ENTREVISTA XX

"Siempre estaré muy orgullosa de ser gitana"

Mujer gitana, Celeste Gómez ha roto estereotipos toda su vida a base de pelear por su dignidad y libertad. Ahora publica un libro autobiográfico, Resiliencia gitana, y se saca un posgrado.

Celeste Gómez (Ponteareas, 1996). MARIONA CLARAMUNT
photo_camera Celeste Gómez (Ponteareas, 1996). MARIONA CLARAMUNT

¿Qué es lo que cuenta en su libro Resiliencia gitana. Un viaje de superación y amor (Círculo Rojo, 2024)? 
Es un libro autobiográfico. Cuento lo que ha sido mi vida desde que era pequeña, una etapa nada fácil para mí, hasta ahora. Hablo, por ejemplo, de mi relación con la familia y de mi condición sexual. Lo he dividido en varios períodos: infancia; adolescencia; lo que fue mi vida en Barcelona, en donde estuve cuatro años; la vuelta a Galicia durante el covid, y la actualidad. Es un libro pequeñito, autoeditado y que vendo yo misma.

¿Por qué se decidió a escribirlo? 
La verdad es que escribir un libro siempre ha sido un sueño para mí. Y con todo lo que me ha pasado en la vida pensé que tenía de sobra para contar. Tanto en esto, como en muchas otras cosas, las profesoras que tuve en la ESO han sido fundamentales. Siempre han sido mi gran apoyo.

Las profesoras que he tenido han sido fundamentales. Siempre han sido mi gran apoyo

¿Las profesoras del CPI do Toural, en Vilaboa?
Eso es. Siempre me he sentido muy unida a ellas porque me han apoyado muchísimo. Hasta el punto de que me da miedo que les pueda suceder algo malo porque son muy importantes para mí.

El subtítulo del libro es Un viaje de superación y amor
Claro. Porque me he caído muchas veces y me he tenido que levantar yo sola. Ahora mismo vivo sola en Tui, por ejemplo. No es que tenga mala relación con mi familia, pero prefiero hacer mi vida. Resiliencia, superación y amor, yo creo que eso lo resume todo. He intentado superarme día a día. Por ejemplo en los estudios. Mientras me sacaba la ESO me sentí muy arropada, pero luego, cuando estudié cocina en el Carlos Oroza, evidentemente ya no tanto. Y cuando hice Integración Social on-line ya fue algo que hice totalmente por mi cuenta. Igual que este posgrado de mediación de cultura gitana que estoy haciendo ahora mismo. En cuanto al amor, me refiero sobre todo al amor propio. En el libro está muy presente el amor y el agradecimiento a mis profes y a mis amigos, pero también me refiero a que hay que aprender a quererse.

En el libro está muy presente el amor y el agradecimiento a mis profes y a mis amigos, pero también me refiero sobre todo al amor propio, a que hay que aprender a quererse

¿Cuáles han sido las dificultades más importantes que ha tenido que enfrentar como mujer gitana? 
Uf, muchas. Pero, si te soy sincera, preferiría no dar detalles en un periódico para no hacer daño a personas a las que quiero. Son dificultades relacionadas, por ejemplo, con mi condición sexual.

¿Somos una sociedad racista? ¿Siguen existiendo los prejuicios con los gitanos? ¿Cuál ha sido su experiencia en este sentido? 
Yo directamente no he vivido nada de eso. Sí que lo han vivido mis padres y mi hermana mayor. En mi caso, no me ha pasado nada así. Aunque sí que es cierto que me dicen mucho que no parezco gitana. Eso ya demuestra un prejuicio importante, me parece. No me gusta nada que me lo digan. Yo soy gitana y con mucho orgullo. Pero demuestra que se sigue teniendo una imagen estereotipada de los gitanos. Con todo, no diría que vivimos en una sociedad racista. No es mi experiencia en general. Diría que hay de todo.

Estudié, entre otras cosas, para ser un referente para mi hermana pequeña. Hoy ella me ha superado con creces. Va a hacer el Bachillerato y quiere ser profesora. Es el mayor orgullo que tengo en mi vida

¿Y por su condición sexual? ¿Ha sufrido homofobia?
En mi entorno ha habido de todo. Por ejemplo, a mi tía se lo dije cuando lo iba a escribir en el libro. Lo aceptó sin problemas. Con mi madre fue muy diferente. Lo llevó mal. Nos hemos acercado de nuevo hace muy poco, pero nunca más se ha vuelto a tocar el tema.

Ha roto estereotipos desde niña. Fue una de las primeras gitanas en la comarca de Pontevedra en sacarse la ESO. Y luego no ha dejado de estudiar.
Eso ha sido importante para mí, sí. Pero, sobre todo, porque quería ser un referente para mi hermana pequeña. Y hoy me ha superado con creces. Va a hacer Bachillerato y quiere ser profesora. Yo Bachillerato ya no hice. Mi hermana pequeña es el mayor orgullo que tengo en mi vida.

La realidad es que muchos niños y niñas de nuestro colectivo conocen pronto el maltrato, el mundo de la droga y otras circunstancias difíciles. No nos podemos quedar con eso y seguir reproduciendo ese patrón. A mí eso me rompe el alma

Poder seguir estudiando no es tampoco lo mismo para una niña gitana de O Vao que para una de Vilaboa o Monte Porreiro.
Lo que te condiciona al final es la familia. Cada vez que veo que tal niña gitana se ha comprometido con tal niño con 14 años a mí me hierve la sangre. Pero es evidente que las circunstancias de cada niña son importantes de cara a su futuro. Yo di una charla en el colegio de Monte Porreiro y lo que me encontré fue un grupo de niños con la mente muy abierta. Eso me alegró un montón. Pero, bueno, yo también fui una niña que pasé por O Vao y por su escuela. La profe Marifé [Conde] siempre nos decía que nosotras éramos las únicas que podríamos tener un futuro en la vida. Éramos muy pequeñas, pero creo que ya entendíamos lo que nos decía. Yo venía de Vigo. Viví allí hasta los cinco años y eso creo que me marcó de alguna manera. Fue una infancia diferente a la que tuvo, por ejemplo, mi hermana mayor, que siempre vivió en O Vao. Cuando yo me fui para allí, fue muy duro. Solo te pongo un ejemplo: pasar de poder usar un baño normal a uno comunal para una niña pequeña es un shock. A la vez, estoy muy agradecida de poder haberme criado con mi tía y mis primos, que siempre me han aceptado y ayudado.

¿Si pudiese cambiar algo de lo que ha hecho a lo largo de su vida, lo cambiaría?
No. Estoy súper orgullosa de mi vida y de todo lo que he conseguido. Sin todo lo que he pasado tampoco podría haber llegado a ser yo. Me gustaría que, por ejemplo, las cosas fuesen diferentes en cuanto a la aceptación de mi orientación sexual. Es una pena que todo siga rigiéndose por el qué dirán.

¿Qué le dice a los niños y niñas gitanos cuando los visita en los colegios? ¿Les da algún consejo?
Que estudien. Lo que les cuento es lo que te estoy contando a ti, de donde vengo y ha donde he llegado. Les digo que aunque se caigan, que se levanten. Les digo también que aunque pertenecemos a un colectivo que tiene pendiente una verdadera integración paso a paso se puede conseguir. Que peleen por tener una vida propia. Sin dejar de ser gitanos. No se trata de salirse de nuestra etnia o de renegar de ella. Yo siempre estaré orgullosa de ser gitana. Pero la realidad es que muchos niños y niñas de nuestro colectivo conocen pronto el maltrato, el mundo de la droga y otras circunstancias difíciles. No nos podemos quedar con eso y seguir reproduciendo ese patrón. A mí eso me rompe el alma. 

¿Cuáles son sus planes de futuro inmediato?
Mi sueño es ser educadora social. Estaba pensando en matricularme este año en la universidad. Luego, me gustaría mucho trabajar en protección de menores, porque ahí hay muchos niños gitanos y ayudar a hacerles ver que no todo tiene por qué ser como en su casa. O también me gustaría mucho trabajar con mujeres maltratadas, porque es algo que he visto desde muy pequeña.

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