La Eurocopa emerge en una Francia convulsa

A la huelga de transportistas que amenaza con paralizar el país se suman los paros de los pilotos de Air France y en el servicio de recogida de basuras
Enfrentamientos entre manifestantes y policías en París por la reforma laboral
photo_camera Enfrentamientos entre manifestantes y policías en París por la reforma laboral

La Eurocopa de fútbol, el tercer evento deportivo más mediático e importante del mundo, comienza en una Francia convulsionada por los movimientos sociales y la amenaza terrorista, que empañaron el inicio de una competición que tarda en encontrar el ambiente festivo de este tipo de actos.

Si el estado de emergencia en el que vive el país desde los atentados del pasado 13 de noviembre ya marcó las semanas previas a la competición, en las que se habló más de despliegue policial que de fútbol, en los días inmediatos a su inicio han sido las huelgas las que han restado protagonismo al balón.

El pulso que mantiene el presidente, François Hollande, con el sindicato CGT a propósito de la reforma laboral ha encontrado un campo de batalla explosivo en las horas previas a la Eurocopa en la que Francia espera que siete millones de personas acudan a los estadios o a las zonas de hinchas.

Tanto ha crecido la tensión que el presidente del sindicato CGT ha pedido a los trabajadores que respeten la Eurocopa


La preocupación es máxima y tanto Hollande como el primer ministro, Manuel Valls, aseguraron que harán todo lo que sea necesario para que la Eurocopa se desarrolle en buenas condiciones, lo que supuso un aviso claro a los trabajadores en huelga de los transportes, que tienen en su mano paralizar el país. Una amenaza que, según explicó el responsable de Transportes, Alain Vidiales, a la emisora Europe 1, se traducirá en el envío de comunicaciones a los conductores de trenes, los más díscolos, para obligarles a acudir a sus puestos de trabajo, en especial en los trenes de cercanías de París.

Por si fuera poco, este sábado se suman a los paros los pilotos de Air France, lo que ha creado un ambiente de tensión que ha llevado al presidente del Comité de Organización de la Eurocopa, Jacques Lambert, a concluir que "la fiesta ya está un poco aguada".

Tanto ha crecido la tensión que el propio líder de la CGT, Philippe Martinez, trató de bajar los humos y pidió a los trabajadores que respeten la Eurocopa.

Las autoridades francesas también temen los típicos enfrentamientos entre hinchas, que en la noche del jueves dejaron ya el primer borrón en Marsella, donde los hooligans ingleses mantuvieron enfrentamientos con jóvenes franceses en vísperas del Inglaterra-Rusia del sábado. Los hinchas ingleses ya provocaron en el Mundial de 1998 una batalla campal en Marsella, lo que llevó a declarar el duelo de alto riesgo.

No es la mejor manera de comenzar un gran evento deportivo, que de momento tiene su principal foco en París, donde a todos los paros mencionados se suman los de la recogida de basuras. "No es la imagen que queríamos dar", señaló Lambert en la radio France Inter, donde agregó que "esta no es la mejor forma de recibir a los extranjeros".

Francia esperaba que la composición sirviese de escaparate para su candidatura a sede olímpica en 2024



Francia recibe estos días a una ingente cantidad de público y prensa deportiva, a poco más de un año de que el Comité Olímpico Internacional (COI) designe la sede de los Juegos de 2024 a los que opta París. Francia quería que la Eurocopa fuera un escaparate para vender sus dotes organizativas de cara a esa cita y, por el momento, no se puede decir que haya salido a pedir de boca.

Y eso que el reto era grande, puesto que el evento se produce en un país cuyas fuerzas de seguridad están ya al máximo de actividad por la amenaza terrorista. Los presuntos yihadistas detenidos en Bruselas confesaron que la Eurocopa era uno de los objetivos de sus bombas que ya resonaron en la noche del 13 de noviembre junto al Estadio de Francia de Saint Denis, en el norte de París. Por eso, el Gobierno y la UEFA, organizadora del evento, han blindado todo lo que tiene que ver con la competición.

A los espectadores les han pedido que acudan tres horas antes del inicio de los partidos para que tengan tiempo suficiente de superar los dos perímetros de seguridad implantados. En el primero son sistemáticamente cacheados en busca de armas y explosivos y en el siguiente solo son controlados de forma aleatoria, aunque es ahí donde tienen que presentar sus entradas. El dispositivo es similar en las zonas de hinchas que se han montado en las diez ciudades que acogerán partidos.

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