Sacristán se encuentra con su público en Cineuropa

José Sacristán ha reconocido hoy en Santiago de Compostela que le debe más al cine como espectador que como profesional.

El actor mantuvo un encuentro con los espectadores en el marco del festival Cineuropa, en el que recibió el premio de esta edición junto con María Medeiros y el realizador Albert Serra.

En su charla con el público, hizo un repaso a su vida y a su carrera, siempre con el impulso del "crío de Chinchón" que veía sus primeras películas hasta hoy, después de más de 60 años de profesión, vivida con un "amor intenso por este trabajo" y con la memoria "impagable" de las gentes con las que la compartió.

Así, se refirió a los 6 años, cuando su padre sale de la cárcel, su trabajo en el taller mecánico, los cromos de cine y el grupo de teatro aficionado y a su paso por el servicio militar, cuando, al regresar, le dice a su padre que no vuelve al taller e intensifica su aproximación a grupos de cámara y "al más grande, al más próximo", Fernando Fernán Gómez.

De éste, recordó que siempre dice que él está "en tercero de Fernán Gómez, y a ver si con suerte seguimos aprendiendo".

Reconoció que el teatro era prohibitivo en aquellos tiempos y, además, ver unas piernas femeninas tenía "más intensidad que toda la obra de Bertolt Brecht".

Sacristán se definió como "un cómico que lo único que ha hecho es dedicarse a lo que le gusta y ganarse la vida con bastante comodidad", que, sin los espectadores, "estaría en la cárcel o en un manicomio".

En su coloquio con los espectadores, consideró que siente una cierta relación de "los bajos" con su profesión, de manera que: "cuando me gusta un trabajo, me pongo cachondo" y la relación con el personaje tiene algo de "cita amorosa", afirmó el actor.