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35-20. El Cisne arrolla al Vila de Aranda con una segunda parte antológica

HQR_ BALONMANO_ Cisne Los Sauces- Villa de Aranda_ Jugadas_ ambiente_ banquillos_ Pabellon Municipal
Carlos Álvarez celebra uno de los goles del Cisne Los Sauces GONZALO GARCÍA
Villamarín y la defensa dirigida por un Calvo descomunal sacaron de quicio a un poderoso rival

El Cisne Colegio Los Sauces pasó por encima del Villa de Aranda como una apisonadora para sellar su tercera victoria del curso y afianzar su liderato de Plata. El equipo pontevedrés rayó la perfección en una segunda parte memorable, plagada de intensidad y acierto. Una joya de coleccionista para los fieles del club. Un segundo tiempo en el que el nivel defensivo rozó la perfección y se alió con el Villamarín de las grandes jornadas para sellar un triunfo inesperadamente contundente (35-20, 18-4 del segundo acto).

El Cisne es un equipo reconecible en la fluidez ofensiva y velocidad. Un equipo que vive de las correrías de sus flechas exteriores y la rapidez de circulación en primera línea al ritmo del baile de la muerte de Álex Chan. Esa luz lo deslumbra todo e impide tener visión consciente del papel de secundarios aspirantes al Oscar en labores de intendencia.

Y es que no se podría comprender el triunfo pontevedrés sin la labor de desgaste de una defensa perfectamente engrasada, en la que las piernas y el corazón de Iván Calvo ejercen el liderazgo al lado de su cómplice Conde: esos tipos del teatro que hacen más fácil la vida de los artistas.

Al descanso, el duelo era un hermoso espectáculo de juego y tensión, con alternativas en ambos bandos, con errores e imprecisiones también y con ataques entonados (17-16).

El Cisne era capaz de anular el juego con el pivote Javi García, pero a cambio sufría la percusión de la primera línea visitante.

En el segundo acto, Jabato aprovechó la distancia de la posición defensiva de Conde con el banquillo para hacerlo encajar con Calvo. Y el Cisne se puso a volar. Villamarín, que había tenido un primer tiempo de creciente acierto, apenas tuvo trabajo en un arranque del primer tiempo en el que los burgaleses acabaron desquiciados, sin ideas, acosados por una defensa de dos mil piernas que se hizo infranqueable.

En esa dinámica, el parcial fue de 13-2 para reventar el duelo. A la zaga se unió la velocidad de los extremos, la puntería desde siete metros, el concierto de lanzamiento exterior. Brillo colectivo. La suma de las piezas, con mención especial para el crecimiento de Bruno Vázquez, las buenas sensaciones de Ocaña y el debut de Lysak. Ah, y de postre, diez paradas de Villamarín en el segundo acto. Algunas, de otro planeta.

35-20. El Cisne arrolla al Vila de Aranda con una segunda parte...
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