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2-2. El Pontevedra resucita a base de fe y fútbol para salvar un punto

Dos jugadores del Arenteiro presionan a Rufo. DAVID FREIRE
Dos jugadores del Arenteiro presionan a Rufo. DAVID FREIRE
Charles, con dos goles, condujo al equipo a una remontada inconclusa

Estaba muerto. Condenado por los mismos errores de siempre. Pero en dos chispazos en la segunda mitad, el Pontevedra igualó un partido que tenía perdido a falta de 20 minutos y que a punto estuvo de ganar. Con Pasarón ya encendido y las dudas sobre el proyecto magnificadas por 1000 rondando, Charles apareció para empatar el encuentro y conducir al equipo pontevedrés hacia una remontada inconclusa que se cerró con un punto tan insuficiente como meritorio y que debe dar alas al conjunto granate para que llegue, por fin, la primera victoria.

Comenzó muy bien el Pontevedra en el partido. Sin ansiedad, sin prisas y tratando de rifar lo menos posible el balón. Con Javi Rey como capitán general de la maquinaria granate, el cuadro de la Boa Vila era capaz de salir de la presión del Arenteiro y plantarse en la zona de tres cuartos rival con posibilidades de éxito. No encontraba del todo los caminos hacia el gol ahí el equipo local ante la acumulación de rivales, pero daba la sensación de que todo pasaba por ir madurando el partido así hasta encontrar un gol que a Charles se le escapó tras un centro de Seoane que el brasileño cabeceó alto.

Sin embargo, una vez más, el castillo del Pontevedra se derrumbó al primer soplido del rival. Corrían los 20 minutos de juego y el Arenteiro forzó un córner que Álex ejecutó al corazón del área raso. El grueso del bloque verde arrastró a sus marcas hacia el primer palo y en el punto de penalti apareció solo Renan Zanelli. Con Araújo todavía buscándolo, el brasileño conectó un zurdazo ante el que nada pudo hacer Cortés. Primera llegada y primer tiro, primer gol.

El tanto hirió del todo a un PCF ya sin capacidad para levantarse de la enésima cornada con tres trayectorias esta temporada. El duelo cayó entonces en una indefinición. Y nueve minutos después, en un balón largo, cayó el 0-2. La zaga granate no acertó a despejar con contundencia un balón largo sin relativo peligro. Pino no protegió con la suficiencia necesaria el balón y este cayó a los pies de Adri Castro, que desde fuera del área conectó un zurdazo inapelable. Caía el segundo a la media hora.

Ya con todo perdido nuevamente, el Pontevedra no se derrumbó. El Arenteiro le cedió todo el terreno y los granates empezaron a inquietar a través de sus acciones por los carriles exteriores la meta de Diego. Charles no acertó a rematar en boca de gol una peinada de Rufo. Rubio rozó el palo con un chut desde la frontal y Diz cabeceó alto con todo a favor un gran servicio de Samu Araújo.

Ángel retocó tras el descanso y colocó a Romay por Diz para tener más juego por dentro y dejar todas las bandas para los laterales. Pero en la primera pérdida, el Arenteiro pudo sentenciar. Eimil llegó liberado desde atrás y se plantó ante Cortés, que ganó en el mano a mano. El PCF había ganado una vida extra. Y antes de la hora de juego, Rodríguez llamó a la revolución con tres cambios para pasar a jugar con tres defensas y colocar a Álex y Calvillo de carrileros. El conjunto granate volcó el partido hacia la portería rival y le metió ritmo a la circulación de balón, pero fue incapaz de doblegar la resistencia de un Arenteiro estoico. Aunque adonde no llegó con juego, sí pudo hacerlo a balón parado. Rufo cabeceó un córner que no encontró un compañero que la embocase a gol y poco después, un buen servicio en una falta dejó a Romay solo ante Diego. El de Malpica conectó mal con el balón, pero el esférico cayó a los pies de Seoane, que no se la esperaba y no logró empujarla.

El PCF iba quemando sus naves, pero de nuevo desde la pizarra encontró por fin el aire que necesitaba. Oier botó una falta lateral magistral desde el costado izquierdo y Charles se anticipó para recortar diferencias.

Y casi sin tiempo para plantearse el nuevo escenario, Rufo peleó hasta el último metro del campo con Germán un balón casi perdido y se la quedó para asistir desde la línea de fondo a Charles, que puso el 2-2. Quedaban 15 minutos y el PCF había igualado en dos. Pasarón pasó de las uñas a los aplausos y el cuadro granate buscó con ansia la remontada.

Pudo llegar el 3-2 en una falta de Seoane, pero sobre todo en el añadido, cuando el PCF se volcó ante un Arenteiro que sin energía que no sabía cómo contenerlo. Apareció entonces una mano salvadora de Diego a un derechazo de Álex. Y segundos después, se libró de nuevo el equipo ourensano en un cabezazo de Yelko que no encontró, de milagro, portería.

2-2. El Pontevedra resucita a base de fe y fútbol para salvar un punto
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