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Mikel Arruabarrena: "Tengo la ilusión intacta"

Mikel Arruabarrena, durante el entrenamiento del miércoles. CRISTIAN FERNÁNDEZ
Mikel Arruabarrena, durante el entrenamiento del miércoles. CRISTIAN FERNÁNDEZ

El tolosarra ya se entrena como uno más con sus nuevos compañeros y resta importancia a sus propias cifras siempre que al equipo le vaya bien

Mikel Arruabarrena llega al Pontevedra "después de unos meses malos en Fuenlabrada", pero con la "ilusión intacta". Tras medio año en el conjunto madrileño decidió salir, aunque no quería hacerlo "regalado". En el granate vio a un equipo "muy trabajado, que hace bien las cosas aunque la temporada pasada sufrió". Ahora, como nuevo y flamante fichaje, espera ayudar a que ese sufrimiento no se repita.

El día de su fichaje, Arru recorrió más de 1.200 kilómetros entre el viaje de Tolosa a Fuenlabrada, para finiquitar su contrato, y el de la localidad madrileña a Pontevedra, para iniciar su nueva aventura. El nuevo documento lo une al equipo pontevedrés hasta junio de 2019. O de 2020, pero eso será solo si marca un mínimo de 15 goles, una cifra muy respetable. Sobre el tema anotador, el punta asegura que "lo más importante es que el equipo funcione y las cosas vayan bien". "Si entramos en el play-off y meto ocho goles, estaré contento igual", añade.

En cualquier caso, cumplirá los 36 años de granate. A su edad, le sorprende la juventud de su nuevo vestuario: "En los equipos de Segunda B suele haber cinco o seis jugadores veteranos. Pero aquí tenemos más de treinta tan solo dos –Nacho López y él–". Arruabarrena ha vivido de todo en este deporte y se ha dado a conocer. Sabe que la gente espera mucho de él por su pasado en Primera, pero eso no le supone una presión añadida: "Más presión de la habitual no tengo, ni por jugar donde he jugado ni por nada. Es normal que se firme a un delantero y se pretenda que haga goles y esté lo mejor posible. Me han dicho que esta afición sigue mucho al equipo, sobre todo cuando va bien, y el campo es una maravilla. Cuando las cosas salen bien, es normal que a uno le halaguen. Hay que trabajar mucho, a las duras y a las maduras".

Su segunda aventura en su vuelta a la Segunda División B española llega después de una muy buena época en Chipre. Allí marcó goles y disfrutó de una calidad de vida fantástica. Sin embargo, un tema familiar le empujó a regresar cerca de su casa: "La decisión de marcharme del AEL Limassol no fue porque estuviese mal allí. Al contrario, tuve que pedir por favor el venirme. El caso que iba a ser padre y quería tenerlo en España para estar cerca de la familia". Así, la paternidad le abrió de nuevo las puertas del balompié español. "En aquel momento me sobraban ofertas de Segunda B, pero después de no haberlo hecho bien en Fuenlabrada la situación cambió mucho", confiesa. El Pontevedra confió en él y lo recibió con los brazos abiertos.

VESTUARIO. Después de un primer día en el que hizo un trabajo al margen por las horas de coche acumuladas, el miércoles ya se entrenó a un ritmo más normal. Todo ha sucedido muy rápido y, de hecho, aún no ha podido quedarse con los nombres de la mayoría de sus compañeros. Con los capitanes solo ha hablado temas como "dónde vivir".

Sobre el que será su compañero y competidor en el ataque –Luismi quiere jugar solo con un punta–, Javi Pazos, Mikel señala que cree que ya sabe que "le metió un gol al Fabril". Cree, además, que es un delantero con el que podrá acoplarse bien si Luismi así lo pide. Arruabarrena ya es uno más.

"Lo que está viviendo el Eibar es un sueño que será muy difícil de repetir"
Amor. Eso es lo que desprenden las palabras de Mikel Arruabarrena cuando habla del Eibar, el equipo en el que más años estuvo como profesional: siete. El punta tolosarra se deshace en elogios para un conjunto que vive "un verdadero sueño".

El equipo de Ipurúa lo es todo para él. Vistiendo su camiseta debutó en Primera División cuando ya sobrepasaba la treintena y casi había perdido la esperanza en poder hacerlo: "Cuando era joven realicé dos buenas campañas en Bilbao Athletic y Osasuna Promesas, con 15 y 14 goles en cada una respectivamente. Pero aun así, no me dieron la oportunidad de debutar en Primera con ninguno de esos dos equipos. Después, en el Eibar, ya con 31 años, conseguí debutar en la máxima categoría y además hice un temporadón".

Durante los años previos al ascenso a la categoría de plata, asegura, el Pontevedra nunca se cruzó en su camino con una posible oferta. O si lo hizo, a él no le interesó demasiado escucharla: "En aquel momento estaba muy, muy bien en Eibar, por lo que no me planteaba buscar otros destinos. Vivía en casa y estaba muy cómodo".

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