfica, que se celebró durante el fin de semana en la planta superior del Teatro Principal y en el Museo. Acompañado del coordinador de la iniciativa, el dibujante, editor y director de la escuela O Garaxe Hermético, Kiko da Silva, Prado repasó su trayectoria y reflexionó sobre la profesión para clausurar un evento por el que estos días han pasado 19 autores y que ha incluido unas jornadas profesionales y una serie de exposiciones. Las dos que están instaladas en el Edificio Sarmiento del Museo, A sedución do grafito, de Ana Miralles, y Onda vital, dedicada a Dragon Ball, permanecerán abiertas al público hasta el 9 de abril. Según dijo Da Silva, su intención es que el festival se consolide y crezca.

El coordinador del evento explicó cómo el trabajo de Miguelanxo Prado empujó a toda una generación de dibujantes a trabajar en el medio en Galicia y cómo el hecho de que pusiese en marcha, hace 25 años, el Salón do Cómic da Coruña Viñetas do Atlántico supuso un cambio de paradigma. Ahí fue cuando el autor coruñés aprovechó para hacer una defensa del papel que juega la administración pública en la gestión de la sanidad, la educación o la cultura. "Es fundamental tener al otro lado a un interlocutor cómplice y que los representantes públicos, sean quiénes sean, se vean obligados a mantener las iniciativas", dijo. "Sé que los editores son necesarios y la iniciativa privada es necesaria, pero yo creo profundamente en ese papel que creo que debe jugar el dinero público".

Anémona de Río, José Málvarez, Pablo Prado, Fon y Ánxel Carramal, premiados y finalista en el certamen O Garaxe Hermético. RAFA FARIÑA
Anémona de Río, José Málvarez, Pablo Prado, Fon y Ánxel Carramal, premiados y finalista en el certamen O Garaxe Hermético. RAFA FARIÑA

Sobre el significado del oficio de historietista, Miguelanxo Prado contó que él se creía parte de una cadena de seres humanos que se dedicaban a dibujar desde el Paleolítico. "Somos un eslabón más de la cadena. Yo soy un continuador de ese mono o mona que se bajó del árbol y empezó a pintar en la cueva", comentó. "Y sigo haciéndolo prácticamente en las mismas condiciones. Aún arrastro esa convicción de que le tengo que devolver algo a la sociedad que me permite vivir del cuento". 

Para el autor, incluso una profesión tan solitaria como la suya forma parte de un trabajo colectivo. "Si mi generación pudo hacer lo que hizo fue porque tenía detrás lo que tenía. Tú pones tu granito de arena. No puedes pensar que has inventado nada. La iniciativa individual no tiene recorrido".

El segundo título de la trilogía que abrió con 'El pacto del letargo' será 'El pacto de la custodia', pero antes publicará otro policíaco en la línea de 'Presas fáciles', esta vez alrededor de la pornografía infantil

Kiko da Silva señaló la publicación de Trazo de tiza como un momento clave en la trayectoria de Prado. "Con él desaparecen los géneros y la manera de hacer cómic al uso", explicó. El creador coruñés contó al respecto que él había descubierto el medio tarde, "con 20 años, ya en la universidad", y sus referentes, por lo tanto, estaban alejados del mundo del fanzine y próximos a la literatura y al arte. Así que en un momento dado decidió plantarse ante el modo de trabajar habitual en el medio y "hacer una obra con mis propios ladrillos". En su caso, los ladrillos eran Jorge Luis Borges, Virginia Woolf y Gustav Klimt, entre otros. "Lo hice por darme el gusto y pensando que iba a ser una catástrofe. Y cuando Trazo de tiza salió en el formato revista fue así así, pero al salir como libro empezó a funcionar. Está traducido a 13 o 14 idiomas y creo que no hubo país en el que saliese en el que no recibiese un premio", contó. "Para mí lo que supuso Trazo de tiza fue un cambio en las reglas del juego. Se convirtió en mi salvoconducto para seguir trabajando como me daba la gana mientras la cosa funcionase. Y así llevamos 30 años". 

Prado señaló lo importante que es que los autores sean honestos consigo mismos. "Hay que ser impíos con nosotros mismos. Mirarte en el espejo y decirte claramente que no eres capaz de hacer lo que sea en ese momento. Yo hice Trazo de tiza y Ardalén cuando estuve preparado". 

Ardalén, la obra que le valió el premio nacional, es para el autor su gran obra de madurez. "Es la que mejor representa mis capacidades". Le dedicó cuatro años y, al finalizarla, pensó en romper con su trabajo anterior y divertirse. Así llegaron Presas fáciles y El pacto del letargo. Este último título va a ser el primero de una trilogía, que continuará con El pacto de la custodia. Pero, antes, Prado publicará un nuevo policíaco, en la línea de Presas fáciles y que también salió de una noticia en prensa. En este caso sobre un tema que reconoció que ha sido difícil de gestionar y que está deseando quitarse de la cabeza, la pornografía infantil. "Saldrá antes del verano".

Además de la charla con Miguelanxo Prado, la última jornada del festival incluyó un coloquio con los cuatro ganadores del premio de cómic O Garaxe Hermético, que pusieron en marcha la escuela pontevedresa y la editorial Xerais en 2019. Anémona de Río, Pablo Prado (que firmó su trabajo junto a Miguel Rojo), Fon y Ánxel Carramal contaron cómo fue la gestación de sus obras. También lo hizo José Malvárez, que fue finalista en la edición de 2020 con Incoloro, que acaba de publicar Xerais.