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La manta de Alejandro Gómez

Juzgado, Caballero, Cortes, Alejandro Gómez y Julio Rey, en el Maratón Europeo de Múnich.EP
Juzgado, Caballero, Cortes, Alejandro Gómez y Julio Rey, en el Maratón Europeo de Múnich.EP
La vida puede ser maravillosa, como decía el malogrado Andrés Montes. Pero también muy ingrata, por ejemplo para el gran Alejandro Gómez, una leyenda del atletismo que hoy en día lucha por sobrevivir ante el ataque repentino de una cruel enfermedad

Tres participaciones en los Juegos Olímpicos (Seúl 88, Barcelona 92 y Atlanta 96), la cúspide del deporte mundial y, en especial, en el atletismo; cuatro en el campeonato del mundo (Tokio 91, Goteborg 95, Sevilla 99 y París 2003); tres más en campeonatos de Europa (Split 90, Budapest 98 y Múnich 2002), innumerables victorias, un consumado especialista en el mundo del campo a través. Campeón de España de cross en 1989 y 1995, campeón de España de 10.000 metros en 1989 (28.54.34), 1991 (28.10.27), 1993 (28.25.53), 1995 (29.29.15) y 1996 (27.49.10), campeón de España de medio maratón en 1992 (1.04.13) y 2003 (1.04.40) e internacional 41 veces con España durante casi veinte años, desde 1987 hasta 2006. El legado de Alejandro Gómez (Vigo, 11 de abril de 1967) en el mundo del atletismo español y gallego es enorme. Conoció tres décadas (los ochenta, los noventa y los dos miles) de carrera en la élite del atletismo en las que el vigués fue un luchador infatigable, un competidor nato y feroz, una referencia. Lo es. Lo será siempre.

Hoy, la vida del que fuera uno de los mejores atletas gallegos de la historia, quizá el mejor fondista en esta pequeña esquina en el noreste de la península ibérica, se apaga lenta e inexorablemente, un cáncer galopante (tumor en el cerebelo concretamente) detectado el pasado día 8 le ha llevado hasta el hospital. La situación es terrible. Desesperado, Gómez se apaga. Le amenaza el ataque de su enfermedad en un lugar del cerebro donde es imposible ser operado.

Hubo tiempos mejores. Todavía los puede vivir. Dicen que uno cosecha lo que ha sembrado y lo que ha hecho durante toda su vida Alejandro Gómez es amistad, de los aficionados y, sobre todo, de sus compañeros en el siempre abnegado atletismo. Por eso las palabras de ánimo, de apoyo, de reconocimiento, han sido numerosas por parte de sus rivales, también amigos, porque Alejandro Gómez es así, hombre generoso como pocos. El mundo del atletismo se ha unido como nunca para estar al lado del vigués en este momento tan complicado desde que los medios de comunicación dieron a conocer su enfermedad. Todos LOS MEDIOS han sido unánimes: lo de Alejandro Gómez es una desgracia, sobre todo para un hombre esencialmente bueno. No se merece lo que le está pasando al hombre inquieto que siempre ha sido Gómez, últimamente centrado en el canicross, un deporte en el que funde sus dos mayores pasiones, el atletismo y los perros.

A veces, los campeones, rivales en el mundo del deporte, acaban siendo amigos. Fue el caso de Niki Lauda y James Hunt, los dos campeones del mundo de Fórmula 1, cuya amistad hasta la muerte del inglés fue inquebrantable, dentro de los circuitos y fuera de ellos, como excepcionalmente explica el film de Ron Howard "Rush", sobre todo un canto a la amistad.

Es el caso de Alejandro Gómez y el gran Martín Fiz, otro ganador compulsivo de medallas. El vitoriano, campeón de Europa de maratón (Helsinki 94), del mundo en Goteborg 95 y subcampeón del mundo en Atenas 97, cuarto en el de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, sexto en los de Sydney 2000, casi nada al aparato, busca estos días un avión (no es fácil) en Bilbao que le lleve hasta Vigo para ver a su amigo del alma, como ha explicado esta misma semana El Mundo. "He estado en su casa, él en la mía... Hemos preparado juntos muchos campeonatos. Hablé lo que pude y traté de motivarle... pero no aguanté y me derrumbé. Son muchos años, muchas años juntos", confiesa Fiz en su intervención.

Han sido años y años de sufrimiento al lado, kilómetros y kilómetros de penalidades. Como niki Lauda y James Hunt, solo Martín Fiz y Alejandro Gómez saben lo que han pasado en su carrera deportiva para llegar a este momento, una encrucijada decisiva.

Es de esperar que el vitoriano pueda viajar pronto hasta Vigo para abrazar a su amigo y que ambos, juntos como antaño, puedan recordar los buenos viejos tiempos, aquellos en que Alejandro se tapaba con su querida frazadita, la manta que le regaló su abuela para calentarse cuando arrecia un frío –quizá bajo la lluvia, quizá bajo la nieve– que solo conoce el que corre un cross invernal, la misma manta en que el vigués siempre acogía a sus amigos, entre ellos a Martín Fiz.

La pasión por el canicross

¿A qué se ha dedicado los últimos años Alejandro Gómez? Inquieto por naturaleza y apasionado por los animales, el fondista de Vigo consiguió unir dos de sus pasiones, los perros y el atletismo, el canicross, una modalidad a la que Alejandro Gómez dio a conocer a muchos en Lugo hace tres años, cuando viajó a la ciudad de las murallas invitado por el diario El Progreso para participar en una charla con motivo de la primera edición del medio maratón de Lugo, que organiza este diario y que, desgraciadamente, no ha podido celebrarse en su edición para este año a causa de la crisis sanitaria mundial generado por el coronavirus.

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