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Xoel López: "Pisar el lodo te obliga a fortalecerte"

El artista coruñés, en una foto promocional. AEP
El artista coruñés, en una foto promocional. AEP

El artista habla de su nuevo disco, que presentará en el FicBueu en septiembre, con la tranquilidad de sentirse en el lugar correcto, viviendo "un sueño cumplido"

En alguna ocasión se le ha definido como un artista libre y de Sueños y pan se ha dicho que en él ya no hay complejos musicales. ¿Es así como mejor se compone?

Desde luego, por lo menos en mi caso. Hay gente a la que le ocurre al revés, que necesita cuatro paredes y unos límites muy claros. Es verdad que, al final, todos los necesitamos. El punto de partida es ese punto de libertad total, que luego vas reduciendo para tratar de terminar un trabajo. Crear canciones también tiene que ver con elegir. Lo que sí siento es que tengo una paleta de colores cada vez más amplia y eso es muy divertido, porque cuando llevas 14 discos, si no vas añadiendo nuevos ingredientes, todo te sabe igual.

En el álbum se retrata una etapa de su vida mucho más estable, familiar y hogareña. Pero, ¿cuánto queda del Xoel de antes?

Es una buena pregunta. Realmente, uno no se puede despegar de su pasado aunque quiera. Cuando hago una canción nueva siento, de alguna manera, que estoy terminando de hacer una que ya compuse hace diez años. Creo que mi música es mucho más parecida entre sí de lo que aparenta, lo que pasa es que cambian las estéticas y los ritmos. Esencialmente, es como si llevase trabajando en las mismas tres o cuatro canciones toda la vida.

Como una línea continua invisible.

Sí. Considero que es todo un camino donde cada paso está condicionado por el anterior. Por eso mi pasado me influye y convivo perfectamente con él. Incluso a veces regreso a él para recuperar algunas ideas. Me pasa con mi repertorio, me llevo mejor con él ahora que hace diez años.

¿Cuál cree Xoel López que es la cantidad adecuada de pan, metáfora que usa para la realidad, y de sueños que debemos cargar en la mochila? ¿Se nos olvida equilibrar ambas cosas?

Totalmente, tanto para un lado como para el otro. Quién no ha estado un poco flipado en alguna ocasión y ha creído demasiado en sus sueños y quién no se ha sentido mustio y gris por no tener una ilusión. Creo que todo se basa en buscar un equilibrio constante. No podemos vivir sin una cosa ni la otra. Por ejemplo, en mi caso, yo venía de una época en la que estuve viajando mucho y, aunque ahora me he estabilizado, no he dejado de lado la idea de que el mundo no se reduce a una sola cosa. Es una cuestión de ciclos. No estamos constantemente en equilibrio, por eso hay que ejercer un poco de malabarista de la vida.

Xoel López: "Uno no se puede despegar de su pasado y yo convivo muy bien con él"

Lodo podría recetarse como antídoto contra la desesperanza. En los tiempos que corren, ¿nos hacen falta canciones que nos animen a valorar lo que florece en los peores momentos?

Bueno, hay gente que no pisa el lodo nunca y que pasa por la vida sin apenas tocar fondo, pero los que hemos pasado momentos así o podemos llegar a tener baches sabemos que es un lugar de reconstrucción, de reparación y que ante la adversidad uno revive, se replantea cosas y crece, y lo hace, como dice la canción, más y mejor. Te obliga a fortalecerte. De hecho, la portada del disco representa como un ying yang deconstruido que tiene que ver con esa idea. Uno no puede evitar tener una mala época o experiencia y ello sirve para tener un parámetro de lo que se quiere y lo que no. Es importante estar vivo y sentir que no todo está controlado. A veces hacen falta estas pequeñas revoluciones internas de las que, si las sabemos gestionar, deberíamos salir airosos.

Es un mensaje potente en tiempos que parecen exigir la felicidad constante.

Sí. Hay mucho postureo. Si todo lo que se dice en redes sociales fuese real, todo sería maravilloso, pero no lo es. Vivimos como con una venda y parece que está mal visto contar nuestros fracasos, cuando de ellos se aprende mucho más que de los buenos momentos.

Los sonidos latinoamericanos que caracterizan parte de su carrera, gracias a la etapa que pasó al otro lado del charco, parecen estar más presentes ahora a nivel estatal que cuando usted empezó a trabajar con ellos, ¿no?

Como bien dices, ahora hay más gente que se atreve a usar nuevos ritmos. Cuando yo lancé Atlántico me sentía un poco solo. Sin embargo, donde menos noté esa sensación fue en Galicia. Aquí sentía que se entendía mucho mejor. Es curioso. Supongo que tiene que ver con la emigración, ese flujo musical que hubo gracias a ella. La música latina en Galicia está muy incorporada. ¿Quién no baila un merengue o una cumbia en cualquier pueblo gallego? Lo que sí es verdad es que a mí me dio mucha vida incorporar nuevos ritmos. Gracias a ellos, pude jugar con nuevos sonidos y formas que hicieron que mi música se refrescase un poco.

Aunque ahora esté afincado en Madrid, sigue componiendo en gallego. ¿Es imposible olvidar de dónde se procede?

Totalmente. Yo no puedo evitar ser lo que soy, ni quiero hacerlo. Estoy encantado de haber nacido donde nací y tengo la suerte de querer muchísimo mi tierra. A pesar de estar en Buenos Aires o en Madrid, siempre tuve margen para escribir en gallego y para la morriña. De hecho, creo que cuanto más me separo o cuanto más pasa el tiempo, hay algo dentro de mí que me pide acercarme un poco más y mi forma de hacerlo es componiendo en gallego. Puede que por eso lo esté haciendo ahora y no hace quince años. Es curioso.

En Paramales brindaba por un año más, para que todo saliese mejor. ¿Por qué brindaría hoy? ¿Qué le pide al futuro?

Me conformaría con poder seguir viviendo de esta manera, de la música y de hacer canciones, que para mí es un sueño cumplido. Tener la oportunidad de seguir siendo malabarista creo que ya es mucho.

Xoel López: "Pisar el lodo te obliga a fortalecerte"
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