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Álex González, energía renovable para el PCF

Álex González en la biblioteca central del Campus de Pontevedra, celebrando sus 100 partidos con el Pontevedra. GONZALO GARCÍA
Álex González en la biblioteca central del Campus de Pontevedra, celebrando sus 100 partidos con el Pontevedra. GONZALO GARCÍA

 El jugador cántabro, ingeniero de recursos energéticos, cumplió el pasado domingo 100 encuentros entre Liga y play-off con el equipo granate
 

La energía del Pontevedra no se crea ni se destruye, se transforma. Álex González lleva 100 partidos demostrándolo, traduciendo su sudor en rendimiento para el equipo. Tres temporadas con una participación en encuentros próxima al pleno le permiten acceder a un selecto club de futbolistas del que también forman parte Edu Sousa (216) y Kevin Presa (180).

Alcanzar la centena de duelos no es una tarea tan sencilla: requiere amor mutuo entre el trabajador y la empresa y la cooperación necesaria del capataz para vestir de corto a su subordinado casi cada domingo. "Desde el principio me encantó el club, la ciudad, la gente, el clima y el ambiente. A medida que fue pasando el tiempo me he ido asentando y sintiéndome más a gusto": lo del amor surgió pronto.

Nadie más que él entiende del empleo de vatios, julios y calorías. Y es que, además de hacer más difícil la vida del lateral derecho de turno, Álex exhibe músculo intelectual como ingeniero de recursos energéticos. Una conversación con él puede derivar en coordenadas insospechadas: desde el análisis del Rápido de Bouzas - Coruxo hasta las claves del futuro del país.  

"Yo no llegué aquí procedente de una gran cantera y sumergido en la pequeña burbuja del fútbol"

"España se dirige hacia las renovables en los próximos años. Las centrales nucleares están desmantelándose, las térmicas se han cerrado y la energía solar y la fotovoltaica están en alza", explica el cántabro, que no agota su tiempo ni en el deporte ni en la ingeniería.

"Estudio un máster de prevención de riesgos laborales. Me habría gustado encontrar algún trabajo o unas prácticas que pudiera compatibilizar con el fútbol. Pero no es sencillo hallarlo por las tardes. Por eso, antes de estar parado, decidí seguir formándome".

La culpa de que el joven haya salido tan recto es de su propio esfuerzo, sus genes y su familia, que no le ha permitido abandonar el camino correcto. "Mis padres me inculcaron que, aunque jugase al fútbol, debía estudiar. Esto se acaba y luego hay que vivir de algo. Si juegas diez temporadas en Segunda B, con los sueldos que hay, no es suficiente para el resto de tu vida. Y si hay algo que te gusta, ¿por qué no estudiarlo e intentar dedicarte a ello?".

Y como hombre de ciencia y números que es, optó por la ingeniería. "Siempre se me ha dado bien estudiar. Buscaba esforzarme lo necesario para aprobar y poder compaginarlo con otras actividades, pero no destacaba por ser el más constante". Viéndolo jugar, nadie lo diría.

"Siempre se me ha dado bien estudiar. Buscaba esforzarme lo necesario para aprobar"

 EJEMPLAR. De hecho, en el fútbol es el vivo ejemplo de superación personal, de ascenso desde los escalones más humildes y de fabricación a sí mismo. Conociendo su trayectoria es más fácil comprender los ejercicios de tenacidad que realiza sobre el césped, llueve, truene o haga calor.

"Yo no llegué aquí procedente de una gran cantera y sumergido en la pequeña burbuja del fútbol. Al acabar juveniles comencé en Preferente, en el equipo de mi pueblo. Estuve en Tercera y llegué a Segunda B porque ascendimos con el Tropezón". El extremo zurdo granate no sabía hasta donde podía llegar, "para eso también hace falta suerte", recuerda. Y por eso asimiló desde el primer día que los estudios le garantizarían un futuro que el fútbol no podía prometerle.

Fue cuando dio el salto a la categoría de bronce cuando se empezó a plantear si aquello del deporte podía darle sus frutos. "Cuando empecé a jugar en Segunda B me di cuenta de que no había tanta diferencia como percibía cuando lo veía desde fuera. Después de una buena temporada, en la que metí siete goles, me pregunté, ¿por qué no seguir? Y así fue. Tuve dos años buenos, lo que es clave para asentarte, y desde entonces siempre he ido en crecimiento".

FICHAJE. Luisito y Roberto Feáns se lo llevaron al Pontevedra procedente del Lealtad de Villaviciosa. Y sus virtudes pronto le hicieron un hueco en el corazón de Pasarón, donde lleva ya tres temporadas castigando la banda, hasta ir asumiendo galones de veterano, como hizo el domingo pasado con su mensaje en la rueda de prensa. "Era necesario agradecer el comportamiento que tuvo la afición, sobre todo teniendo en cuenta el día que hizo".

Aquel mismo día cumplió los cien con un sensacional rendimiento frente al San Sebastián de los Reyes. De su etapa en Pontevedra "me quedo con muchas cosas. Lo más bonito fue jugar un playoff, pero los malos momentos te hacen más fuerte. La temporada pasada fue dura y nos sirvió para crecer. Espero que lo bonito venga este año" en el curso del regreso de la ilusión, que comparte con los parroquianos del campo de O Burgo. "Intento vaciarme siempre por el equipo y por la gente y creo que lo agradecen".

El partido 101 podría llegarle en Coruxo, aunque será duda hasta el final debido a una leve lesión muscular. Si finalmente no juega el domingo en O Vao, Álex González siempre tendrá por delante cinco fines de semana más, como mínimo, para seguir transformando energía para el Pontevedra. 
 

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