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El amor por el granate no atiende a razones

Conchita y Álex González, con las camisetas del Pontevedra este martes en Pasarón. DAVID FREIRE
Conchita y Álex González, con las camisetas del Pontevedra este martes en Pasarón. DAVID FREIRE
A sus 87 años, Conchita lleva toda una vida siendo fiel seguidora del Pontevedra CF ►El pasado domingo, la aficionada celebró con toda la plantilla el ascenso a Primera RFEF

El fútbol nunca ha sido solo fútbol para Concepción Dacosta (Pontevedra, 1935). Siempre ha sido mucho más. Las risas y los llantos, las alegrías y las penas del Pontevedra Club de Fútbol han sido una forma de sentir y de vivir para esta pontevedresa de 87 años, que el pasado domingo hizo su sueño realidad, al celebrar con "mi Pontevedra del alma" el ascenso a Primera RFEF.

Hace seis años que no va a Pasarón por motivos de salud, pero este martes Conchita decidió regresar al fortín granate para encontrarse con Álex González, capitán del equipo de la Boa Vila. Una cita que tuvo sabor a reencuentro, ya que el pasado domingo González estuvo, junto a todos sus compañeros y Ángel Rodríguez, con la aficionada granate en la Praza do Teucro.

"Fue muy emocionante, un recuerdo para toda la vida", reconoce Conchita. En la mítica plaza pontevedresa, la aficionada granate conversó con los jugadores y el técnico del equipo de su corazón. "Samu (Araújo) nos llamó a todos, diciéndonos que había una señora que quería sacarse una foto con nosotros", relata González, "fuimos a hacernos la foto de una manera improvisada, sin ni siquiera conocer la historia".

Cantaron, aplaudieron y celebraron junto a una aficionada histórica del club granate, casi sin saberlo. "Cuando llegas a casa y conoces la historia de verdad, es increíble", explica el capitán. Y es que Jesús Domínguez, nieto de Conchita, compartió la historia de su abuela a través de Twitter, con un vídeo en el que la pontevedresa y todo el equipo granate celebraban con cantos y aplausos el ansiado ascenso.

 

"He visto el vídeo cientos de veces", reconoce González, "y en todas ellas se me pone la piel de gallina". Para Conchita, este es uno de los recuerdos más especiales que guarda con su Pontevedra: "¿Cómo lo iba a vivir? Con muchísima alegría. Yo siempre he sido muy tímida y el domingo fueron muy amables y atentos conmigo".

Y es que Conchita compartió con la plantilla del Pontevedra mucho más que cánticos y aplausos. La pontevedresa nació y se crió en Lérez, donde conoció a las familias de Javi Rey y Víctor Vázquez Churre. Para el capitán del Pontevedra, poder "hacer feliz a la gente de esta manera no está pagado con dinero". "Me demostraron sus valores como personas y eso es algo que me ha llegado al corazón", reconoce la pontevedresa, "ahora ya me puedo morir tranquila".

Álex González. Capitán del Pontevedra CF
"He visto el vídeo cientos de veces y se me pone la piel de gallina. Hacer feliz a la gente no está pagado con dinero"

TODA UNA VIDA. Concepción Dacosta nació en Lérez en 1935. Ella no lo sabía, pero en las calles de su barrio acabaría forjando una auténtica pasión por el fútbol y, sobre todo, por el Pontevedra CF. "Por aquel entonces todos los chavales del barrio jugaban al fútbol en la calle", recuerda, "no había nada más que eso, así que todo el mundo iba a ver al Pontevedra".

Cuando Conchita fue por primera vez a Pasarón, "aquello era un campo de hierba pura, no como los que hay ahora". Un terreno de juego de los de antes, en el que la pontevedresa vio, año a año, cómo su equipo iba creciendo y con él, la pasión que ella sentía por sus colores.

El fútbol fue ganando presencia en la ciudad del Lérez, Pasarón creció y con el tiempo, ya había porteros en las entradas al estadio. "Una de mis mejores amigas vivía encima de un zapatero que, justamente, era uno de los porteros de Pasarón", relata Conchita, "así que nos dejaba pasar gratis al campo. Nunca tuve carné de socia, siempre me colaba. Los demás tenían que pagar, pero yo iba de gorra", recuerda entre risas.

Por aquel entonces, ella ya se había mudado al barrio de San Roque, donde conoció a Eduardo Dapena Lis Cholo, el mítico capitán del Hai que roelo! Para Conchita, aquellos fueron sin duda los años más especiales como seguidora granate.

Conchita. Aficionada del Pontevedra CF
"El domingo me demostraron sus valores y eso me ha llegado al corazón. Ahora ya me puedo morir tranquila"

Unos tiempos en los que también forjó amistad con José Castro Ruibal, masajista del Pontevedra CF, y con el que comentaba los partidos los domingos, al igual que con el padre de Rafa Sáez.

Pasaron los años y Conchita se casó. Un marido en la marina mercante, tres hijas y el trabajo en la plaza de abastos de la ciudad fueron alejando a Conchita de su pasión: ir a Pasarón. Sin embargo, ni siquiera las dificultades hicieron que la pontevedresa perdiera el sentimiento por su equipo. Y es que, aunque no podía acudir tan a menudo al campo, Conchita siempre estaba atenta a lo que ocurría con el Pontevedra.

Un sentimiento que transmitió también a sus hijas, con las que compartió momentos inolvidables como aficionada cuando su marido regresaba de las travesías en el mar. Era entonces cuando toda la familia se reunía para ir a Pasarón los domingos, donde no se perdían ningún partido del Pontevedra.

Ahora, más de media década después de aquellos recuerdos, Conchita sigue entonando el ¡Arriba Pontevedra, hai que roelo! allá por donde va.


La radio. Compañera fiel de Conchita
Hace seis años que la salud de Conchita no le permite ir a Pasarón, pero eso no es un impedimento para que ella siga de cerca a su Pontevedra. Y es que la radio se ha convertido en la mejor amiga de la aficionada granate.

"No sale a la calle sin la radio y sus cascos. Escucha al Pontevedra, canta los goles y siempre avisa de si ganan, pierden o empatan", relata su hija, Ana Domínguez.

Herencia. La pasión de varias generaciones
Los futboleros y las futboleras de cuna bien saben que la pasión por un equipo es algo que se puede heredar, aunque suene inaudito para quienes no comprenden la locura de este deporte.

Conchita es una de esas mujeres que ha ido transmitiendo, generación tras generación, el amor que siente por el Pontevedra CF. Tanto, que su nieto Jesús Domínguez decidió irse a estudiar periodismo a raíz de dos futbolistas granates, con los que viajó a Valladolid y decidió quedarse allí.

Pero Jesús lleva al Pontevedra en el corazón, como su abuela. "Que el fútbol nunca es solo fútbol lo aprendí a su lado", explica el pontevedrés. "Ella contaba en casa las historias del mítico Hai que roelo!, y entonces empecé a apasionarme por el Pontevedra".

Jesús explica que para su abuela el fútbol "siempre ha sido una distracción y una pasión, sobre todo a raíz de la enfermedad". El Pontevedra ha sido "el compañero" de Conchita durante toda su vida, y ahora también acompaña a las nuevas generaciones como Jesús, su madre y sus tías, fieles seguidores del Pontevedra.

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