Unas vacaciones hacia lugares de relax

Mar o montaña, campo o ciudad. Les proponemos cinco destinos cercanos y económicos para disfrutar de estas 'minivacaciones' de principios de diciembre de una forma alternativa y original
Sierra de O Courel
photo_camera Sierra de O Courel

Si son de los indecisos, de los que les cuesta mover el trasero del sofá aunque tengan casi una semana de puente por delante, les proponemos una serie de escapadas cercanas y al alcance de todos los bolsillos. Pequeños tesoros geográficos, unos más conocidos que otros, eso sí, pero todos con un encanto especial: un surtido en el que no faltan las dualidades mar y montaña, campo y ciudad, para que a nadie le entre el pánico escénico y vital.

O COUREL MÁGICO. Sin salir de la provincia de Lugo está la sierra de O Courel, corazón verde en el mapa y uno de sus pulmones. Se trata de la mayor reserva natural de Galicia y uno de los rincones con más riqueza etnográfica, que se viste estos días de colores de otoño.

La carretera LU-651 vertebra los pueblos de esta sierra. El más poblado, el de Seoane, guarda casonas, pallozas para el ganado y típicas ferrerías. Asimismo, en el camino a la aldea de Moreira, donde se sitúa el Aula de la Naturaleza, surge el desvío a uno de los parajes de visita obligada: la Devesa da Rogueira.

Este hermoso y tupido bosque, una auténtica joya botánica, se encuentra al pie del monte Formigueiros —el techo de la sierra, con 1.643 metros de altura— y alberga el 40 por ciento de la flora gallega: más de 800 especies en doscientas hectáreas.

La Devesa da Rogueira ofrece rutas de senderismo, entre ellas una bautizada con el nombre del poeta de la zona Uxío Novoneyra. Seis kilómetros a recorrer en unas dos horas y media con vistas a los pueblos de Seoane, Parada, Esperante o el castillo de Carbedo.

El castillo está situado a unos 500 metros de la aldea de O Carbedo. No se conoce exactamente su origen, pero en el año 1550 ya es mencionado por el licenciado Luis de Molina que lo denomina Fortaleza de Courel.

A medida que el visitante se adentra en el corazón de O Courel, la voz del río Lor, que atraviesa la sierra, lo acompaña en su viaje. Desde su nacimiento en O Cebreiro y hasta su desembocadura en el Sil, se muestra como fiel compañero de viaje, sobre todo en las estaciones más cálidas.

Pequeñas aldeas colgadas en la montaña, soutos, cascadas, pozas y el omnipresente río Lor, fiel compañero de viaje, son algunas joyas secretas de este espacio natural casi mágico.

ZAMORA INESPERADA. La ciudad de Zamora es famosa por su arte románico, formado por 23 templos en el término municipal, 14 iglesias en el casco histórico y un castillo, murallas, un puente, dos palacios y nueve casonas, que hacen de Zamora la ciudad de mayor número de templos románicos de Europa y la ciudad que alberga más templos románicos por metro cuadrado del mundo siendo, por ello, merecedora de la denominación Ciudad del Románico o Perla del Románico.

La catedral es considerada el icono del románico zamorano. Es famosa por su cimborrio de origen bizantino y por albergar en su interior muestras de arte realizadas en los siglos XV y XVI.

Además de su románico, Zamora tiene una excelente representación de edificios modernistas (hasta un total de 19) divididos en tres variantes: la más internacionalista, más centrada en la ornamentación y la composición que en el color.

Zamora desborda arte e historia en casi cada calle y es que Zamora dispone de una gran variedad de museos repartidos por toda la ciudad. Los más representativos podrían ser el Museo de la Semana Santa, el Museo Provincial, el Museo Catedralicio, el Castillo Centro de Arte, el Museo Etnográfico, el Museo Diocesano, el Centro de Interpretación de las Ciudades Medievales y las Aceñas de Olivares.

SANTIAGO DE PEÑALBA, TESORO ESCONDIDO. El recorrido hacia Santiago de Peñalba es uno de los paisajes más bellos de cuantos existen en la región de Castilla y León. Un valle virgen dominado por frondosos bosques de roble, ríos y cascadas naturales, algún pueblecito que se integra en el paisaje y cuyos habitantes, cada vez menos, rompen el silencio y la tranquilidad de este valle que parece haberse parado en el tiempo: el Valle del Silencio, virgen, natural y exuberante.

El pueblo, erguido sobre una peña, a la que debe su nombre, en los inviernos de nieves se cubre por un manto blanco sobre el que se alza la iglesia de Santiago, de puro estilo mozárabe, declarada Monumento Nacional en junio de 1931. Santiago de Peñalba, Bien de Interés Cultural, se encuentra en la cuna del Oza, en el corazón de la Tebaida leonesa.

Para acceder a este pueblo, declarado conjunto histórico artístico en el año 1976, hay que recorrer todo el valle que en su tiempo también se llamó la senda de los monjes.

Tan solo el paseo para llegar a este mirador merece la pena. Desde aquí se divisa la magnificencia de la vegetación en un amplio espectáculo cerrado por los altos de los farallones, con las cumbres de la Silla de la Yegua, el Pico Tuerto y la Aguiana.

COLORIDO CUDILLERO. Cudillero es un pintoresco pueblo de pescadores construido en las empinadas laderas de tres montes que rodean a la ciudad a modo de anfiteatro. Es sin duda una ciudad de marineros que invita a perderse por sus estrechas callejuelas, admirar sus características casas colgantes, bajar al puerto a pasear o a degustar la pesca del día en uno de los varios establecimientos hosteleros que hay en la localidad.

El entorno de Cudillero es impresionante, en el concejo hay un total de 23 playas, además a escasos kilómetros podemos encontrarnos muchas más en los concejos de Valdés y Muros de Nalón. A unos 11 kilómetros al oeste, en la localidad de Oviñana, se encuentra el cabo Vidío un espectacular saliente con unos acantilados de 100 metros de altura que oferece unas espectaculares vistas de la costa cantábrica.

Asimismo, a unos 40 kilómetros de Cudillero, cerca de la localidad de Luarca —también de visita muy recomendable— se encuentra la espectacular y poco conocida Reserva Natural de Barayo, uno de los pocos lugares de Europa donde aún habitan nutrias en libertad.

AVEIRO, VENECIA LUSA. Tres canales dividen a la ciudad en dos partes. La parte norte del canal principal lleva a las viejas casas de los pescadores de antaño y hacia el sur se pueden encontrar los históricos edificios de la ciudad. Los canales fueron usados hasta hace poco para transportar sal y algas comestibles en los moliceiros, una especie de góndola local que ahora es usada para paseos turísticos.

Puede que no sean patrimonio de la humanidad como los de Holanda, pero eso no les quita su belleza. Lo mejor es que al igual que la capital holandesa, la ciudad es completamente plana, ideal para caminarla o para rodar en bicicletas. El viajero puede disfrutar también de sus amplias y hermosas playas.