Un año más, los obstáculos no pueden con los gladiadores

► La Gladiator Race celebró el sábado su octava edición con cifras de récord, reuniendo a 1.450 participantes en a Illa das Esculturas
Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

A Illa das Esculturas volvió a llenarse el sábado de gladiadores que pusieron a prueba sus límites en la VIII Gladiator Race. En total fueron 1.450 los que se enfrentaron a un circuito salpicado de obstáculos, tanto en la modalidad individual como en grupos. "Este año hubo cinco pruebas a mayores como los zancos, hinchables o una pista americana que los atletas tenían que atravesar con rifles en la mano. La verdad es que el nivel ha sido increíble porque muchos están llegando a la meta muy rápido", señalaba Serafín Martínez, organizador de la Gladiator Race.

Desde las 15.00 horas, las orillas del Lérez acogieron a cientos de gladiadores y gladiadoras que fueron agolpándose en las líneas de salida. Sus caras reflejaban la tensión y la adrenalina acumuladas ante los varios kilómetros de obstáculos que les quedaban por delante.

Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Fue a las 16.00 horas cuando comenzó la carrera en la modalidad Gladiator Warrior con más de 8 kilómetros y 35 obstáculos. Los corredores de la categoría élite, competidores habituales en carreras de crossfit y deportes similares, fueron los primeros en llegar a la meta. Les siguieron los demás corredores del resto de categorías que figuran en la modalidad Warrior, organizados de 100 en 100 con salidas periódicas cada 15 minutos. "Todavía no llevábamos ni una hora desde el inicio de la prueba y ya habían llegado entre 40 y 50 participantes", afirmaba Martínez.

Poco después, a las 18.30 horas, les tocó el turno a los demás inscritos en la otra modalidad de la prueba, de menor dificultad: los Gladiator Rocket, que constaba de un recorrido de aproximadamente 6 kilómetros con 25 obstáculos donde los corredores partían en diferentes tandas, siendo la última a las 19.30 horas.

Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO2
Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO2

A continuación se procedió a la entrega de premios que clausuraba el evento alrededor de una hora después. Los tres gladiadores y equipos más rápidos de cada categoría recibieron sus trofeos, además de la medalla y la camiseta 'Gladiator Finisher' otorgada a los que lograron finalizar la prueba.

Correr, nadar, levantar pesos, escalar, hacer equilibrios o hasta atravesar los bajos de un coche son solo algunos de los retos a los que se tuvieron que enfrentar los competidores. Cabe destacar el ambiente que se respiraba en los aledaños de muchas de las pruebas, que fue de lo más animado. Decenas de transeúntes se asombraban de la fortaleza de los atletas y no quisieron irse sin un pequeño recuerdo videográfico de las proezas deportivas que se sucedían a lo largo de todo el circuito.

Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Distintos momentos de la Gladitor Race. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Una edición más, la Gladiator Race culminó con cifras récord, demostrando que las ganas de superarse no están circunscritas a deportistas de élite, sino que cada vez son más los aficionados y aficionadas que se apuntan a vivir una experiencia estimulante con familia o amigos.

Los más pequeños

Este domingo en a Illa das Esculturas, a partir de las 11.00 horas y acompañados por un adulto, los benjamines de la casa -entorno a unos 450 de 3 a 12 años- tuvieron la oportunidad de mostrar su destreza con obstáculos adaptados a su edad en la Gladiator Kids.

La anécdota: Mont Blanc, el obstáculo más temido

Fueron muchos los obstáculos a lo largo y ancho de la Gladiator Race, pero sin duda, uno destacó por encima de todos. Admirado y temido a partes iguales, el Mont Blanc no pasó desapercibido tanto para los participantes como para el público que asistió al evento.

Una larga rampa de skate muy pronunciada imponía a los corredores que debían coger carrerilla para lograr llegar a lo más alto, para acabar sujetándose a una cuerda que les brindaba una pequeña ayuda para llegar a la cúspide. Es ahí donde un miembro del equipo organizador les ayudaba a desplazar el resto del cuerpo. "Es una prueba dura porque combina fuerza y resistencia y muchos ahí se atascan", agrega Serafín Martínez, organizador de la Gladiator Race.

Después les esperaba una bajada de infarto que puso a prueba tanto la resistencia física como mental de los atletas.

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