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Oier Calvillo y Álex González, los alfiles que afilan al Pontevedra

Oier Calvillo (izquierda) y Álex González, en el campo de Xeve este lunes. GONZALO GARCÍA
Oier Calvillo (izquierda) y Álex González, en el campo de Xeve este lunes. GONZALO GARCÍA
Oier Calvillo es el máximo asistente del Grupo 1A, mientras que Álex González es el hombre que más centra en toda la Segunda B ►"Gusta tener incidencia en el juego del equipo", reconocen los dos extremos granates
Los alfiles son, quizá, una de las piezas menos reconocidas del ajedrez. Con sus movimientos diagonales, ofrecen una profundidad de ataque al jugador que los maneja que otras piezas como el caballo o las torres no aportan. En el tablero, aquellos alfiles que arrancan en una casilla blanca solo podrán moverse en cuadrados de ese mismo color. Y lo mismo sucede con los que arrancan en las casillas negras. En el Pontevedra, ocurre algo similar. En el tablero de ajedrez de Pasarón se presentan peones gregarios, caballos capaces de saltar líneas, torres contundentes por pura potencia y dos valiosas reinas como Charles y Rufo. Pero ninguna de estas piezas tendría sentido sin los alfiles. Las piezas diferentes, capaces de penetrar desde los costados con movimientos largos, diagonales y profundos hasta a la defensa más férrea: Álex González y Oier Calvillo, los alfiles granates.

Al igual que los alfiles, González y Calvillo rinden en la monocromía natural: el zurdo por la izquierda y el diestro por la derecha. No les saquen de ahí, pero aprovéchenlos en esos carriles, porque muy pocos los afilarán más. Así lo dicen los datos. Porque el capitán del Pontevedra es el futbolista de toda la Segunda B que más balones centra. El zurdo ha ejecutado un total de 92 envíos aéreos o rasos a sus compañeros, siempre según Wyscout. Un promedio de 6,8 cada 90 minutos de juego. Además, presenta un porcentaje de acierto para encontrar al compañero elevado (el que más entre los máximos centradores del Grupo 1A). Cuatro de cada diez balones salidos –casi siempre– de su zurda encuentran a otro granate. Un acierto que se ha incrementado con la llegada de Luisito, que ha sido capaz de potenciar todavía más el juego por las bandas que ya promovía Jesús Ramos. "Apostar mucho por llevar el balón rápidamente hacia fuera para hacer daño desde ahí ha sido un poco la línea de toda la temporada. Aunque sí que es verdad que ha habido momentos en los que por falta de agresividad a la hora de encarar o de acierto no hemos estado tan bien. Muchas veces nos ha faltado centrar desde posiciones más favorables", reconoce González aludiendo a los peores partidos del equipo en este curso tan irregular.

El cántabro, además, promedia casi ocho regates por encuentro, lo que le ha permitido colocarse en la quinta posición de gambeteadores del Grupo 1A, aunque es el que más éxito tiene: en un 63% de las ocasiones es capaz de superar a su par. "A la gran mayoría de jugadores de ataque nos gusta estar en contacto con el balón y tener incidencia", apunta.

ASISTENTE. También en el Grupo 1A destaca Oier Calvillo. Aunque en su caso, en la estadística de asistencias. Y es que nadie ha dado más que el vasco: cinco. Tan solo le iguala Brais Abelenda, del Compostela, aunque con más minutos de juego. "Sinceramente no lo sabía. Y es algo que me alegra oír. Todo lo que sea aportar al equipo está bien. Si es con goles mejor que con asistencias. Pero que las cifras te acompañen es algo que da más confianza", expresa Calvillo.

"Una de las razones por las que vine es porque creía que mi estilo de juego podía encajar aquí. Y creo que es así. Estoy muy a gusto. Los extremos estamos teniendo incidencia, pero creo que incluso podríamos tener incluso más. Aunque me parece que nuestro trabajo es bueno", continúa el diestro.

Al igual que su compañero en la otra cal, Calvillo ha visto cómo desde la llegada de Luisito, sus ya buenas cifras han mejorado. Para empezar, porque ha recuperado la titularidad. "Luis me ha dado su confianza y eso te hace ser positivo. Todo influye y juegas más suelto. Cuando ves que las cosas te empiezan a salir de nuevo disfrutas mogollón, porque es la leche", reconoce el vasco, que se sintió "señalado" y "cabreado y triste" con su cambio en el minuto 26 en el último partido: "Luego lo piensas durante el partido y te das cuenta de que no pasa nada. Hay que relativizar y ves que el míster no lo ha hecho por un tema personal".

Pese a ello, esa sustitución no fue su punto más bajo. "Yo lo pasé mal en determinados momentos. Estaba frustrado y algo más bajo. Me preguntaba por qué no me salían las cosas. El primer partido en Ferrol me salió el debut soñado. Pero cuando las cosas van mal, nadie te va a decir lo bueno que eres. Así que tienes que saber bailar entre esos dos extremos. Yo estudio psicología y creo que la mente es lo que más influye en el fútbol. Por eso trabajo mucho con mi coach, Julen Ortiz de Murua", explica.

Tras una semana sin partido, ahora ambos alfiles se centran en seguir dando el máximo para sacar al Pontevedra de una situación "delicada y atípica", pero con margen. Todo pasa por A Coruña.


Pancarta. Apoyo a Luisito en el campo de Xeve

Pancartas en apoyo a Luisito. GONZALO GARCÍA.JPG

El campo de Xeve acogió este lunes la vuelta al trabajo del equipo granate con una pancarta colocada –presuntamente– por aficionados en apoyo a Luisito, que hace una semana sufrió una trombosis. "A Luisito hai que roelo. Forza míster", rezaba el mensaje.

Oier Calvillo y Álex González, los alfiles que afilan al Pontevedra
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